Steve Bannon: ¿una estrategia americano-imperialista?, por Arnaud Guyot-Jeannin


El estratega electoral que permitió a Trump convertirse en presidente de los Estados Unidos, Steve Bannon, desea federar a los partidos populistas europeos en la perspectiva de las elecciones europeas de 2019. Ha creado su “club”, The Movement (El Movimiento), con este objetivo. 

Fue invitado de honor en el congreso del Front National (hoy Rassemblement National) en Lille, el pasado año; ha rendido visita al primer ministro húngaro, Viktor Orbán; se ha desplazado a Italia en varias ocasiones. Su credo:

“Devolver la palabra a la gente” en una mundialización destructiva de los pueblos.

La intención es loable, pero nos causa perplejidad, viniendo como viene de un político norteamericano que se inmiscuye en asuntos europeos. Hostil a la Rusia de Vladimir Putin, Steve Bannon afirma sin ambages: «La razón por la que los liberales detestan a los rusos es que ellos son nacionalistas y creen en la civilización judeocristiana. Siempre he pensado que el régimen cleptocrático de Putin era peligroso» (en Le Figaro, 8 octubre 2018). Al menos, tiene el mérito de ser claro.

Bernie Marcus, cofundador de Home Depot y miembro del Consejo de la coalición judía republicana, nos alecciona sobre el sionismo de Steve Bannon: «Yo conozco a Steve Bannon desde hace años. Me han entristecido los recientes ataques personales contra Steve (…) La persona que es diabolizada por los medios no es la persona que yo conozco. Estos ataques contra Steve no son más que una tentativa de quebrantar la futura administración Trump. Yo sé que Steve es un sionista apasionado y un partidario de Israel, que siente de forma tan acusada que ha abierto una oficina del Breitbart en Israel para asegurar que la verdadera historia pro-Israel sea publicada. Lo que se ha hecho con Steve Bannon es una “shonda” —una vergüenza» (una “shonda para los goyim” significa hacer algo vergonzoso, públicamente presenciado por no-judíos, para avergonzar a los judíos en general).

Hay razones, sin embargo, para desconfiar de un hombre que quiere interferir en los asuntos europeos para asentar los intereses norteamericanos. Afortunadamente, Matteo Salvini en Italia y Marine le Pen en Francia no marchan juntos en el chanchullo. Invitado el 8 de octubre de 2018 en Roma, por el sindicato italiano Unión general del trabajo (UGL), para participar en una conferencia con Salvini, ministro del Interior y líder de la Liga, Marine aprovechó la ocasión para dirigir un mensaje para no recibir a Steve Bannon: «Bannon no viene de ningún país europeo, él es americano», señalaba durante una conferencia conjunta con el patrón de la Liga, sin que tal cuestión le hubiera sido planteada. «Él ha sugerido la creación de una fundación que quiere abrirse a los partidos soberanistas mediante estudios, sondeos, análisis. Pero la fuerza política que va a nacer en las elecciones europeas es nuestra, y seremos nosotros solos los que la estructuremos. Porque nosotros nos adherimos a nuestra libertad y a nuestra soberanía. Somos nosotros los que construiremos la fuerza política que salvará Europa. Que las cosas queden claras sobre este tema». 

Por su parte, Marion Maréchal, que había entrado en contacto con Steve Bannon –al que calificó de “estrella ascendente”‒ desde que fuera invitada a los Estados Unidos a finales de 2016, se ha mostrado reticente a la consideración del proyecto bannoniano en fechas recientes: «No veo los contornos de su proyecto. Imagino que se trata de agregar a fuerzas de distintos países. Pero el soberanismo no es una ideología desvinculada de un territorio. Es una práctica arraigada de la política».

En el seno del RN suenan otras campanas. Jérôme Rivière, miembro del Buró nacional del partido, y el diputado Louis Aliot, se han mostrado favorables a la iniciativa de Steve Bannon. En el mes de septiembre, durante una entrevista concedida a L’Opinion, Aliot declaraba a propósito de Bannon: «Èl hizo ganar a Trump, y si mañana puede ayudarnos a hacer lo mismo (…) ciertamente podemos adherirnos a su proyecto».

Sería inquietante que Steve Bannon llevase a cabo su empresa con el pensamiento oculto de enfeudar los partidos populistas y euroescépticos a la hiperpotencia. ■ Fuente: Boulevard Voltaire