jueves, 8 de agosto de 2019

La regulación del comercio, por Claude Polin (I)


A diferencia de los animales que, manifiestamente, no piden a la naturaleza sino lo que ésta les ofrece, los hombres aparentemente necesitan tantas cosas a la vez que ninguno de ellos podría satisfacer todas sus necesidades si no fuera ayudado por sus semejantes. La ayuda mutua parece así nacer con la misma sociedad, y ésta no sería en el fondo sino la quintaesencia de aquella: el hombre sería sociable porque es una criatura débil y desprovista. Teniendo esto en cuenta, el comercio –de bienes y servicios– sería a la sociedad lo que el agua a la vida: sin comercio no hay sociedad. Leer artículo