Cuestiones ideológicas de los Identitarios


Abandonados, aislados, atomizados, desarraigados. Sin memoria… y, por tanto, sin brújula ante el futuro, así es como nos quieren. Más accesibles para los mercados, más crédulos para los informadores, más dóciles para los gobernantes. Pero el plan está dando algunos tropiezos.

La generación identitaria es, ante todo, la generación que precisamente se habría despertado sin identidad. Se la desea únicamente hedonista, mercantilista, individualista, y entonces se pregunta: ¿Qué voy a hacer? (con mi vida, con mi dinero, con mi carrera). Cada uno se pregunta en primer lugar: ¿Quién soy yo?, y a continuación: ¿Quiénes somos nosotros? Los dirigentes sólo habían buscado, durante toda su vida, disfrutar siempre del poder sin prever que esta generación de disidentes se levantaría prefiriendo ser a parecer, ser a tener. Se trata de un auténtico error en su lógica…

Nos han impuesto la inmigración masiva e incontrolada en toda Europa para forzar la marcha hacia el multiculturalismo triunfante y la ciudadanía mundial. ¡Inmenso error! Si, desde luego, las consecuencias económicas, sociales, culturales, etc. de esta inmigración son terribles, declaramos, alto y fuerte como celosos colaboradores de la subversión, que “la inmigración es una posibilidad”. ¿Provocador? Sí, porque la inmigración es una posibilidad en tanto que ella puede permitir el despertar de nuestro pueblo, de nuestros pueblos. Es frente al Otro que el Nosotros toma su sentido. Fue frente a los persas que los espartanos y los atenienses se descubrieron helenos. Y, del mismo modo, es en la confrontación con la inmigración extraeuropea, y la toma de conciencia de las diferencias, que los jóvenes franceses y europeos hacen emerger el despertar identitario. Es este despertar (a menudo difícil, a veces violento) que ha devenido hoy en movimiento de resistencia y mañana de reconquista.

Han mancillado nuestras banderas, borrado nuestras fronteras, pervertido hasta el nombre de las cosas. Con ellos, la patria ya no es la tierra de nuestros padres. La patria se ha convertido en una idea nebulosa, una abstracción, una construcción. Para nosotros, sin embargo, la patria significa todo lo que hay de concreto: nuestras lenguas y nuestros cantos, nuestros bosques y nuestras montañas, nuestros campanarios y nuestros castillos, las tumbas de nuestros parientes y las cunas de nuestros hijos. Nosotros portamos las banderas, trazamos las fronteras: ¡es nuestra identidad! Los agentes del sistema han matado a los pueblos (según la formidable fórmula de Guillaume Faye) queriendo romper la cadena de la herencia, nosotros llegamos para recomponer los eslabones.

El combate identitario –que, por supuesto, es portador de un ideal y se declina evidentemente a través de las ideas– supera ampliamente una simple cuestión ideológica. Es un combate por la continuidad (porque la identidad no es el pasado sino, precisamente, lo que no pasa), o por decirlo más claramente: la supervivencia. Es un combate del que no podemos huir ni podemos rehusar sin perder nuestra dignidad de hombres en pie.

Se trata de una auténtica declaración de guerra en el corazón de la lucha identitaria anunciada (bajo esta forma) a partir de 2002 en Francia y que ha encontrado eco en varias naciones hermanas. Se sitúa en la órbita directa del desafío lanzado por los más jóvenes militantes identitarios (a través, sobre todo, del movimiento Generación identitaria lanzado en agosto de 2012) y largamente popularizado por la ocupación –simbólica– de la mezquita de Poitiers. Se trata de una declaración de guerra hecha contra la generación de “Mayo 68” que hoy ocupa los puestos de responsabilidad en casi todos los dominios y que, por tanto, tienen la mayor responsabilidad en el caos al que nosotros debemos hacer frente.

Nosotros siempre hemos intentado mantener viva una forma de compromiso en la lucha político-cultural. Algunos, a veces penetrados de una forma de romanticismo mórbido (que puede tener su encanto en el dominio musical o literario, pero que se revela catastrófico en la esfera militante) se complacen y languidecen en la espera, como en una postura de defensa del “último bastión” que irremediablemente está perdido. Serían entonces la última guardia de un mundo que desaparece y el combate sería tanto más bello cuanto más perdido. Es una actitud a la vez confortable (si está perdido de antemano no son necesarios más vanos esfuerzos) y totalmente suicida.

Todo lo contrario, los identitarios son la vanguardia, o mejor todavía ¡la primera línea! Lejos de ser la última expresión de un mundo que agoniza, los identitarios son los primeros brotes de un nuevo nacimiento (según la propia etimología de la “revolución”). Por utilizar otra imagen, los identitarios son los últimos vigilantes de la llama oscilante y vacilante de una antorcha que nos ilumina en la larga noche.
La negación del derecho de los pueblos europeos a conservar su patrimonio, su historia, que incluso convierte a su patria en parte integrante de la cultura moderna occidental. La inmigración de masa, una propaganda selectiva y difamante, así como una invasión constante de la perversa cultura de consumo, contribuyen a la transformación de Europa en un no-ente. Su población nativa se constituye principalmente de individuos atomizados, sin ningún sentido aparente, sin objetivo ni dirección, siempre más victimizados por un sistema político que no demuestra ningún interés por el pueblo que gobierna. Hay varias teorías sobre el principio de este sistema asesino, pero la revuelta de “mayo del 68” tuvo ciertamente una importancia capital en la creación de la situación de autodestrucción en la cual la Europa posmoderna de hoy está inmersa. Después de la traición de las seudoélites académicas, periodísticas y políticas, y la complacencia de una generación entera de europeos que han creado y creído en esta situación, incumbe a los jóvenes, las primeras víctimas del desarraigo provocado por la sociedad moderna, enderezar y tomar el mando de la nave. Philippe Vardon
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A. Los Identitarios y la identidad
¿Qué son los Identitarios? Lo que son y lo que no son.

1) ¿Qué significa “ser identitario”?

Ser identitario es defender, en cualquier circunstancia, en su compromiso militante, asociativo o sindical, pero también en su comportamiento cotidiano, la identidad étnica y cultural que nosotros detentamos. Es conducirse como europeos y oponerse a todo aquello que pueda atentar contra esta identidad.

Los Identitarios reúnen así a todos aquellos que consideran que la preservación de las identidades frente al compresor rodillo mundial es una misión histórica. Nosotros queremos elevar el nivel de la identidad frente a la uniformidad.

El compromiso identitario nace del arraigo y, por tanto, de la idea de que nosotros somos fruto de una tierra y de un linaje, el eslabón de una cadena.

Ser identitario no es ni un dogma ni una ideología, sino por el contrario, un principio fundado sobre lo real, sobre lo que nosotros somos.

2) ¿Cuál es vuestra visión de la identidad?

La identidad está constituida por la conjunción de los principios de filiación y de transmisión, el zócalo de las tradiciones populares y orales (como la lengua), la moral y las costumbres, la aceptación de un pasado común (la historia) y la voluntad de vivir conjuntamente en el futuro. La identidad es una cierta forma de celebrar la vida, de honrar a los muertos, de mirar el mundo y también de narrarlo, lo que supone una memoria común.

La identidad de un pueblo es lo que le hace incomparable e irremplazable. Porque la identidad es, a la vez, lo que hacer que los hombres se reúnan con sus semejantes (según la inexorable ley natural) y lo que diferencia a un hombre de otro, a un pueblo de otro.
La identidad defendida por los Identitarios es plural y se articula en varios niveles: la identidad carnal (regional), la identidad histórica (francesa) y la identidad civilizacional (europea). Para nosotros, estas identidades son complementarias. Se puede entonces, por ejemplo, sentirse a la vez bretón, francés y europeo, o dálmata, croata y europeo, incluso bávaro, alemán y europeo. Cada una de estas identidades refuerza la otra y constituye un conjunto orgánico coherente.

