Dinero creado de la nada y explotación: la dictadura financiera de los señores apátridas del rating, por Diego Fusaro


Sobre la base de la nueva alquimia bancaria, que cambia el papel impreso en oro y, además, en las cadenas inoxidables del endeudamiento, la clase líquido-financiera de los señores de la globocracia no borders [sin fronteras] ha adquirido el monopolio de la creatio ex nihilo de la moneda y del rating [calificación] (es decir, de cuánto pagan los sujetos públicos o privados para obtener dinero). 

El mundo entero está en deuda con la clase dominante por el simple hecho de que se avanza acumulando intereses. La virtualización luciferina de la turbofinanza ha llevado, de hecho, a la creación, ex nihilo, de inmensos valores contables, pero valores carentes de fundamento real, así como a burbujas inmobiliarias y de valores, a colapsos y recesiones. De esta manera, aprovechando los activos tóxicos y el evidente fraude financiero, el Señor global-elitista refuerza cada vez más su dominio sobre el Siervo empobrecido nacional-popular: con su propio poder, impone a los gobiernos sus propias elecciones, financiando unas políticas específicas y definiendo otras.

Más precisamente, la clase usurera en el mando agota y dirige al Estado con las palancas de la deuda y las calificaciones: de este modo, las políticas están dictadas por los mercados especulativos. También hegemoniza gradualmente la investigación científica, la educación y la jurisdicción.

El misterio del gran negocio bancario radica en el hecho de que los bancos reciben intereses sobre dinero que no está realmente disponible y pretenden prestarlo a través de la apertura de créditos contables a un coste que, de hecho, es cero para ellos. La clase turbo-financiera de los globalizadores y banqueros, que cada vez más aparecen y actúan como titulares del monopolio planetario del dinero, genera dinero ex nihilo y, a través de él, retira el poder adquisitivo de la sociedad sin dar nada a cambio: lo rectifica, lo presta con intereses y luego se lo hace reembolsar con dinero producido a través del trabajo de la clase dominada por el pueblo nacional.

En esta perspectiva, en la que las malas empresas desplazan los costes hacia la comunidad y vierten los activos de la empresa en nuevas empresas que se privatizan rápidamente, está tan claro como el sol que los bancos no se limitan a intermediar en el ahorro y a ejercer el crédito. También crean dinero. El llamado "señorío" consiste en tal gesto de toma del poder adquisitivo de la riqueza real a falta de un valor real dado a cambio. Es, en otras palabras, la facultad de emitir moneda con poder adquisitivo independiente de su propio valor.

Como sabemos, en su fase auroral, el capital se constituyó sobre la base de la "acumulación original", esbozada en el capítulo XXIV del primer libro de El Capital. El nuevo capitalismo totalitario absoluto está experimentando ahora una especie de segunda acumulación originaria, de matriz financiera.

Ya no se centra en la expropiación forzosa de las tierras comunales, sino en la emisión de dinero nuevo ex nihilo por parte de los señores de la bancocracia y del core business [negocio principal] y, de esta manera, adquieren unilateralmente para sí mismos un poder adquisitivo de bienes y servicios del mercado, a partir del cual ejercen su poder. Si la primera acumulación fue violenta, esta es silenciosa y anónima, pero no menos trágica en sus efectos. Sólo así se explica la llamada crisis americana de 2007, así como -para circunscribirnos a Italia- la pérdida de aproximadamente el cuarenta por ciento del poder adquisitivo del pueblo italiano con el tránsito de la lira a la moneda única del euro. Este aspecto, además, revela cómo la globalización es también y no secundariamente un proceso a través del cual la producción de bienes y servicios se traduce en dependencia monetaria y crediticia hacia un sistema bancario privado cada vez más post-nacional. Traducción: Carlos X. Blanco Martín. Fuente: Il Primato Nazionale