Todo lo que va a cambiar en la vida cotidiana, por Wang Hanfeng



¿Cuáles son los cambios que puede traer la epidemia ligada al nuevo coronavirus (el Covid-19) en nuestra vida? Mientras que la situación continúa evolucionando, podemos establecer diez puntos basándonos en el estudio de las consecuencias de la epidemia de SRAS (2002-2003). No se trata más que de conjeturas apoyadas en la lógica, y no de profecías.

1.- Aceleración del uso de los canales de distribución en línea.
La tendencia ya está ahí pero, debido al aislamiento material provocado por la epidemia, los habitantes de las regiones menos desarrolladas, sobre todo en las zonas rurales, han tenido que contar con internet para un cierto número de actividades. El hecho de que la epidemia haya nacido en Wuhan, en la provincia de Hubei (centro de China) no ha hecho más que reforzar esta tendencia.

2.- La implantación de servicios, de la formación o de los cuidados on-line, con el auge del teletrabajo. 
Han sido numerosas las empresas que, después de las vacaciones del Nuevo Año chino, han adoptado el teletrabajo para limitar los riesgos de contagio ligados a la vida en la oficina. Las peticiones de organización de videoconferencias o de herramientas de colaboración informática se han disparado. El retraso de la vuelta a la escuela ha favorecido la demanda de enseñanza a distancia o de cursos particulares en línea. Por otra parte, el miedo a la contaminación en el hospital parece haber disparado a muchos enfermos a intentar las consultas en línea, la compra de medicamentos en internet o el telediagnóstico. 

3.- Necesidad acrecentada de automatización.
Dado que China es considerada como "el taller del mundo", la interrupción del trabajo de numerosos asalariados tiene un impacto asegurado en la cadena de aprovisionamiento mundial, que se basa, en parte, sobre ella. En consecuencia, la tendencia a la automatización para reducir la dependencia de las cadenas de producción respecto a la mano de obra podría reforzarse.

4.- El reconocimiento de la necesidad de inversiones en el sistema de sanidad público.
Ahora que China conoce una urbanización rápida, la epidemia ha dejado a la luz sus insuficiencias en la anticipación de necesidades en infraestructuras públicas ligadas a una fuerte concentración demográfica. Sin duda, es necesario pasar a la velocidad superior en lo que respecta a la modernización del sistema de salud y las inversiones a realizar en el ámbito de las infraestructuras médicas.

5.- La modernización del sector de la ganadería y la distribución, incluidos los mercados de productos frescos y animales vivos.
La epidemia de Wuhan salió del mercado de animales del mar de Huanan, lo que ha hecho reflexionar a las autoridades y la población en cuanto a la necesidad de modernizar las condiciones de trabajo y el sector de la distribución. Seguramente, se indicará a partir de ahora una alimentación más sana, donde los regímenes vegetarianos suscitarán mayor interés.

6.- La implantación de la competencia internacional en la investigación médica y farmacéutica.
Desde el comienzo de esta epidemia, la actitud adoptada por China en cuanto a los potenciales nuevos medicamentos atestigua los progresos y avances del sistema de evaluación de la agencia de control de medicamentos. Las empresas farmacéuticas chinas deberían verse confrontadas a una competencia más amplia en el plano mundial y más feroz en el ámbito de la investigación y de la innovación. El proceso de petición de autorización de un medicamento podría igualmente ganar en eficacia y, además, traer una mejor integración de las empresas chinas en el mercado mundial.

7.- La adopción de reglas de higiene más estrictas.
En 2003, la epidemia de SRAS sensibilizó en la importancia de algunos gestos cotidianos, como llevar una mascarilla en caso de infección respiratoria o la necesidad de lavarse las manos. No hay duda en que, después de la epidemia de neumonía de Wuhan, este tipo de actitudes debería extenderse y consolidarse. Deberíamos asistir también a un alza en la demanda de productos de higiene como geles desinfectantes, jabón y toallitas.

8.- El entretenimiento en línea y el consumo fuera de los lugares habituales.
Salir, comprar en un comercio físico, hacer turismo, ir al cine, son actividades sometidas a limitaciones, y una parte importante del entretenimiento y del consumo se hace ya en línea. Semejante tendencia, conjugada al desarrollo de la red 5G, debería favorecer la demanda de contenidos en alta resolución o de experiencias inmersivas. Así, tecnologías como la realidad virtual podrían conocer un rápido desarrollo. Durante las vacaciones del Nuevo Año, el hecho de que algunas películas hayan sido desprogramadas y sus derechos vendidos a los gigantes del cine en internet, con vistas a una difusión gratuita, ha cambiado el negocio de la distribución y venta de películas.

9.- El aumento de la entrega de comida o servicios a domicilio.
China es ya el país que tiene el récord del número de paquetes entregados a domicilio por año. Muchas compras se hacen ya en línea, y deberíamos ver una mejor explotación del yacimiento de servicios logísticos (entrega de comidas a domicilio, etc.)

10.- La necesidad incrementada de una gestión urbana inteligente.
La epidemia de Wuhan ha mostrado lo primordial que era poder enmarcar eficazmente la población urbana y controlar la epidemia basándose en datos informáticos. La necesidad de una gestión urbana inteligente debería, pues, aumentar en el futuro.  Fuente: Courrier international (a su vez, tomado de la revista Caixin Wang. Publicado el 7 de febrero 2020)