3) ¿Por qué vuestra insistencia en defender la identidad o las identidades?

Porque la identidad constituye un factor importante de equilibrio personal y también social. Las sociedades, como los individuos, se realizan plenamente cuando sus identidades son fuertes y respetadas.
A escala de la persona, tener una identidad fuerte permite prevenir y resolver el malestar que se caracteriza por la explosión del consumo de psicotrópicos, antidepresivos y el aumento de los suicidios.

Además, las identidades sólidamente establecidas son fuente de riqueza desde el momento en que ellas permiten un enriquecimiento mutuo entre los pueblos y culturas diferentes.

Hoy, la mundialización, el desarrollo de los intercambios no regulados y las migraciones masivas de poblaciones, ponen en peligro las identidades europeas.

Por todas partes en el mundo es la hora del despertar de las identidades. De Croacia a Ucrania, de Flandes a la India, del Tibet a Somalia o Bolivia, los pueblos y las etnias buscar afirmar sus particularidades… Mientras que numerosas personalidades defienden la identidad de los pueblos lejanos, nos parece legítimo poder defender también nuestra identidad regional, francesa y europea.

La identidad, en fin, es lo que permite al hombre saber lo que es y a dónde va, representa una muralla y una protección contra todos los totalitarismos, sean políticos o religiosos.

4) ¿Qué es lo que os diferencia del Front National y de la derecha nacional?

Dos cosas fundamentalmente: las ideas y los métodos.

Las ideas en primer lugar y sobre todo: el FN y los movimientos de la derecha nacional y soberanista tienen un discurso jacobino y republicano hostil a Europa y a las patrias carnales que representan las regiones, lo que les conduce a rechazar la triple pertenencia región/nación/Europa. Así, el MPF y el FN son de una salvaje hostilidad al euro y a toda construcción europea, y consideran las lenguas regionales como un peligro para la cohesión nacional. Así por ejemplo, algunas corrientes del FN van detrás del electorado “beur” (jóvenes franceses nacidos de padres inmigrantes de origen magrebí), incluso intentando incorporar la adhesión de los musulmanes radicales

Así, mientras que el FN no defiende más que la identidad nacional, nosotros pensamos que es necesario promover, a la vez, las identidades carnales, históricas y civilizacionales. Para el FN, estas identidades son antagónicas. Para nosotros, son complementarias.

Por otra parte, el FN asocia la cuestión de la identidad y la de aceptación de los “valores republicanos”. En su lógica integracionista, ellos consideran que un magrebí que vive en Francia, domina nuestra lengua y respeta nuestras leyes, deviene automáticamente en un francés completo. Pero no para nosotros, porque él carecerá siempre de dos de los tres componentes de nuestra identidad, la carnal y la civilizacional: él no será jamás un alsaciano (o un bretón, o un corso, etc.) ni tampoco será europeo.

A continuación, los métodos: la derecha nacional se concentra únicamente sobre el plano electoral. Nosotros consideramos que el poder no se toma únicamente por las urnas y que el compromiso electoral debe seguir siendo un medio suplementario al servicio de nuestras ideas y no un fin en sí mismo.

Para tomar el poder hace falta salir ya a conquistar los espíritus y a crear contrapoderes. Esto pasa necesariamente por el desarrollo de estructuras (asociaciones, sindicatos, etc.) y de proyectos metapolíticos, pero también por el recurso a diversas herramientas (medios de comunicación, redes de internet, cine, radio, vídeo, etc.) susceptibles de difundir nuestra concepción del mundo. Frente a la estrategia presidencialista, nosotros oponemos siempre la lógica del arraigo local. Frente al electoralismo, nosotros siempre decimos que el combate debe ser local y que ello pasa por diversos modos de acción: desarrollo de las redes asociativas, toma de control de los medios de comunicación alternativos, prioridad de la acción y una presencia permanente sobre el terreno, operaciones de “agitprop” (propaganda de agitación) llevadas a cabo en una lógica de “francotirador” para sensibilizar a la opinión pública, etc. Pero también, cuando la ocasión lo permita, la presencia en las elecciones para beneficiar a la corriente identitaria de la repercusión mediática.

5) ¿Los Identitarios son nacionalistas?

Los Identitarios desconfían de los términos que acaban en “ismos”, que frecuentemente son las derivas ideológicas de realidades carnales. Nosotros rechazamos los dogmas y las ideologías que derivan de construcciones intelectuales en franco desfase con la realidad. Nuestro compromiso se funda sobre lo real y se considera pragmático.

El amor por el país es algo natural y debe ser cultivado. En revancha, la pasión inmoderada por la nación suscita odios fraticidas que son el origen de esas “guerras civiles europeas” de las que Europa todavía no se ha recuperado: los nacionalismos exaltados de los siglos XIX y XX han conducido a Europa a los conflictos más atroces –pensamos, por ejemplo, en los millones de jóvenes europeos muertos en la “gran carnicería” de 1914-18 o en las víctimas del nazismo y del comunismo. La articulación región/nación/Europa permite prevenirnos contra los excesos de la fiebre nacionalista.

Defendiendo tanto las identidades reales que se desarrollan en el seno de las regiones (las pequeñas patrias carnales), como en las naciones (las patrias históricas) y en Europa (la gran patria civilizacional), los Identitarios proponemos una visión subsidiarista de la vida política, desvinculada de toda ideología portadora de divisiones.

6) ¿Los Identitarios son europeístas?

No. En el lenguaje corriente, los europeístas son los partidarios de una Europa que niega las pertenencias nacionales y regionales y que perciben Europa como una primera etapa hacia el mundialismo destructor de las identidades.

Los Identitarios son simplemente… europeos.

7) ¿Los Identitarios son regionalistas?

Los Identitarios desconfían de los términos que acaban en “ismos”, como se ha dicho anteriormente. Reconociendo la identidad a tres niveles (local/regional, nacional y civilizacional), los Identitarios entienden que debe darse a las regiones los medios para disponer de una mayor autonomía de decisión y de preservar sus tradiciones. En esta óptica nosotros defendemos la construcción de una Francia federal, respetuosa de las libertades e identidades locales.

8) ¿Estáis a favor de autorizar la enseñanza de las lenguas regionales en las escuelas?

Sí, con dos condiciones:

1. Que esta lengua regional sea legítima y forme parte de las lenguas históricas de Europa (está fuera de lugar, por ejemplo, autorizar la enseñanza del árabe en las escuelas de Seine-Saint-Denis).
2. Que esta enseñanza sea complementaria del aprendizaje de la lengua francesa.

Con estas dos condiciones nosotros somos favorables al desarrollo de las lenguas regionales y tradicionales en la vida cotidiana, por ejemplo a través de esa fuerte marca identitaria que son los paneles de señalización bilingüe.

9) ¿Los Identitarios se reconocen en los movimientos políticos surgidos durante el siglo XX?

Los Identitarios no se reconocen en ninguno de los movimientos surgidos en el siglo XX, pues la mayoría, de esencia totalitaria, han conducido a Europa a una lamentable guerra civil y la han debilitado de tal forma que la sometieron a la dominación comunista en el Este y a la norteamericana en el Oeste.

En el momento de la crisis del modelo ultraliberal, después de la caída del bloque soviético, los Identitarios actúan para que el siglo XXI sea el de una Europa unida e independiente. La Europa política es el desafío de este nuevo siglo, para no volver a los totalitarismos del siglo XX ni a las utopías del siglo XIX.

10) ¿Qué filiaciones ideológicas reivindican los Identitarios?

Los Identitarios se sitúan en una encrucijada, en un cruce de caminos, reúnen a militantes de diferentes horizontes y cuyas filiaciones ideológicas son la imagen de nuestro rasgo esencial: diversidad.

