Italia ha ganado un margen de soberanía y autonomía. Entrevista con Diego Fusaro


El filósofo Diego Fusaro analiza la crisis política que actualmente sacude a Italia tras el llamamiento a nuevas elecciones anticipadas de Matteo Salvini y hace un balance del gobierno de coalición entre la Liga y el M5E. 

Doctor en filosofía de la historia, que se reclama de Marx, Hegel, Gramsci y Gentile, Fusaro es favorable a la alianza entre la Liga y el M5E, viendo en el gobierno de coalición un “laboratorio populista único en Europa”.

¿Cómo percibe la caída del gobierno gialloverde (amarillo-verde), el gobierno de coalición entre la Liga y el Movimiento 5 Estrellas que Salvini está a punto de finiquitar?

Si el gobierno fracasa sería un grave acontecimiento, porque el gobierno gialloverde es un laboratorio único en Europa. Reunía un espíritu populista identitario, el de la Liga, con un espíritu populista socialista, el del Movimiento 5 Estrellas.

Este gobierno ha logrado alterar toda la geografía política italiana tradicional, comenzando por la oposición entre la izquierda y la derecha, para redefinir la política con un nuevo espectro: una posición de lo bajo contra lo alto, del pueblo contra las élites. Si ahora Matteo Salvini se echa atrás en este punto es que toda la vieja política está de retorno. El M5E se reorientará hacia la izquierda y la Liga hacia la derecha liberal. Será nuevamente la victoria del sistema tal y como era antes.

¿Podría este gobierno renacer de sus cenizas?

Lo pienso y lo espero. Oí decir, incluso, a Matteo Salvini el otro día en la televisión, que la única solución sería continuar sobre la línea gialloverde para evitar que vuelva a la escena lo que yo llamo la izquierda cosmopolita, que quiere todavía más mundialización, más mercado, más Unión europea, y la derecha liberal a lo Silvio Berlusconi, que también está por el mercado absoluto. 

Por contra, sólo la unión entre el M5E y la Liga pueden dar vida a lo que yo defino como el populismo soberanista, que opone el pueblo a las élites, el Estado al mercado, la soberanía a la mundialización. Lo que hemos visto en Francia con los “chalecos amarillos”, nosotros lo hemos visto en Italia con este gobierno.

¿En qué los “chalecos amarillos” se asemejan al gobierno gialloverde?

En Francia, los “chalecos amarillos” han sido, al menos en mi opinión, un movimiento que ha salido de la base. Respecto a la mundialización, este movimiento reclamaba salarios dignos, menos impuestos, más Estado, menos mundialización… Era una lucha contra Emmanuel Macron, pero contra Macron como representante de la mundialización capitalista. Esta es la razón por la que el poder ha respondido reprimiendo con sangre a los “chalecos amarillos”. Es el mismo poder que celebra a Greta Thunberg y a Carola Rackete...

En Italia, no hemos tenido un movimiento así, simplemente porque el equivalente ha sido el gobierno. La Liga y el M5E se hicieron eco de todas estas reivindicaciones: menos impuestos, más Estado, menos mundialización, más soberanía nacional, menos Unión europea. Luigi di Maio, además, ha llegado a apoyar a los “chalecos amarillos”, identificándose plenamente con su movimiento.

Entonces, ¿el pueblo italiano se siente representado por este gobierno?

Yo diría que sí. Muchos italianos no se reconocen ni en la Liga ni en el M5E, pero se ven reflejados en este gobierno gialloverde, en esta unión verdaderamente explosiva. En conjunto, forman una asociación jamás experimentada antes. El pueblo votó masivamente por estos dos partidos porque ellos representan al pueblo contra las élites, pero también porque ellos encarnan las fuerzas euroescépticas más o menos críticas con la UE.

¿Y cómo perciben los italianos las últimas maniobras políticas de Salvini?

