¿Hacia la feminización? Desmontando un complot antidemocrático, por Michel Bélanger


Alain Soral, en su ensayo ¿Hacia la feminización? Desmontaje de un complot antidemocrático, nos presenta un análisis de la llegada al poder de las mujeres en los partidos políticos y en el sector terciario. 

Ofrece al lector una crítica acerba y lúcida del feminismo, así como lo que denomina el “comunismo victimista” que se está construyendo por imitación a los comunitarismos religiosos y sexuales que erigen su presunto sufrimiento como una atrocidad castradora. Desarrolla la tesis según la cual la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo ha constituido una manipulación del poder capitalista. Según él, es un medio para hacer presión a la baja de los salarios y utilizarlas en el sector terciario. Las mujeres constituirían, así, un útil instrumento de seducción para reducir a los hombres a simples consumidores, inscribiéndose en una posición contraria a la poética visión del mundo propuesta por Aragon cuando afirmaba que “la mujer es el futuro del hombre”. El autor propone una lectura desencantada y mordaz de una concepción feminista del mundo y propone un retorno a los valores patriarcales.

«En el imaginario colectivo, la mujer sexualmente oprimida ha sustituido al proletario. Una visión fantasiosa de la historia nos la muestra cortada en dos: antes, sufriendo el yugo de un machismo fascista; hoy, después de Mayo del 68, emancipada de repente por la sociedad de consumo. De esta forma, la burguesía izquierdista, mediante el feminismo, ha logrado expoliar al trabajador de su único prestigio: el prestigio moral del oprimido».

Alain Soral pone de relieve la impostura del feminismo en tanto que emancipación puesta en marcha por la revolución libertaria del 68. Así, pone en evidencia el comunitarismo victimista del feminismo. La revolución liberal-libertaria ha permitido al capitalismo comercial feminizar el sector profesional por la terciarización del sistema productivo. Por consiguiente, el trabajo de las mujeres en este sector ha permitido al sistema capitalista sustituir al obrero y al empleado precario por la mujer, nuevo seudomodelo victimario a ojos de la sociedad. Una auténtica impostura. Este nuevo movimiento feminista liberal-libertario, comunitarista y victimista instituye la lucha de sexos como nuevo combate social en detrimento del verdadero combate que es la lucha de las clases medidas y populares contra las oligarquías mundialistas.