Así, nosotros combinamos nuestra reflexión política identitaria tanto con la doctrina social de la Iglesia como con el socialismo francés de Proudhon o Sorel, con el federalismo europeo de Yann Fouéré (“Se puede ser bretón sin olvidar ser un buen francés”), sin olvidar las aportaciones de la “Nueva Derecha” de Alain de Benoist, las de pensadores católicos como Alasdair MacIntyre o la filósofa Simone Weil, la cual escribió algunas cosas remarcables sobre la identidad y el desarraigo, o las de ciertos pensadores de izquierda (o exizquierdistas) como Jean-Claude Michéa o Serge Latouche. Pero se trata más de inspiraciones y objetos de reflexión que de auténticas “filiaciones”, porque el movimiento identitario es un fenómeno nuevo, tanto en su composición como en sus modos de funcionamiento, que no puede legítimamente ser adherido a ningún otro del pasado si no es de forma parcial e imperfecta.

Nosotros somos también una generación que no cree en las teorías nebulosas, ni en las soluciones milagrosas, ni en las falsas doctrinas. ¿Nuestro credo? ¡Hic et Nunc! ¡Aquí y ahora mismo! Frente al expectativismo y al derrotismo, nosotros queremos lo concreto, los resultados. Las ideas sólo tienen sentido para nosotros si ellas pueden encarnarse en un proyecto o en una campaña movilizadora.


11) ¿Cuáles son las principales amenazas que queréis combatir?

Los Identitarios europeos sabemos que nuestro primer enemigo está en nosotros mismos: nuestro abandono al confort hedonista, a la resignación y a la autosatisfacción. De ahí nuestra convicción que hace de Europa un principio de enérgico impulso, también espiritual y moral, para colocar todo en su sitio ante los desafíos del nuevo milenio.

En un plano estrictamente político, nosotros distinguimos cinco amenazas prioritarias para nuestro continente:

1. El jacobinismo que, no contento con haber uniformizado Francia a golpe de guillotina (erradicando la religión, las costumbres locales y las libertades corporativas), ha hecho escuela en Bruselas impidiendo a Europa liberar unas energías de las que recela. Este jacobinismo se traduce en un centralismo constante y una voluntad de regentar la vida de los ciudadanos en sus más pequeños detalles cotidianos.

2. El complejo antirracista y etnomasoquista (odiar y detestar a tu propio pueblo) que engendra la uniformización mediante la promoción del mestizaje, mientras que el auténtico respeto de las diferencias consiste en reconocer a cada cual su singularidad sin querer alterarla.

3. El capitalismo ultraliberal, por oposición al capitalismo de empresa, de los emprendedores, el capitalismo productivo –noble y arraigado. Por su vocación universal, el capitalismo neoliberal atraviesa las fronteras y amenaza con la uniformización mundial promoviendo el modelo de ciudadano-consumidor (por oposición al antiguo modelo europeo de ciudadano-soldado) que supuestamente vive en la mejor cosmópolis planetaria y que está desprovisto de toda vida espiritual y de cualquier otro valor que no sea la posesión de objetos.

4. La política expansionista de los Estados Unidos que, motivados por el ideal de un “siglo americano”, niega las especificidades identitarias y los grandes equilibrios naturales del mundo, intentando explotar sin fin su modelo de democracia mercantil. Un expansionismo que, cuando las armas culturales y económicas no son suficientes, no duda en recurrir a la fuerza militar, teniendo por consecuencia la desestabilización creciente del frágil equilibrio mundial.

5. El Islam, por último, otro fenómeno con vocación universal, religión conquistadora que sólo ve la sumisión de los no-musulmanes a la “Sharía”. Esta Sharía, ley civil y moral, es radicalmente opuesta a la mentalidad europea, precisamente por la ausencia de distinción entre lo temporal y lo espiritual, es decir, entre lo político y lo religioso. Además, el estatuto reservado a la mujer por el Corán es incompatible con la tradición europea donde las mujeres han sido siempre diosas, santas, heroínas, luchadoras y soberanas.

Si hace falta sintetizar y designar al enemigo –ese que según Carl Schmitt es propio de lo político– nosotros diríamos que el enemigo principal es la “ideología de lo Mismo”, aquella para la que la igualdad y la uniformidad son las claves del paraíso en la tierra. Esta ideología de lo mismo adopta varios nombres: el mundialismo (incluida su variante “altermundialista”), el jacobinismo mestizo y el capitalismo global.

12) ¿Cuáles son vuestros principales aliados?

Contrariamente a nuestros adversarios, nosotros no estamos sometidos ni adheridos a “etiquetas” políticas y pensamos que las problemáticas de defensa de la identidad, de promoción de la familia, de desarrollo de la justicia social, de protección del medio ambiente y del patrimonio, trascienden ampliamente las divisiones ideológicas clásicas.

Para nosotros, poco importa que una idea o propuesta sea considera como de izquierda o de derecha, sólo nos interesa el hecho de saber si ella es “buena” o “malvada” para el futuro de nuestro pueblo.

Así, todos aquellos que se preocupan sinceramente del futuro de nuestro país y de nuestros pueblos son potencialmente nuestros aliados.

13) ¿Sois racistas?

No, los Identitarios no menosprecian ni detestan a ningún pueblo ni a ninguna cultura. Nuestro eslogan “100% identidad, 0% racismo” resume nuestra posición. Cada pueblo debe poder realizarse sobre su propia tierra.

En revancha, nosotros consideramos como racistas a todos aquellos que buscan borrar las diferencias –y por tanto, la diversidad étnica y cultural que funda la riqueza de nuestro planeta– en beneficio de un mundo uniformizado, sin referencias ni raíces. Para nosotros, las sociedades multiculturales y multirraciales se transforman frecuentemente en sociedades multirracistas. Defendiendo las identidades, nosotros luchamos finalmente por una sociedad más armoniosa.

14) Vosotros os calificáis de ecologistas. ¿Qué pensáis de Los Verdes?

Europa Ecología-Los Verdes son un partido de extrema izquierda antes que un partido ecologista. El argumento ecologista no es finalmente utilizado sino como tapadera de todas las viejas glorias del izquierdismo sesentayochista más desgastado. Si echáis un vistazo sobre su programa, descubriréis que sus prioridades políticas son la defensa y la naturalización de los inmigrantes clandestinos, el apoyo de los flujos migratorios masivos, la despenalización de las drogas blandas, la legalización del matrimonio homosexual, etc. ¿En qué parte son ecologistas estas tomas de posición? En nada. Más bien al contrario, puesto que no puede comprenderse cómo se pretenden “ecolos” negando y combatiendo el orden natural y la diversidad del mundo.

15) ¿Estáis próximos de los altermundialistas?

En la medida en que los altermundialistas, como su propio nombre indica, proponen simplemente “otro mundialismo”, la respuesta es “no”. Para nosotros, la libre circulación de mercancías y capitales defendida por los liberales mundialistas y la libre circulación de los hombres (o sea, la inmigración sin freno) defendida por los izquierdistas mundialistas no son sino las dos caras de la misma moneda.

Los Identitarios somos “antimundialistas”, rechazamos la idea de un mercado global omnipotente tanto como la de una ciudadanía mundial mestizada.

B. Los identitarios y lo social. Los Identitarios y las libertades

1) ¿Qué pensáis del Islam?

Sobre un plano estrictamente religioso, nosotros respetamos al Islam igual que a cualquier otra religión histórica. Desgraciadamente, el Islam no es sólo una fe. Es también una ley civil que estimula el proselitismo agresivo y reivindicativo. Tal y como es llevado a la práctica, el Islam comporta numerosos elementos que están en profunda contradicción con nuestra cultura y nuestra tradición. Esta es la razón por la que nosotros nos oponemos firmemente a las exigencias cada vez más virulentas del Islam sobre las tierras europeas: supresión del cerdo en los menús escolares y en los restaurantes, multiplicación de las mezquitas, tratamiento específico reservado a las mujeres en los servicios y establecimientos públicos, modificación de los programas de enseñanza, etc.

