Costanzo Preve y Diego Fusaro: ¿ejemplos de un marxismo bifronte que deja espacio interpretativo a la derecha radical?, por Jacobo E. Milani


Las reflexiones de Costanzo Preve y Diego Fusaro, sin duda, plantean las premisas de un viaje original. Llaman la atención de la escena cultural italiana sobre el pensamiento de Marx, actualizándolo e interpretándolo como un filósofo idealista, seguidor de Hegel y superador de Fichte, fundador de un sistema de pensamiento y de una ideología que coloca a un actor colectivo en el centro de la historia, la clase o, en el caso de estos últimos epígonos de Marx, la comunidad, que supera el papel de esa burguesía que ha revolucionado el sistema político y económico al crear su propio fundamento, su base individualista, dirigido a una acumulación infinita de riqueza: el capitalismo.

Preve, en su Elogio del Comunitarismo (Controcorrente edizioni, 2006), destaca los pasos que llevaron al capitalismo a ser dominante después del colapso de la URSS, con el triunfo del sistema de mercado y su reorganización a escala global, a través de la globalización. y deslocalización productiva. Para hacer que el proyecto sea eficiente y sólido, Estados Unidos y los países europeos han adaptado la oferta política, modificando las propuestas electorales: no más partidos ideológicos fundados en el siglo pasado, sino nuevas formaciones en línea con el neoliberalismo.

Por esta razón, cada distinción política se debilita, hasta el punto de crear un marco en el que hablar de los partidos de izquierda y de derecha ya no tiene sentido.

También critica a la izquierda reformista, que en su opinión ha proporcionado algunos conceptos instrumentales al sistema actual, como el pacifismo, ritualizado con el objetivo de hacerle perder todo significado y poder apoyar guerras imperialistas llamadas "misiones de paz".

Comienza una historia de la filosofía en la que quiere demostrar que el objeto de las reflexiones del pensamiento occidental, desde Anaxágoras a Sócrates, desde Platón a Aristóteles, desde Tomás de Aquino a Kant y Hegel, fue la idea de Comunidad, de la verdad que se deriva de los principios sobre los que se basa esta comunidad y de las críticas a las fuerzas disolutivas provenientes del individualismo y de los intentos realizados, en el curso de la historia, por poner los intereses particulares de individuos o facciones antes que los de la comunidad, entendidos como cohesivos y compactantes. Intentos como los de los sofistas Protágoras y Gorgias, desafiados por Sócrates por su relativismo y por haberle vendido la filosofía a los jóvenes ricos atenienses para que se entrenen con vistas a imponer la opinión apropiada a sus intereses particulares en lugar de señalar la verdad y el bien de la comunidad.

De la misma manera, según Preve, la Ilustración que inspiró las revoluciones burguesas también tuvo como resultado la fundación de un sistema de pensamiento sobre una crítica individualista, sobre la cual el sistema económico capitalista y los sistemas políticos subsiguientes fueron apoyados y fortalecidos; En este contexto, Fichte, Hegel y Marx habrían representado una reacción comunitaria que completó este tipo de análisis, poniendo al sujeto colectivo en el centro de un proyecto político: la nación alemana para el primero, el estado ético para el segundo, el proletariado para el tercero, que a través de la revolución tendría que superar el capitalismo y volver a reunir a los hombres en una sociedad sin clases. En este objetivo, el comunismo del siglo XX ha fracasado, allanando el camino para el triunfo del capitalismo burgués, donde la mercancía se convierte en la medida y el objetivo de cualquier acción humana, y el liberalismo es la propaganda de un sistema de dominación que logra mantenerse, consolidando su consenso entre las masas, gracias principalmente a la hipóstasis del concepto de democracia, entendida no como la idea derivada de ese camino que desde las revoluciones burguesas alcanza los estados de derecho, sino como una alegoría que representa los sistemas de gobierno existentes, oligarquías para las cuales el sufragio universal vale como un plebiscito en defensa de una economía de mercado libre igualmente ilusoria.

De la misma manera, es válido el uso de los derechos humanos, como estandarte de las políticas imperialistas.

Siguiendo estas reflexiones, Preve somete a una crítica detallada el marxismo que, precisamente porque se constituyó como resultado de las sistematizaciones sucesivas del pensamiento del filósofo de Tréveris, dejó de ser un sistema de pensamiento filosófico y se transforma en una ideología política materialista: ideología llevada a práctica en la URSS o en los partidos socialdemócratas, el socialismo 'de los empleados' de Kautsky y Bebel, o en las reflexiones de los 'desarraigados', que han transformado la lucha de clases en una emancipación total del individuo de su comunidad, representando esa línea de pensamiento que de Marcuse a Toni Negri llega a la izquierda de nuestros días y, precisamente por este motivo, es uno de los mejores apoyos del capitalismo.

