Matteo Salvini, un cazador paciente, por Claude Bourrinet


Él es el cazador, y sus enemigos son la presa. Ahora todo es cuestión de oportunidad y la presa pasará por el punto de mira un día u otro…

Es sorprendente ver los cerebros atascados en la actualidad política más inmediata, tomando el escenario propuesto como algo inevitable.

Según algunos, Matteo Salvini habría sido aplastado, atrapado en su propia trampa. ¿Un imbécil? ¿Y si, precisamente, fuera aquellos que tiene en frente los que se hubieran metido en una trampa sutil? A la italiana. ¿Realmente creen que el patrón de la Liga estaba tan engañado hasta el punto de creer que su actuación iba a provocar unas elecciones anticipadas y precipitadas, sabiendo que los otros estaban en estado de alarma por su éxito mediático y sus excelentes sondeos? ¡Qué ingenuo!

Él sabía que la “combinación”, último recurso de una oligarquía desesperada, todavía funcionaba, entre un Partido demócrata desacreditado y un Movimiento 5 Estrellas perdedor empujado a los peores compromisos. El exministro del interior, ¿no ha encadenado, en con un ritmo casi estajanovista, las operaciones de seducción sobre las plazas públicas, las ciudades italianas, las playas, delante de las cámaras?

Era lo suficientemente fino y astuto como para no apostar por un movimiento llamado “populista” que, después de todo, no es más que un aglomerado de descontentos sin doctrina ni estructura. Un sindicato de resentimientos, sin futuro, condenado a la nada. Mientras que Salvini tiene un pensamiento, una doctrina, una línea, una estrategia y una táctica. Él es el cazador, y sus enemigos son la presa. Ahora todo es cuestión de oportunidad y la presa pasará por el punto de mira un día u otro…

Salvini sabe que el pueblo italiano está harto de la Europa de Bruselas y de su estrategia de hundimiento de las naciones. Sabe que recular respecto a las medidas de obstaculización de la inmigración masiva rápidamente cavará la fosa donde serán arrojados los responsables de esta locura. Sabe que tiene tiempo, cualquiera que sea la fecha de unas elecciones inevitables. No puede, como único opositor, más que captar la buena voluntad de los votantes y, en fin, cosechar los beneficios electorales.

Lo que los "comentaristas", que toman sus deseos por realidades (como hemos visto con el enorme disparate que los "expertos" han cometido en sus predicciones sobre las elecciones presidenciales norteamericanas, el Brexit, el referéndum de 2005, etc.), obvian claramente es el sentido del tiempo, por no hablar de la intuición sobre los movimientos de fondo en la historia. No saben lo que es la historia, porque no leen, no piensan y siguen sus pulsiones adictivas: todo lo que es bueno para la oligarquía transnacional es bueno para el planeta. El “pensamiento único” es el alfa y omega de su reflexión.

El asunto Salvini ―que ciertamente no ha acabado― se trata más en lo que dice la prensa, los políticos corruptos y los beneficiarios del sistema que en la realidad de las cosas. Una vez más, el viejo dicho “quien ríe el último ríe mejor” está de actualidad. ■ Fuente: Boulevard Voltaire