No es, evidentemente, el Islam “en tanto que tal” lo que nosotros combatimos –no planteamos como una cuestión declarar la guerra al mundo musulmán– sino su implantación sobre nuestro suelo.

2) ¿Qué proponéis frente a la inmigración?

Nosotros proponemos una acción en dos tiempos:

– Expulsión inmediata de los clandestinos y de los delincuentes.
– Firma de acuerdos de cooperación con los países de origen para implementar los planes de retorno a dichos países.

Nosotros queremos, en efecto, que la inmigración se convierta en un fenómeno marginal. Lo que pasa necesariamente por la exaltación de las virtudes del arraigo. Como bien lo explicaba la filósofa Simone Weil, el desarraigo es una enfermedad mortal. La inmigración es, en primer lugar, una emigración y, por tanto, un desarraigo. Hace falta actuar para reducir al máximo las causas de la emigración.

Para ello, la puesta en práctica de proyectos “etnocentrados” debería favorecer la buena salud económica y social de los países víctimas de la emigración. Pero hace falta también responsabilizar a los emigrantes candidatos a la inmigración en cuanto a sus deberes hacia su patria de origen. No se trata de cerrar las fronteras de Francia y de Europa sino de convertirlas en puertas batientes. Resulta tan fácil entrar que no hay resorte para el retorno. En resumen, debemos acabar con el fenómeno de “los inmigrantes” y restaurar a “los extranjeros” en sus derechos (y especialmente el de disfrutar de nuestra hospitalidad) y en sus deberes (sobre todo, el de no interferir en nuestro modo de vida y el de retornar el día de mañana a su país de origen para hacer fructificar la experiencia adquirida entre nosotros).

La nacionalidad podría adquirirse por servicios prestados. Pero esto debe ser un hecho excepcional. La identidad es todo aquello que se hereda –también todo aquello que se cultiva y se modifica sutilmente poco a poco. Lo que aquí se plantea es que, después de un cuarto de siglo, se ha transformado la identidad francesa de una forma extraordinariamente brutal por el efecto de la concesión de la nacionalidad a todo un montón de gente que no tenía ninguna noción de sus componentes carnales y civilizacionales.

El Código de la propiedad intelectual contiene un artículo bastante interesante que prevé que el propietario de una marca pueda ser despojado de sus derechos de propiedad si él no hace uso de la misma durante cinco años. ¿Por qué habría que aceptar a cualquier precio que los individuos que jamás han hecho uso de su nacionalidad francesa después de su nacimiento la conserven?

Sería, por otra parte, totalmente utópico decir que todas las personas de origen extraeuropeo deben ser expulsadas. Pero es totalmente insuficiente decir que se van a cerrar las fronteras a la inmigración. Lo hemos visto, una vez más, con las pitadas a La Marsellesa en el Stade de France por una mayoría de titulares de la nacionalidad francesa: la integración no funciona. Hay que ser claros: una buena parte de las poblaciones de origen inmigrante jamás podrán integrarse en Francia. Hay que decirles que deben hacer una elección, y que la mejor de las elecciones que pueden hacer es la de trabajar por lo que llamamos impropiamente su “país de origen”, y que no es otro que su patria.

A los que piensan que todo esto es utópico, nosotros les respondemos que, en Francia, tenemos la impresión de que nada es posible, que no se puede hacer nada contra el “sentido de la historia” y que no se puede, en el mejor de los casos, sino “gestionar” los problemas, aun cuando sabemos que ellos son dramáticos. Nosotros recusamos esta dimensión fatalista.

Nosotros consideramos que la historia no es lineal y que puede haber alteraciones y conmociones, simplemente porque toda la historia de la humanidad lo prueba. Y no es necesario remontarnos a la Antigüedad. ¿Quién habría previsto en 1988 que el Muro de Berlín caería al año siguiente? ¿Quién habría pensado en 1788 que el Antiguo Régimen sería destruido un año más tarde? ¿Quién aceptaría que, en la víspera de la Revolución bolchevique de 1917, el propio Lenin pensaba que la revolución jamás tendría lugar? ¿Quién hubiera sospechado en 1959 o 1960 que los “pied-noirs” serían expulsados de Argelia? Las personas que no son y no serán nunca franceses pueden ser “obligadas” al retorno si nuestro pueblo así lo decide.

3) ¿Estáis por la preferencia nacional y europea?

Nosotros estimamos que, en cualquier parte de Europa, los europeos deben beneficiarse de una prioridad en materia de empleo, de alojamiento, de prestaciones sociales y familiares, etc.

Este principio de justicia social reposa sobre la idea de buen sentido de que cada cual, en su propio país, debe tener más derechos que los residentes extranjeros.

Este principio de prioridad se aplica por todo el mundo, también en Rusia y en los Estados Unidos, en China y en los países africanos, etc. No hay nada de escandaloso en que se aplique en Francia y en el resto de Europa, pues ello deriva del orden natural de las cosas.

4) ¿Estáis por el capitalismo?

Nosotros no somos colectivistas. Sin embargo, no pensamos que el capitalismo actual –capitalismo financiero de la especulación y de la usura, de las deslocalizaciones y el dumping social– sea la respuesta adecuada a la utopía colectivista.
Lo que nosotros queremos es, por un lado, la reintroducción de la noción de “mesura” y de “lugar” en la economía; por otro, la sumisión de la misma a la voluntad política.

Claramente, nosotros deseamos una economía relocalizada, privilegiando los circuitos más cortos entre productores y consumidores, una economía basada en el artesanado, el campesinado (la autosuficiencia alimentaria es una prioridad) y la empresa familiar y comunitaria de pequeño o mediano tamaño, una economía que responda a las necesidades de la colectividad y no de aquellos individuos de voracidad sin límite.

En esta economía restablecida en lo razonable, el Estado sirve para determinar los objetivos y las orientaciones, pero también para encuadrar, vigilar y sancionar las eventuales derivas o los abusos, siempre dejando, no obstante, una gran libertad a la iniciativa empresarial. El capitalismo llamado “alpino” o “renano”, el de las PYMES, hace frente al del gran capital, en materia de innovación y saber-hacer (invierte en el capital “humano”), el cual nos parece un modelo a mantener y desarrollar.

5) ¿Estáis por el mantenimiento del euro o por el retorno a la moneda nacional?

Contrariamente a los soberanistas, los Identitarios consideramos que el euro debe mantenerse a condición de convertirse (por fin) en un instrumento de poder monetario y económico para los pueblos europeos. Es en esta necesaria óptica que la gestión de esta moneda europea debe llevarse a cabo por el poder político y no por una banca independiente.

6) ¿Estáis por el mantenimiento de los servicios públicos?

Por supuesto. Los servicios públicos son un elemento esencial de la buena salud del tejido social y para la existencia de relaciones de confianza entre el pueblo y las instituciones. Defensores de la noción de “bien común”, nosotros consideramos que los servicios de interés general deben permanecer como patrimonio del poder político, fuera de cualquier consideración económica.

Nosotros defendemos el mantenimiento de las infraestructuras de proximidad, en particular en las zonas rurales deprimidas: líneas férreas, pequeñas unidades hospitalarias, oficinas postales, etc.

7) ¿Qué pensáis del poder sindical?

¿Poder sindical? ¿Cuál? ¿El que debería defender los intereses de los asalariados frente a los patronos? ¿O el que complica la vida de los usuarios de los servicios públicos?

Hace ya mucho tiempo que el poder sindical se ha inclinado ante los intereses especulativos y financieros de las multinacionales y se conforma con bloquear regularmente los transportes, los hospitales y las escuelas en nombre de oscuros intereses.