Diego Fusaro, quien se presenta al público como uno de los estudiosos más cercanos de Preve, se hizo famoso por su carrera como un niño prodigio en el mundo académico italiano, reuniendo a la temprana edad de los treinta una decena de ensayos filosóficos y un puesto de asistente de la Universidad San Raffaele de Milán, con tal éxito que su figura intelectual disidente está demostrando en algunas áreas de la opinión pública ser uno de los puntos de referencia de aquellos movimientos políticos que buscan proponer un euroescepticismo de izquierda. En los años en que la crisis económica iniciada por los Estados Unidos va a incidir en los países europeos y algunos intelectuales redescubren a Marx, Fusaro publica Bentornato, Marx! [¡Bienvenido, Marx!] (Bompiani, 2009), una obra en la que rastrea el pensamiento del filósofo alemán siguiendo los pasos de Preve, consolidando y expandiendo las ideas que se habían mantenido al margen del mundo cultural.

Con un trabajo meticuloso se tiende un hilo rojo con el que reúne todos los trabajos del pensador de Tréveris, desde los de la juventud, como La cuestión judía, hasta colaboraciones con Engels, como El Manifiesto comunista, los Grundrisse y el mastodóntico El Capital. En un trabajo a caballo entre biografía y la historia de la filosofía, separa el pensamiento de Marx de las muchas interpretaciones y los numerosos complementos que, a lo largo de las décadas, los pensadores llegaron a desarrollar y que, según el joven filósofo Turín, representan desviaciones del pensamiento original; por supuesto, incluso esta interpretación de Fusaro no es más que otra interpretación de Marx.

En su Minima Mercatalia posterior (Bompiani, 2012), Fusaro enriquece la interpretación de la historia de la filosofía de Preve utilizando las mismas tesis y los mismos argumentos, pero centrándose más en el pensamiento de los autores a los que se refiere para demostrar la validez de la posición adoptada; De acuerdo con las mismas premisas, Fusaro sienta las bases para una nueva propuesta del pensamiento de Marx que puede ir más allá de las perspectivas teóricas y llegar a una perspectiva basada en la comunidad.

Pero las intervenciones por las cuales el joven estudiante de Preve es más conocido por sus lectores y, más recientemente, por los fanáticos de Youtube, son las críticas cercanas al mundo político y cultural de la izquierda italiana, con la interpretación, por ejemplo, del 68 como un triunfo de la ética de la rebelión contra cada límite y norma de la ética comunitaria, y del capitalismo de hoy como el triunfo de la rebelión del 68.

Fusaro no escatima ninguna propuesta de reforma política, desde el Partido Demócrata hasta el partido de Vendola hasta el de Ferrero, ni los temas más populares que habitualmente han salido a escena, desde la lucha por el estado laico hasta la de los derechos civiles de la minoría homosexual, el antifascismo y la lucha contra Silvio Berlusconi. Por otro lado, a menudo expresa sus simpatías por una nueva propuesta partiendo de cero a favor de un programa marxista anticapitalista y se acerca a las políticas de tipo neo-keynesiano, como base para un proyecto destinado a reconstruir una fuerte presencia estatal en la economía.

En los artículos de la revista en línea Lo Spiffero critica la lucha contra la homofobia, concretada con un proyecto de ley para hacer que una forma de matrimonio homosexual sea legalmente válida, lo cual, a decir suyo, atenta al estado de la familia tradicional, un baluarte de restricciones éticas que frenan los valores negativos del libre mercado. Del mismo modo, se opone a la lucha por el estado laico, porque al combatir la metafísica religiosa a la luz de la ciencia considerada como el único conocimiento válido, termina con la única fuerza ética capaz de contrarrestar el poder excesivo de la economía y produce un fortalecimiento del individualismo en detrimento del sentido de comunidad.

Dos temas fundamentales, derivados de décadas de lucha política: el antifascismo, que Fusaro considera inútil en ausencia del régimen de Mussolini y que, como su imagen especular, el anticomunismo, ha sido funcional a la hora de bloquear el debate político de izquierda y derecha, ambas mutuamente intercambiables en cuanto a programa político y estrategias; y la lucha política contra Silvio Berlusconi, flanqueada por la defensa del líder en un sentido garantista, igualmente funcional tanto para bloquear el electorado en los dos principales partidos políticos, bajo el pretexto de un voto útil, como para promover una lucha política que ya no esté en conflicto con el Sistema, sino que sirve como defensa de sus formas y leyes, de las cuales la izquierda, siendo anteriormente una oposición al mismo Sistema se ha convertido no obstante en su guardaespaldas más representativo.

Según Fusaro, como antes para Preve, necesitamos una estrategia de salida de la Unión Europea y del sistema monetario del euro, ambos considerados como los principales instrumentos con los cuales el gran capital, especialmente el financiero, puede controlar las políticas de los países para plegarlos a sus propios intereses, y alejar a la ciudadanía de cualquier sentido de comunidad que pueda involucrarla en la participación democrática. Por esta razón, la lucha contra la Unión Europea y el euro es un complemento a la reconstitución de los estados nacionales, con un control total sobre la economía interna y en la cual la comunidad nacional puede ser reconstituida como una entidad concreta, en una idea de una comunidad que estaba viva, antes que nada, desde el punto de vista cultural, en la que los ciudadanos pueden ser parte activa y actores históricos, y ya no consumidores alienados al servicio de los intereses del capitalismo.