Muchos son críticos hacia Matteo Salvini y Luigi di Maio, por su separación. Otros aspiran naturalmente a que se produzca esta separación porque quieren que gane el sistema liberal. Porque tal será la consecuencia: si el M5E gira hacia la izquierda y la Liga hacia la derecha, volverán entonces a la vieja política y el auténtico vencedor será el liberalismo.

Numerosos italianos, pero no todos, han comprendido que si esta experiencia termina será el fin de un ciclo decisivo, un laboratorio único en su género. Será el retorno de la vieja política y también del Partido demócrata encarnado por Matteo Renzi y de Forza Italia representada por Silvio Berlusconi, que, de hecho, son la misma cosa. Ellos representan el mismo sistema liberal.

¿Qué balance se puede sacar del gobierno italiano después de 12 meses en el poder?

Este período ha sido complicado. Los últimos meses han estado marcados por muchas tensiones, muchos ataques, de la Unión europea, por ejemplo. Es evidente que este gobierno ha sido inmediatamente obstaculizado porque se le identificaba como un peligro para el mantenimiento del sistema liberal.

Pero, al final, las cifras nos demuestran que el crecimiento no ha ido mal en Italia. El ingreso de ciudadanía, medida-faro del M5E, ha sido puesto en marcha este año. Este gobierno ha querido ayudar a las clases más débiles de la población, por primera vez después de muchos años de políticas exclusivamente dedicadas al provecho de las clases dominantes y de los bancos. 

Pese a la ralentización observada estos últimos tiempos, pienso que este año ha sido positivo en su conjunto. Italia ha logrado nuevamente hacer escuchar su voz, no se ha reducido a ser una expresión geográfica al servicio de la UE. Ha comenzado a oponer sus “noes” contra la UE y ha ganado un margen de soberanía y de autonomía. Ha defendido el interés nacional, lo que yo defino como la defensa del trabajo y de la clase media, y lo ha hecho oponiéndose a la UE y a la inmigración.

Si la Liga de Salvini lograra gobernar sola, ¿piensa usted que podría defender el interés nacional italiano?

No, pienso que ni la Liga ni el M5E, ellos solos, son antisistema. Lo que es antisistema es la unión entre las dos fuerzas. Si se rompe, el M5E refluirá hacia la izquierda cosmopolita y proeuropea del Partido demócrata, y la Liga hacia la derecha liberal de Berlusconi, que todavía quiere más mercado, más competitividad, que no está a favor del Estado-providencia, una derecha thatcheriana esencialmente.

En su opinión, ¿por qué Salvini ha acelerado la caída del gobierno gialloverde?

No tengo la respuesta. Siempre es interesante señalar que lo ha hecho a su vuelta de los Estados Unidos: me pregunto si no habrá sufrido presiones de Washington. Por lo demás, el affaire del Russiagate contra la Liga ha sido, en mi opinión, una tentativa americana, apoyada por la izquierda italiana, de deslegitimación de la apertura de Salvini y del gobierno gialloverde hacia Rusia.

Washington no veía con buenos ojos la parte socialista del gobierno gialloverde, sobre todo respecto a la política exterior. Esta política exterior, impulsada sobre todo por el M5E, se había abierto a China, con las nuevas Rutas de la Seda, se había posicionado contra el atlantismo y consideraba Eurasia con simpatía. Los Estados Unidos no lo podían aceptar. Es cierto que si la Liga se reaproxima a la derecha liberal, se convertirá en atlantista y se cerrará a China y a Rusia.

De hecho, la ruptura entre la Liga de Salvini y Rusia ya se ha consumado. El momento ha sido cuando Putin ha defendido a la Venezuela de Maduro como un Estado soberano, nacional y autónomo, mientras que la Liga se alineaba con Washington para apoyar a la oposición. Despúes, Salvini ya no ha mencionado a Putin, ni ha evocado una apertura hacia Rusia. ■ Fuente: France RT