Los patronos han ganado el pulso contra los sindicatos con el triunfo de la mundialización. La presión que pueden ejercer los sindicatos sobre el funcionamiento de la empresa es ahora bastante limitada. Las multinacionales se han deslocalizado todo lo posible (especialmente la producción) y han hecho venir a un nuevo proletariado inmigrante que presiona sobre los salarios de los obreros franceses en todos los dominios de las actividades no deslocalizables (como los servicios). El margen de maniobra del trabajador francés es, así, muy limitado.

Los sindicatos mayoritarios son responsables de esta situación en tanto que ellos son ideológicamente internacionalistas. De la misma forma que ayer aplaudían la llegada de un nuevo proletariado extranjero, pensando en poder controlarlo, ellos defienden hoy a los clandestinos, pensando en instrumentalizarlos.

Al final, el gran perdedor siempre es el trabajador francés, que se ve arrastrado por el ultraliberalismo sin poder ser convenientemente defendido por los sindicatos.

8) Pretendéis relocalizar la economía: ¿qué es lo que quiere decir?, ¿cómo lo haríais?

Relocalizar la economía es también relocalizar al hombre. La relocalización debe hacerse en varios niveles:

– Europeo, en primer lugar. Europa debe asegurar su autosuficiencia industrial, energética y alimentaria. Es al nivel continental donde hoy se sitúan los grandes equilibrios y conviene garantizarlos. Lo que pasa igualmente por una ambiciosa política de apoyo a la investigación.

– Nacional, a continuación. Corresponde al Estado valorizar nuestro saber-hacer y las dinámicas propias de cada una de las regiones. Como país más vasto y más variado de Europa, Francia debe contribuir con ambición a la relocalización de los instrumentos de producción y del desarrollo económico. El Estado debe, en fin, comprometerse realmente con las iniciativas de descentralización y permitir especialmente a sus agentes trabajar en su región de origen en lugar de obligarles a una “movilidad” que es sinónimo de desarraigo.

– Regional, finalmente, La reflexión macroeconómica (a gran escala) no debe impedirnos pensar en la microeconomía (a nivel local). Es a las regiones a las que corresponde garantizar el arraigo profesional de sus habitantes jugando la carta de la “excelencia”, especialmente a través de la puesta en marcha de procesos de control de calidad y de certificación.

9) ¿Qué instrumentos fiscales proponéis para relocalizar la economía?

Los economistas Identitarios han desarrollado la idea de una “desimposición” de la proximidad, tanto para la producción como para la contratación. Así, ciertos impuestos se ajustarían en función de la distancia. Una familia bretona pagará un impuesto o una tasa inferior sobre los servicios prestados o producidos por una empresa bretona, y un impuesto o tasa superior si lo son por una empresa parisina, e incluso muy superior si está situada en China.

Una tal imposición en función de la distancia (o de desimposición en función de la proximidad) incitaría a los consumidores a recurrir a las empresas o a los servicios, o al personal, más próximos geográficamente y, por tanto, también culturalmente. Se trata de una medida económica que incita progresivamente a relocalizar la economía.

10) ¿Estáis por la libertad escolar?

Desde el momento en que la educación nacional está en quiebra (delincuencia, incapacidad para enseñar los fundamentos, omnipresencia de una ideología antieuropea en los programas escolares…), las escuelas fuera de concierto, totalmente libres, en las que una enseñanza de calidad es dispensada, deben ser favorecidas.

Los Identitarios militan en favor de la libertad para los padres de elegir la escuela de sus hijos, especialmente mediante un sistema de cupón escolar de educación o mediante un sistema de deducción de los gastos por escolaridad, incluso, eventualmente, mediante un crédito. Muchos de los padres de familias identitarias invierten, por otra parte, en la red de las escuelas libres no concertadas.

Pero la libertad escolar no es suficiente, también conviene:

1. Reformar profundamente la educación nacional, a fin de que ella reencuentre un nivel de excelencia y permita a todo el mundo beneficiarse de una enseñanza de calidad.
2. Garantizar la autonomía de la enseñanza, de tal suerte que además de la historia de Francia y la historia de Europa, los pequeños aquitanos (o bretones, alsacianos, parisinos, etc.) aprendan la historia de su propia región, y que el aprendizaje de sus lenguas regionales devenga en un complemento natural en su formación.

Es igualmente indispensable permitir a los profesores ejercer su oficio en la región donde ellos tienen sus raíces y sus filiaciones culturales y familiares.

11) ¿Estáis a favor del matrimonio homosexual y de la adopción de niños por los homosexuales?

No. La homosexualidad debe permanecer en la esfera privada y no puede beneficiarse de un reconocimiento público. La adopción de niños por los homosexuales debe ser prohibida. Un niño debe tener un padre y una madre, salvo accidente de la vida (muerte, divorcio…).

12) ¿Estáis por la supresión de los departamentos?

La acumulación y superposición de estratos administrativos (comarcales, municipales, regionales, etc.) entraña una complejidad y un derroche financiero perjudiciales para la buena gestión de la Administración pública. Desde el momento en que la intercomunicabilidad se extienda permitiendo a las “comunas” poner en común sus competencias y medios, la escala departamental será superflua. El departamento es un escalón más artificial que las regiones, por lo que su supresión debe ser seriamente considerada, con dos condiciones:

1. Que esta supresión no se limite a los órganos representativos, sino que sea acompañada de la supresión de los órganos ejecutivos, que serían sustituidos por los órganos de prefectura regional
2. Que este proceso se inscriba en el más amplio de la redefinición de las regiones, teniendo en cuenta las realidades históricas y eliminando las fronteras administrativas artificiales, como la que separa, por ejemplo, la Baja de la Alta Normandía.
3. Que las poblaciones sean consultadas sobre el devenir de su colectividad.

La reflexión debe también integrar el reforzamiento de las cooperaciones culturales y económicas entre las regiones vecinas (Flandes, Cataluña, País Vasco, por ejemplo), siempre bajo el respeto, evidentemente, de las soberanías nacionales.

C. Los identitarios y los grandes desafíos internacionales
Los Identitarios en Europa y en el mundo

1) ¿Estáis a favor de la construcción europea? ¿Estáis por una Europa federal?

Para que Europa sea una auténtica fuerza política, cultural, militar y económica, la construcción de Europa debe romper con la lógica burocrática que hoy le es propia.

Defendiendo el principio de la Francia de las regiones en la Europa de los pueblos, nosotros abogamos por la plena y total aplicación del principio de subsidiariedad en materia de la construcción europea: sólo se delega en el nivel superior lo que no puede realizarse a nivel inferior.
Con esta condición, Europa podría, por fin, beneficiarse del dinamismo de sus regiones y de la energía de sus pueblos para dotarse de una ambición política a la altura de su herencia: una Europa federada y potente, capaz de hacer de contrapeso a los nuevos imperios y jugar el rol de punto de equilibro del planeta.

2) ¿Estáis a favor de la entrada de Rusia en la Unión Europea?

La cuestión es compleja y no debería plantearse. En principio, porque la propia Rusia no lo desea. A continuación, porque el tamaño de Rusia no es compatible con el de los otros miembros de la UE.

En revancha, nosotros estamos por la creación de un “partenariado” (asociación) entre la Unión Europea y Rusia. Una estructura permanente de cooperación eurorrusa nos parece plenamente justificada. Volcada tanto sobre Asia como sobre Europa, Rusia pude jugar un papel importante en un momento en el que los imperios orientales parecen despertar.

Además, las élites rusas han estado histórica y culturalmente ligadas a las élites europeas y conviene renovar los hilos de una amistad debilitada por 70 años de comunismo y por las ambiciones norteamericanas.

3) ¿Cuál es vuestra posición sobre la energía nuclear?