Las críticas planteadas a la izquierda reformista actual, consisten en que no lucha por este tipo de objetivos, y, por lo tanto, no hace sino simular una oposición que sirva los propósitos de la globalización, unida a la ambición de restablecer los viejos estados nacionales y un concepto de comunidad cultural, así como una posición antagonista con respecto al imperialismo estadounidense, encuentran simpatías en la extrema derecha y en los nuevos populismos que han tenido contacto con Costanzo Preve.

Es posible encontrar un ejemplo de esto en varias ocasiones de diálogo, la más densa de las cuales se recoge en el libro Il paradosso de Benoist (ediciones Settimo Sigillo, 2006), que contiene el debate entre Preve y el polémico pensador francés; en este texto, Preve reconoce la originalidad de Alain de Benoist, su irreductibilidad a las categorías tradicionales de derecha e izquierda y, por supuesto, el interés en las perspectivas anticapitalistas, derivadas de las influencias de Nietzsche y Heidegger.

Luego se dibuja una figura en conjunto positiva de un intelectual que está inspirado en partidos como el Bloc Identitaire o el ala del Front National de Marine Le Pen cercana a Alain Soral, unas realidades políticas éstas que bajo la máscara de una lucha por las autonomías regionales, y con la motivación de salvaguardar el medio ambiente y la cultura francesa de un capitalismo destructivo, quisieran hacer que las propuestas comunitarias sobre una base etnocultural vuelvan a ser actuales, proponiendo la creación de una democracia estrictamente limitada a los ciudadanos que pertenecen a la cultura local dominante y que deja al margen, en consecuencia, a los extranjeros, entre otras cosas, en un país ya muy poblado por una ciudadanía multiétnica.

Algún tiempo después, Preve expresó sus simpatías populistas más explícitamente, anunciando, durante las últimas elecciones francesas, su preferencia por Marine Le Pen, después de sus titubeos claramente conservadores y abiertamente xenófobos, por lo tanto, decide depositar su confianza en la posición anticapitalista, localista y euroescéptica de la candidata francesa.

El acercamiento de Preve y Fusaro más allá de la derecha y la izquierda, que encuentra muchas simpatías entre los militantes populistas y nacionalistas, como la Liga Norte, ha sido criticado por intelectuales en el área progresista o de izquierda como "roji-pardos", es decir un híbrido entre la propaganda de la izquierda y el contenido de la derecha, útil para difundir las ideas neofascistas entre la militancia y el área de la izquierda.

Las realidades rojipardas siempre han existido en la historia de la extrema derecha, Aleksandr Duguin y Claudio Mutti, por ejemplo, que fueron interlocutores de Preve, a través del proyecto Eurasia y la organización del Campo Antiimperialista durante las guerras en Libia y Siria, se han unido en una lucha contra el imperialismo estadounidense y a favor de un proyecto de federación paneuropea basado en la colaboración proteccionista, tanto desde el punto de vista económico como desde el punto de vista político interno; es un proyecto más bien dirigido a "defender las tradiciones" en lugar de defender la pureza étnica.

Luego están los casos del movimiento de Estado y Poder de Stefano Bonilauri, que también combina políticas nacionalistas con un programa estalinista prorruso y filochino, y el movimiento Moral y Comunismo de Maurizio Neri, el cual se refiere directamente a los de Preve o a los de intelectual francés Alain Soral, quien, a su vez, con su movimiento Égalité et Réconciliation busca unir las tesis socialistas y el patriotismo en un respaldo innovador en el Front National.

De hecho, Preve y Fusaro, aunque comparten, más o menos explícitamente, el pensamiento y las perspectivas de los diversos partidos populistas que se han cruzado en su camino, nunca se han comprometido claramente con una visión nacionalista o tradicionalista, no yendo nunca más allá de cuanto la exégesis marxiana podría permitirles. Dado el corto período en que este fenómeno ha logrado desarrollarse y atraer interlocutores, todavía es demasiado pronto para emitir un juicio. Es cierto, sin embargo, que a uno le deja perplejo una lectura de Marx, la cual, para purificar su pensamiento, excluye la recuperación de un pensamiento ilustrado y socialista anterior del cual Marx, como también afirmó Hobsbawm, se inspiró para criticar a los contemporáneos.

Además, para hablar sobre la soberanía nacional y para basar la propuesta en una lucha comunitaria, sin especificar qué tipo de comunidad y en qué valores se funda esta lucha, y al mismo tiempo no evaluar la hipótesis de una comunidad fundada en libertad, la igualdad, la fraternidad y los derechos humanos, significa dejar una brecha importante que otros pueden llenar con elementos de la derecha radical. ■ Traducción: Carlos X. Blanco Martín