¿Cómo explicar lo que mueve a una «revista de ideas»?, por Alain de Benoist


El pensador francés Alain de Benoist, líder intelectual de lo que se ha convenido en llamar Nouvelle Droite, autor de más de un centenar de libros, editor e inspirador de revistas icónicas como Nouvelle École, Krisis y, sobre todo, Éléments, se enfrenta a la compleja tarea de explicar lo que mueve a una “revista de ideas” como Éléments pour la civilisation européenne. Una revista independiente, no comprometida políticamente, ni de derecha, ni de izquierda, con un enfoque transversal. Lo mismo vale para la revista digital Elinactual.com.

Pronto, la revista Éléments cumplirá 50 años. ¡Qué largo camino recorrido! ¡Qué continuidad en su línea editorial! Qué apasionante aventura ha sido explorar sistemáticamente todos los dominios del conocimiento, alejándose de todas las vías sin salida, estando atentos a todas las novedades, prediciendo justificadamente algunos acontecimientos (la caída del sistema soviético y el establecimiento de una gobernanza mundial). Ha sido este enfoque el que ha logrado el éxito de este “magazín de ideas”, el cual, desde el lanzamiento de su nuevo formato, ha ganado en número de nuevos lectores y de nuevos suscriptores. La gran mayoría de los lectores de la revista, como la mayoría de los componentes de su equipo de redacción, no habían nacido cuando Éléments publicaba su primer número. Este éxito, como puede comprenderse, ha provocado celos y envidias. Y también incomprensiones.

Por dar algunos ejemplos caricaturescos. Si atendemos a las palabras de Richar Labévière, la revista peca de antisionismo (sic), si escuchamos a Éric Zemmour, es por simpatías nacional-sionistas (sic); si publicamos un dossier sobre el pensamiento de Karl Marx es porque estamos alineados con el estalinismo, pero si hacemos elogio de Bernanos y de Péguy es, evidentemente, la prueba de que nos hemos convertido al catolicismo. Todas estas pueriles interpretaciones, estos juicios sumarísimos que se anulan mutuamente, emanan de espíritus dogmáticos que están acostumbrados a los pequeños catecismos para sus respectivos boletines parroquianos y que no conciben que una revista independiente se ponga por principio publicar desde diferentes puntos de vista.  

Péguy decía que “una revista no está viva si, en cada número, no disgusta a una buena parte de sus abonados. Lo ideal, entonces, es que no siempre sean los mismos descontentos. Dicho de otra forma, quiero decir que cuando una revista se esfuerza por no disgustar a nadie, cae en el sistema de esas enormes publicaciones que ganan millones, o los pierden, porque no dicen nada, o porque no tienen nada que decir”. Buen análisis. La revista Éléments se dirige a aquellos que piensan por sí mismos, no a aquellos que esperan de una revista que sea un pequeño catecismo o la simple repetición de lo que otros ya han pensado con anterioridad. ¿Cuál es, entonces, el “modo de empleo” de la revista Éléments?

Éléments no es un actor sino un observador de la vida política. Éléments no quiere hacer política, sino metapolítica. Su objetivo es ganar el combate cultural, no llegar al poder. No es su misión formar a futuros cuadros ni proporcionar ideas a los partidos políticos. Éléments no es una revista ni de derecha ni de izquierda, ni lo será nunca, simplemente porque todas las divisiones y clasificaciones actuales no pueden ser reducidas a esta vieja dicotomía.

Su objetivo está en otra parte: se trata de formar mentes, espíritus y sensibilidades, de descolonizar el imaginario de las ideas recibidas, de responder a los delirios contemporáneos, de reunir a los verdaderos talentos intelectuales y literarios, a los espíritus libres y a los creadores originales, sin preocuparse por los agrios ladridos de los perezosos (“si es de izquierdas no puede pensar como nosotros”) y de los alucinados (“si es de derechas es peligroso”), ni por aquellos que se limitan a querer sustituir la doxa (la opinión) que impugnan por otra con la que sueñan. Sin contar con aquellos cuyo extremismo sólo traduce el gusto por el fracaso.

Pero en el fondo, ¿cuál es la “línea” de la revista Éléments? Desde hace décadas ha sido expuesta varias veces: por ejemplo, la publicación del Manifiesto por un renacimiento europeo, en el año 2000, era más necesaria que nunca. Éléments se sitúa en el pensamiento crítico que tiene en su punto de mira al individuo del universalismo, a la negación de las diferencias entre los sexos y entre los pueblos, al desarraigo y la hibridación a todos los niveles, al rechazo de los límites y las fronteras, al capitalismo y la sociedad de mercado, al liberalismo bajo todas sus formas, a la dominación de la lógica del beneficio y la mercantilización de la existencia humana.  

En una época en la que la mayor parte de la derecha se ha convertido en progresista, mientras que la mayor parte de la izquierda es objetivamente contrarrevolucionaria en el peor sentido del término, rechazamos, en un mismo movimiento, las fantasías de unos y las nostalgias de los otros, a aquellos que no soportan a Zola y a Victor Hugo, y a aquellos que no quieren oír hablar de Chardonne o de Gobineau. Burguesía económica de derechas y burguesía cultural de izquierdas: ¡dejémosles parlotear entre ellos y tomemos una dirección de altura! El objetivo no es barajar las cartas, sino repartirlas. Acelerar la puesta en marcha de la nueva división/enfrentamiento que se anuncia por todas partes.

El mundo anterior se derrumba, desaparece, entramos en uno nuevo. El paisaje político-intelectual está cambiando. Los esquemas obsoletos y las denuncias rituales hacen reír a todo el mundo. La vieja derecha no es más que un disco rayado, la izquierda intelectual está moribunda. Lo políticamente correcto todavía reina en los salones mediáticos y en los cuarteles generales de la biempensancia, pero nadie los tiene ya en cuenta. Los viejos partidos institucionales se desmoronan. La crisis de confianza que han generado en sectores cada vez más amplios de la población suscita, a veces, la desesperanza, pero, sobre todo, una bella y formidable cólera: ¡mirad, si no, a los “chalecos amarillos”!

En un momento en que se anuncian nuevas crisis planetarias, incluso imprevisibles guerras, todo el mundo contiene el aliento. En estas circunstancias, cuando todas las referencias desaparecen, las brújulas son más necesarias que nunca. Tal es, precisamente, la razón de ser de la revista Éléments. Fuente: Éléments pour la civilisation européenne