Desde un punto de vista estrictamente ecológico lo nuclear plantea graves cuestiones: de seguridad, de salud, de impacto medioambiental y de gestión de los residuos. Sin embargo, ninguna fuente de energía artificial es “limpia”.

En revancha, la energía nuclear permite la independencia energética de Francia y le procura también importantes recursos financieros.

Ante esta doble constatación, los Identitarios consideramos que, en un mundo conflictual, una mayor independencia energética es una necesidad vital. Políticamente, lo nuclear tiene su lugar en Francia y en Europa.

Dicho esto, existen otros medios para asegurar una independencia energética europea. Como, en primer lugar, la alianza con Rusia en el marco de un privilegiado “partenariado”. A continuación, la diversificación de las fuentes de energía, tanto las que son renovables –es especialmente urgente desarrollar la energía solar– como las nuevas, a condición, en este último caso, de dotar de los medios necesarios para liberarnos del lobby petrolero e invertir en la investigación.

Una “buena energía” debe ser, al mismo tiempo, poco contaminante, a ser posible renovable, modulable (es decir, compatible con la preservación de las autonomías locales) y de rendimiento suficiente para cubrir nuestras necesidades.

4) ¿Debe salir Francia de la OTAN?, ¿estáis a favor de una defensa europea?

Por supuesto. Nacida de la división del mundo acordada en Yalta, la OTAN no tiene razón de ser hoy en día. No es sino una estructura política y militar instrumentalizada por los Estados Unidos para llevar a cabo una política hostil a Europa y a Rusia.

Bajo pena de aparecer siempre como los “lacayos de Estados Unidos”, Francia y los demás países europeos deben salir de la OTAN e implementar juntos una política militar común para defender los intereses de Europa.

5) ¿Cuál es para vosotros el mayor peligro? ¿El Islam o los Estados Unidos? ¿Preferís perder un brazo o una pierna?

Este tipo de alternativa no tiene realmente gran pertinencia ni gran interés.

En principio, ni el Islam ni los Estados Unidos son, propiamente, “peligros”; es la islamización de Europa y la americanización de nuestra cultura lo que representa un grave peligro. Esta distinción es importante porque es bastante evidente que ni el cow-boy tejano que trabaja su granja entre un concierto de country y un partido de base-ball, ni el comerciante marroquí que gestiona su bazar en Rabat, son para nosotros “peligrosos” o “enemigos”.

En revancha, la islamización y la americanización son dos de los mayores peligros que adoptan, simplemente, formas diferentes. El primero tiene, sin duda, un carácter mucho más violento, más conflictual, más “frontal” y, por tanto también, más visible y perceptible para todo el mundo, mientras que el segundo, más insidioso, pero más indoloro, más discreto, no es por ello menos nefasto –para ello es suficiente comprobar el grado de deculturación de la juventud europea, lobotomizada por la MTV, la Secret Story, la moda USA y la industria de Hollywood.

Hacer una elección entre estas dos amenazas no tiene sentido para un Identitario europeo, como bien lo ilustra, por otra parte, nuestro eslogan “Ni Kebab, Ni MacDonald”.

6) ¿Son los Estados Unidos un enemigo o un aliado?

Ni enemigo, ni aliado, los Estados Unidos son un competidor. En consecuencia, la hegemonía política e ideológica norteamericana debe ser combatida por todas partes donde ella se oponga a los intereses de Europa.

7) ¿Os posicionáis como proisraelíes o propalestinos?

Cada pueblo debe tener una tierra. Esta regla intangible se aplica igualmente a los israelíes y a los palestinos, de tal forma que nosotros ni somos “proisraelíes” ni “propalestinos” (en este sentido, nosotros rechazamos tomar parte por un pueblo contra otro pueblo), pero favorables a una solución negociada conveniente y equitativa para las dos partes.

Pensamos igualmente que Europa debe implicarse más en esa parte del mundo para no dejar a los Estados Unidos el monopolio de la gestión política del Oriente Medio y el control de los aprovisionamientos energéticos.

8) ¿Cuál es vuestra posición sobre la diseminación de las armas nucleares?

El arma nuclear es una aberración humana. No debería existir la posibilidad de destruir el planeta. Los Identitarios pensamos que limitar la extensión de las armas nucleares implica disminuir el riesgo de su utilización. El principio de igualdad entre los Estados no se aplica en materia geopolítica y sería aberrante utilizar la proliferación de armas nucleares bajo el pretexto de que ciertos países ya cuentan con equipos nucleares. A nosotros nos parece, no obstante, poco probable, por ejemplo, que un país como Irán busque a cualquier precio equipar sus ojivas nucleares, que no le servirían absolutamente para nada porque su país sería inmediatamente destruido si decidiera lanzar el menor misil.

9) ¿Militáis por el desarrollo sostenible?

El “desarrollo sostenible” es un oxímoron. De hecho, no se trata sino de marketing, vendemos el desarrollo sostenible para intentar explicarnos que la ordenación territorial y medioambiental tiene margen suficiente y que no es necesario, entonces, cuestionar el sistema liberal, su lógica y sus mecanismos. Ralentizar la rapidez de un tren que se acerca al abismo no impide que finalmente caiga en él, simplemente retarda un poco la caída.

Nosotros militamos por salir del díptico “consumismo/productivismo” y de las neurosis que produce. Deseamos devolver su sentido a la mesura, al don, al acto gratuito, a la frugalidad, a la simplicidad voluntaria. Esta es la razón por la que nosotros promovemos una sociedad recentrada sobre el ser y no sobre el tener, una sociedad que conceda la prioridad a todo lo que eleva la dignidad de sus miembros (solidaridad, creación, espiritualidad, arte, etc.). En esta óptica, nosotros adoptamos con interés las teorías del no-crecimiento y del decrecimiento que cuestionan la locura materialista que se ha apoderado de la modernidad.

Sin embargo, más que el “crecimiento” –que no es sino una estadística–, es el mito del progreso lo que nos parece que puede y debe ser impugnado.

10) ¿Qué limites ponéis a los descubrimientos tecnológicos? ¿Qué pensáis de los OGM (organismos genéticamente modificados)?

La ciencia y la tecnociencia no son un problema cuando ellas son controladas por la conciencia y la ética. La dificultad es la de saber distinguir lo que es moral de lo que no es, y de encontrar el punto crítico más allá del cual la humanidad y el planeta sufrirán más con una nueva tecnología de lo que ganarán con ella.

Nosotros pensamos que es la explotación comercial que sigue a los descubrimientos científicos lo que supone un peligro. Tanto más cuando esta lógica de rentabilidad impone la reducción de los períodos de test y validación de los nuevos descubrimientos. Y ello en detrimento de la medida de los eventuales efectos de esos descubrimientos.

En lo que concierne a los OGM, sin duda, no es su principio lo condenable –porque el problema de la malnutrición, por ejemplo, merece que la ciencia aporte su experiencia– sino, precisamente, su utilización con fines puramente comerciales. Abandonando la investigación sobre los OGM a los ogros de la agroquímica (Monsanto & Cia), los políticos son responsables de la ausencia de límites puestos a su utilización. La ley del máximo provecho contradice abiertamente la lógica política, la de autosuficiencia de los países.

Para nosotros es evidente que, si los OGM fueran desarrollados bajo control institucional, ellos se convertirían en una formidable palanca para encauzar los fenómenos migratorios mejorando las condiciones de vida de los países del sur y disminuyendo las causas de la emigración masiva. Desgraciadamente, por sumisión a los intereses del capitalismo financiero, en el sector privado, están en camino de representar un arma de sometimiento bajo tutela de los países del sur.

11) ¿Qué pensáis de la imposición sobre los productos financieros?

Es una excelente medida, de buen sentido y de simple decencia. Para nosotros, la economía virtual, que no reposa más que sobre la especulación –y la crisis de 2008 lo ilustra dramáticamente–, debe ser combatida.

