Giorgia Meloni, una mujer a la derecha de Salvini, por Alphonse Moura


Mientras, en Italia, la cohabitación entre la Liga y el Movimiento 5 Estrellas parece cada vez más conflictiva, el geopolitólogo Alphonse Moura analiza el auge de un partido populista a la derecha de Matteo Salvini, dirigido por Giorgia Meloni, presidenta del partido Hermanos de Italia.

Conquista los medios, domina las redes sociales, llena las plazas… la fulgurante ascensión de Matteo Salvini parecía significar que la derecha italiana había encontrado al sustituto de Silvio Berlusconi. Sin embargo, hay otro partido clasificado en la derecha, incluso muy a la derecha, que continúa incrementando su aceptación y popularidad, elección tras elección.

Dicho partido se llama Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia) y es liderado por una mujer, Giorgia Meloni. La aliada del nuevo hombre fuerte del gobierno italiano apoya los cambios introducidos por Salvini, en especial los concernientes a la seguridad y a la inmigración. Lo que no le impide solicitarle más medidas y criticar ferozmente la entente gubernamental con el M5E.

Recientemente, Meloni reclamaba un bloqueo marítimo para detener a los traficantes de personas migrantes y a las ONG que colaboran con ellos. Según Meloni, la política de puertos cerrados es insuficiente: habría que utilizar imperativamente a la marina de guerra italiana para detener la inmigración. La política seguida por el ministro del interior ha ralentizado considerablemente los desembarcos en Italia, garantizando así que se produzcan menos víctimas en el Mediterráneo. Pero la líder de los Fratelli estima que el problema debe ser regulado en origen y sus palabras hacia Francia no son demasiado sutiles. París es un recurso que los políticos italianos siempre utilizan, por su responsabilidad en el caos libio. Si la inmigración es una cuestión importante en Francia, lo es todavía más en Italia porque la geografía del país la convierte en un receptáculo privilegiado para las embarcaciones de migrantes.

Macron es el adversario perfecto para Giorgia Meloni y los demás populistas europeos. Ella ha denunciado el invento del “franco CFA” [franco de la comunidad financiera africana, nombre de la moneda común de 14 países africanos, casi todos ellos antiguas colonias francesas], moneda que califica de “colonial”. El M5E se vio obligado a secundarla: muy tardíamente, pero seguramente copiando el discurso de los Fratelli comenzaron a criticar el “neocolonialismo” francés. Su electorado está decepcionado, razón de su descenso en las urnas, y tienen que adoptar posturas más radicales.

En la escena internacional, Meloni no se encuentra aislada: participó en la CPAC-2019 ―el gran acontecimiento de los conservadores americanos―, igual que otra europea de derechas un año antes, Marion Maréchal. En el Parlamento europeo, su partido se ha integrado en el grupo de los Conservadores y Reformistas europeos. Su estrategia europea ha sido reiterada en muchas ocasiones: ella quiera una gran reagrupación que reúna al centro-derecha y a la derecha radical, en la que también estarían Matteo Salvini y Marine Le Pen. Piensa que su grupo es indispensable para aproximar al Partido Popular europeo y al grupo Identidad y Democracia.

Contrariamente a Salvini, heredero de un partido sólido y consolidado, Meloni debió empezar prácticamente de cero. Su partido fue lanzado en 2014 como una reacción contra los gobiernos tecnocráticos que sufría Italia. Meloni es parte en la cruzada contra lo políticamente correcto, nunca ha aceptado la idea según la cual las cosas deben cambiar y que es necesario modernizarse, siempre ha rechazado caer en el aggiornamento. La flamme tricolore de su partido permanece inmutable, como en los tiempos del Movimiento Social italiano de Giorgio Almirante.

Sus aspiraciones a nivel nacional no son más modestas que las que tiene a nivel europeo. Espera que el gobierno actual explote y sustituir a Di Maio, del M5E, tras unas nuevas elecciones cada vez más previsibles. Sin embargo, Meloni es consciente de sus límtes y sabe que la Liga es, inevitablemente, la que conduce el juego político italiano. A escala mundial, sin embargo, Giorgia Meloni parece menos consecuente: amiga de la administración Trump, mantiene su presión sobre los políticos que, como Conte, Salvini y Di Maio, parecen acercarse a Rusia y vitupera, sobre todo, la proximidad del M5E con China. Su posición es claramente favorable a los intereses geoestratégicos de Washington.

El teatro político italiano nos presenta una pieza inédita. Y, al final, quizás descubramos que el papel principal está representado por una mujer… a la derecha de Salvini. ■ Fuente: Le Figaro