El coronavirus: peste negra para el mundialismo, por Pierre Boisguilbert


Nadie puede decir si la epidemia de coronavirus será encauzada o se transformará en pandemia mundial. En el plano humano, es la incertidumbre total. Pero en el plano de la ideología, hay una víctima en estado de muerte clínica: el mundialismo. 

Las fronteras, esperanza suprema

Para frenar el virus, se recurre en todas partes a las fronteras. La frontera, esperanza suprema y supremo pensamiento para limitar y controlar todo lo que se pueda la libre circulación de bienes y de personas. Pero restablecerlas, es ir ya con retraso respecto al virus. Las fronteras cerradas es lo mejor para China, pero también para todos los países afectados, especialmente Irán y mañana Italia. China ha tomado las medidas que son posibles en los países autoritarios. Esto podría dar sus frutos y el régimen, hoy criticado por sus errores y sus lagunas evidentes, podría salir del apuro mejor que otros contaminados más recientemente.

China ha tosido y el mundo ha temblado y tiembla todavía. Este virus subraya la dependencia de la economía mundial del crecimiento chino, paraíso de un capitalismo condenado a extenderse para sobrevivir. Ese mundialismo mercantil acaba de encontrar sus límites. El proteccionismo tan censurado se ha convertido casi en un principio de precaución humana y económica. Los países se cierran al turismo chino y recuperan a sus compatriotas, como sucede en Marruecos más que en Francia, por otra parte. 

Italia, primer país afectado en Europa

En Irán reconocen cinco muertos, un balance ahora mismo igual al de Italia. Todos los países vecinos cierran sus fronteras con Irán. ¿Podría Europa hacer lo mismo empezando por Francia respecto de Italia? Lo dudamos mucho. ¿Atravesará la epidemia de coronavirus Covid-19 los Alpes? Las autoridades italianas han revelado que más de doscientas personas habían contraído el virus y han anunciado la cuarentena de más de 50 000 personas, repartidas en once municipios de Lombardía y el Véneto, es decir, a unos pocos cientos de kilómetros de otros países. 

En Italia, donde reina la psicosis, los ataques contra el gobierno se multiplican. Algunas ciudades están aisladas; colas interminables se forman delante de los supermercados. Se busca todavía al paciente cero. Para los italianos, se ha perdido el tiempo —por ideología, estima un número creciente de personas ya que, teniendo el gobierno actual dificultades en muchos ámbitos, continúa obsesionado por la "amenaza Salvini" y, por tanto, el único virus a combatir parece ser el de la xenofobia. Por lo tanto, ha dejado desembarcar a inmigrantes antes de aislarlos; se ha dudado sobre el control de vuelos chinos. La OMS denuncia claramente el retraso italiano. En dicho país, algunos han confundido cuarentena con discriminación. En eso también la ideología mundialista ha enseñado sus límites. 

El titular del periódico Nice Matin, “La tensión aumenta en las fronteras” es particularmente angustioso para las poblaciones de la provincia de los Alpes Marítimos (Niza). Es cierto que el Carnaval de Venecia ha sido suspendido pero, en Francia, la cantidad innumerable de italianos que ha acudido a la Fiesta de los limones de Menton y al Carnaval de Niza no ha sido controlada y ya es demasiado tarde para hacerlo. El político conservador Eric Ciotti plantea la cuestión del cierre de las fronteras y de los controles reforzados pero eso es solo poner un parche. La situación en el paso de Vintimille preocupa a todo el sur de Francia y la inquietud podría convertirse pronto en psicosis.  

El peligro negro

Pero el verdadero agujero, es África. ¿Quién controla allí a los chinos, que tanta actividad económica tienen? ¿Quién puede creer que no hay ni un solo caso confirmado en África subsahariana? Y si la epidemia estuviera ya allí, ¿cómo combatirla en un continente cada vez más poblado y todavía con pocos medios? LA OMS ha advertido que los sistemas de salud en África no están en medida de afrontar la epidemia de coronavirus si aparecieran casos de contaminación y se multiplicaran en el continente. 

Durante una reunión de los ministros de Salud de los países de la Unión Africana (UA) en Addis-Abeba el pasado 22 de febrero, el Director general de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus llamó a los países de la UA a “hacer frente común para ser más agresivos” en la lucha contra la enfermedad por coronavirus Covid-19. “Nuestra principal preocupación continúa siendo el potencial de diseminación del virus en los países cuyos sistemas de salud son más precarios”, ha declarado el responsable de la OMS. Hasta el momento, Egipto es el único país de África a haber declarado oficialmente un caso confirmado de contaminación, el pasado 14 de febrero. 

Cuando vemos el racismo estúpido que afecta a los chinos en Europa no podemos más que temer las consecuencias de una amenaza sanitaria en África. Pero no es el antirracismo el que va a frenar el virus; en algunos casos puede ser incluso su aliado objetivo, como elemento constitutivo del mundialismo.  ■ Fuente: Polémia.