Sin caer en la “tasa Robin” (que necesitaría un acuerdo a nivel planetario), los europeos podrían ya adoptar medidas para reorientar los flujos financieros especulativos hacia la economía real. Un fondo de solidaridad europeo podría también ser nutrido por los ingresos recaudados. Evidentemente, el funcionamiento de este fondo debería ser severamente controlado para no caer en el saco sin fondo de los gastos públicos inútiles.

Nosotros imaginamos, no obstante, que una sola medida podría ser suficiente para poner la economía y, sobre todo, los mercados, al servicio del bien común. Es la ideología ultraliberal la que hay que desmontar pieza por pieza para devolver al poder político su primacía sobre el poder económico.

12) ¿Qué tipo de cooperación con África defendéis?

Esto es, ahora ya, un gigantesco desafío, quizás uno de los más importantes de los años venideros. Es por ello, evidentemente, que no podemos aquí sino evocar algunas pistas y jalones de esta enorme obra.

En primer lugar, hace falta estar bien convencidos de que la cuestión de las migraciones masivas de población (con todos los dramas que se derivan: deculturación, anomia social, conflictos etnorreligiosos, dificultades económicas, desequilibrios geográficos, caos cultural, etc.) no pueden ya reglarse por la política de la “fortaleza”. En esta situación, una Europa aburguesada, demasiado bien alimentada y envejecida, no puede seguir indiferente, detrás de sus fronteras a modo de barricadas, sin saber qué hacer ante las masas jóvenes y miserables frecuentemente animadas por una fuerte fe religiosa que avanzan hacia ella. De lo contrario, Europa acabará definitivamente sumergida por el hecho de la presión demográfica.

Entonces, sin evocar la moral o la caridad, desde un simple punto de vista pragmático, si no queremos asistir a la materialización de la visión de Jean Raspail en “El campamento de los santos”, es imperativo forjar las líneas de actuación y de cooperación con África a fin de llegar a la aplicación, por todo el planeta, del principio “vivir y trabajar en el país”, que nos parece es la base de una existencia humana emancipadora y de una coexistencia internacional armoniosa.

En esta perspectiva, pueden considerarse varios ejes:

– Poner fin al verdadero “neocolonialismo” económico de las multinacionales occidentales en África, donde las artimañas (mantenimiento de potentados tiranos, corrupción generalizada, abandono de los artesanados tradicionales en beneficio de los productos destinados a la exportación, etc.) perjudican a las poblaciones locales mantenidas en una dependencia y una explotación endémicas, mientras que los pueblos europeos sufren las consecuencias (sociales, culturales, sanitarias, de seguridad, etc.) de la inmigración venida de esos países mantenidos premeditadamente en la precariedad.

–Establecer los necesarios “partenariados” para ayudar al retorno de las poblaciones inmigrantes a sus países de origen.

– Financiar programas de codesarrollo condicionados a las inversiones de los países beneficiarios en las políticas firmes y voluntaristas de lucha contra la emigración y de retorno a su país.

– Ayudar al desarrollo y a la reorganización de la agricultura local. La crisis del sistema económico actual debe ser la ocasión para promover una línea identitaria africana fundada sobre la independencia y la soberanía a través de la subsidiariedad.

– Controlar estrictamente todas las ayudas financieras que deben ser invertidas lo más directamente posible en “proyectos” y no a través de intermediarios privados o estatales.

– Sensibilizar a la opinión pública europea y africana del hecho de que la emigración no es una solución real a los problemas de África, tanto a nivel individual como colectivo. Hace falta llegar a romper las falseadas representaciones colectivas sobre estas cuestiones. Este es el sentido, por ejemplo, del “partenariado” entre los Identitarios y la valiente Asociación de lucha contra la emigración clandestina del camerunés Émile Bomba.

– Descolonizar nuestros respectivos imaginarios. Los europeos no son ni el “cáncer de la humanidad”, como pretendía Susan Sontag, ni los herederos de “las Luces” encargadas, según la expresión de Léon Blum, de civilizar a las razas inferiores (¡sic!). Del mismo modo, los africanos no son sin víctimas eternas de la colonización, ni del atávico subdesarrollo, sino más bien adultos políticos aptos para la soberanía y la autonomía.

–      Promover la soberanía africana y el libre “partenariado” (asociación) entre África y Europa, así como acabar con el principio más que ambiguo de “injerencia humanitaria”, haciendo limpieza en las ONGs que frecuentemente sirven de taparrabos neocolonial de los países desarrollados. A la inversa, las naciones africanas deben asumir que podemos tener buenas relaciones con ellas sin tener que aceptar obligatoriamente a millones de residentes entre nosotros. Este es el mejor medio para restablecer sanas relaciones de confianza y respeto.

D. El método identitario. ¿Qué hacen los Identitarios?

1)  ¿Cuál es vuestra estrategia?
2)   
En primer lugar, nosotros defendemos el trabajo en red, más flexible, más interactivo, e igualmente más respetuoso de las diferentes sensibilidades que la organización piramidal practicada por la casi totalidad de organizaciones políticas francesas, en las cuales el militante tiene el único “derecho” de aplicar las consignas lanzadas desde lo alto (y frecuentemente desconectadas de las realidades locales) y no dispone de ninguna capacidad de iniciativa.

Además, contrariamente a los que se limitan únicamente a una estrategia de tipo electoral, nosotros pensamos que el compromiso militante debe ser total y pasar por diversos modos de acción. Desarrollando nuestras propias estructuras (asociaciones, sindicatos, etc.) y medios de comunicación alternativos, actuando concretamente sobre el terreno en una lógica de arraigo local, e incluso organizando acciones de sensibilización de la opinión pública (operaciones de lobbying), nosotros pensamos que es posible convertirnos en actores de la resistencia, imponer conceptos en los campos políticos y mediáticos y así participar en el desplazamiento del centro de gravedad de la política francesa. Las victorias obtenidas contra los grupos de “rap antiblanco” (como Sniper) o incluso contra los responsables que sostienen a los clandestinos en Francia (como Resf), lo demuestran.

Frente a los que sueñan con una “grand soir”, nosotros proponemos a los militantes multiplicar las pequeñas victorias que constituyen, cada una a su manera, una reconquista parcial de nuestro territorio y de nuestras libertades.

Por otra parte, la primera victoria que nosotros hemos conseguido es semántica. ¿Quién, hace unos años, empleaba el término “Identitarios”? Casi nadie. Hoy en día, todo el mundo lo utiliza. La reconquista semántica debe ser prioritaria. Quien comience a hablar como nosotros quizás termine por pensar como nosotros.

2) ¿Qué pensáis de las elecciones?

Hay vida antes, durante y después de las elecciones. Las elecciones no pueden ser consideradas más que un medio, una etapa, y no como el alfa y omega de la vida política. Porque el poder no se toma únicamente por las urnas. Conviene crear los contrapoderes sobre otros terrenos, y con otros instrumentos (asociaciones, ayuda social, redes en internet, etc.).

Dicho esto, los Identitarios han participado en varias elecciones –municipales, cantonales, legislativas– en Niza, París y Alsacia, con el objetivo de beneficiarse de las tribunas mediáticas y de las facilidades para difundir nuestros documentos de propaganda. Y se han obtenido, en varias ocasiones, resultados superiores al 5%, lo que demuestra que, pese a la escasez de medios y la poca visibilidad mediática, las ideas identitarias están en camino de suscitar la adhesión popular.

3)  ¿Cómo pensáis tomar el poder?
4)   
La toma del poder no es un fin en sí mismo. Es el ejercicio del poder lo que cuenta. Y el poder es hoy multiforme. Sin embargo, antes de pensar en ejercer el poder, conviene en primer lugar conquistar los espíritus y las mentes. Esto pasa por el desarrollo de estructuras (asociaciones, sindicatos, etc.) y de proyectos metapolíticos, pero también por el recurso a diversas herramientas (medios de comunicación e información, redes en internet, etc.) susceptibles de difundir nuestra concepción del mundo.

Si, frente a la lógica del “todo electoral”, nosotros proponemos el arraigo local, es porque nosotros hemos tomado conciencia, después de nuestra creación hace algunos años, de la necesidad de romper con las prácticas que conducen a un callejón sin salida. A aquellos que sólo se preparan para los períodos presidenciales, nosotros respondemos: nosotros nos preparamos para 2020 o 2030. Nosotros preparamos las estructuras y los relevos para nuestros hijos y los que están por nacer.

4) ¿Cuántos sois?

El movimiento identitario, en su acepción política, reagrupa hoy a varios miles de miembros políticos activos, cifra que es incrementada si incluimos al conjunto de organizaciones periféricas de carácter social, cultural o caritativo, y a la que habría añadir también a la nueva “generación identitaria”. No se trata de una cifra estática, sino dinámica, pues el movimiento reúne tanto a militantes, como adherentes, simpatizantes, donantes, colaboradores, grupos hermanados, etc. En consecuencia, es complicado ofrecer un número exacto.

Contrariamente a la mayoría de organizaciones políticas, que buscan a cualquier precio “hacer un número” mediante las adhesiones sin futuro y sin alcance concretos, el movimiento identitario basa su reclutamiento sobre la perennidad y la capacidad de iniciativa de los que en él se reúnen. Un nuevo miembro, portador de un proyecto y que dispone de una red de influencia (o apto para constituirla), vale para nosotros más que diez, o incluso cien, adherentes pasivos.

Nosotros creemos en el principio de las minorías actuantes y en la necesidad de un “aguijón revolucionario” capaz de imponer nuevos conceptos y de mover las líneas ideológicas.

5) ¿Sois un grupúsculo más?

Lo que caracteriza al grupúsculo político no es su tamaño, sino su imposibilidad para inscribirse en el tiempo, su imposibilidad para actuar sobre lo real, su incapacidad para “fijar” una base militante que se traduce en un desperdicio permanente de sus efectivos, su propensión a las querellas personales.

El movimiento identitario no es, pues, un grupúsculo porque él se inscribe en el tiempo desde 2002, y actúa sobre lo real con repercusiones militantes mediáticas superiores a su fuerza de pegada militante.

6) ¿Cómo se organizan los Identitarios?

El movimiento identitario está representado por diversas organizaciones distintas pero que trabajan con auténtica sinergia.

El bloque identitario es un movimiento creado en 2003. Es dirigido por un “Bureau” directivo (ejecutivo) y un consejo federal (parlamento). Es presidido por Fabrice Robert. El bloque identitario está en el centro de las iniciativas identitarias en todo lo que deriva de la acción política sobre el plano nacional. Trabaja en sinergia con otras estructuras en los dominios asociativo, social y cultural. El bloque identitario es, pues, una de las facetas del conjunto identitario en el que también participan especialmente Nissa Rebella, movimiento político del País “Niçois”, las Maisons de l´Identité en Niza, en Bretaña y en Lyon, o Solidarité des Français.

Los primeros adherentes del movimiento identitario procedían tanto de la derecha nacional como de los regionalistas o de los ecologistas. Después, el bloque identitario reclutó principalmente a militantes que nunca habían tenido un compromiso político. Bastante reactivo, el movimiento identitario se distingue por su capacidad para montar rápidamente operaciones puntuales (restringidas y dirigidas a un público concreto) de lobbying.

Alsace d´Abord, presidida por Jacques Cordonnier, es un movimiento regionalista nacido a finales de los años 1980. Por su acción y su discurso, esta formación, ampliamente representada en el Consejo Regional de Alsacia, es la inspiradora de una formación hermanada, nacida en 2005: Nissa Rebella. Bajo la dirección de Philippe Vardon, Nissa Rebella lleva una lenta pero progresiva política de implantación en el “pays niçois” y superó, por primera vez, la barrera del 5% en la primavera de 2008.

Originadas en Niza, las Maisons de l´Identité son una realidad en pleno crecimiento. Lugares de vida asociativa, cultural y festiva, estos locales son financiados y gestionados localmente. Las Maisons son un elemento esencial de la reconquista de nuestros barrios, villas y ciudades.

Entre las actividades asociativas de alojamiento y mantenimiento llevadas a cabo por las Maisons figuran los comederos (que sirven los famosos caldos de cerdo), iniciativas de solidaridad destinadas a señalar que los auténticos “excluidos” no son aquellos con los que nos bombardean los oídos cotidianamente los medios de comunicación. Numerosas otras iniciativas de carácter social sin igualmente llevadas a cabo por el movimiento identitario. Una cooperación con el Alcec, una asociación africana de lucha contra la emigración clandestina, también ha sido iniciada con el compromiso de llevar una acción constructiva entre los que, tanto en África como en Europa, quieren “vivir y trabajar en su país”.

En fin, la asociación de los Identitarios se encarga también del trabajo de formación y animación intelectuales. Organiza especialmente desde 2003 el “campus de verano” de los Identitarios y publica los “Cuadernos Identitarios”.

7) ¿Tenéis socios en Europa?

Desde luego, los Identitarios tienen estrechos vínculos con otros movimientos populares y arraigados como la Liga Norte (en Italia), el Vlaams Belang (en Flandes), Plataforma por Cataluña (en España), pero también con otros grupos identitarios en expansión, de Portugal a Rusia. Algunos de estos movimientos se inspiran directamente en el trabajo realizado por los Identitarios desde 2002.

La identidad europea no es ni un mito ni un capricho franco-francés, sino una realidad que toma poco a poco conciencia de su fuerza y de su legitimidad.

8) ¿Sois un partido político?

El movimiento identitario no es solamente un partido político, aunque el bloque identitario se beneficie del estatuto de partido político para poder beneficiar a sus adherentes y donantes de las correspondientes deducciones fiscales. Los Identitarios son algo más que un partido. Es una red, una comunidad. Nosotros preparamos, a la vez, la reconquista para vencer y la resistencia para sobrevivir. Lo que nos interesa es implementar las herramientas políticas, asociativas, culturales para 2020 o en 2030, para que los niños que nazcan a partir de hoy y que, posiblemente, vivan en minoría en sus propias regiones, tengan sus referencias, sus anclajes.

Por otra parte, es necesario comprender que la identidad es, sobre todo, un tema portador de sentido, un concepto de futuro que supera las divisiones políticas. Hoy, millones de franceses participan en la defensa de nuestra identidad (defensa de una lengua regional, de un patrimonio local, de una tradición artesanal, etc.) y forman parte así de nuestra comunidad sin saberlo, incluso votando con frecuencia a organizaciones totalmente opuestas a sus principios de vida. Todo nuestro trabajo es poner en relación, en armonía, nuestro movimiento identitario con todos aquellos que practican la identidad sin conocer sus implicaciones políticas e históricas.

9) ¿Qué pensáis del combate cultural?

El poder se toma por la conquista previa de las mentes y los espíritus que preparan las victorias políticas. Es así necesario desarrollar proyectos de tipo metapolítico que permitan atraer a personas que no llegarían nunca a la acción política mediante el militantismo clásico. El objetivo es actuar sobre la percepción que tienen los individuos del mundo y de la sociedad en la que viven a fin de crear corrientes de opinión favorables al combate identitario.

Esta acción cultural identitaria puede ilustrarse a través de la literatura, el arte, la música, el cómic, las redes en internet, la organización de conferencias, de espectáculos de arraigo identitario, de fomento de las lenguas regionales, etc.

¡En lugar de denunciar sin cesar el poder de ciertos lobbies, nosotros construimos nuestros propios grupos de influencia! Foire Aux questions. Pour Vieux connaître les Identitaires, en les-identitaires.com