Una alianza de partidos soberanistas e identitarios podría llegar al Parlamento europeo, por Alexandre Moreau


En el momento del despertar de los pueblos europeos, los partidos soberanistas ¿podrían cambiar desde el interior la política de la Unión europea? El optimismo es mayor que nunca. Arrastrada por la actual efervescencia, Marine Le Pen afirma que las próximas elecciones europeas serán históricas. 

Intuyendo la emergencia de una mayoría soberanista en el Parlamento europeo, la presidenta del Rassemblement National imagina ya realizar “el rescate de Europa”. Pero este entusiasmo ¿se corresponde con la realidad política?, ¿ha llegado realmente la hora de la recomposición del Parlamento europeo? Quizás esto sea un poco exagerado. Pero los diputados soberanistas tendrán en sus manos un buen número de instrumentos jurídicos para cambiar la actual política de la UE.

El soberanismo, un valor en alza. Mientras los dos principales grupos en el Parlamento europeo podrían perder un número considerable de escaños (el Partido popular europeo cae, según las estimaciones, de 217 a 174, y la Alianza progresista de socialistas y demócratas de 186 a 141), el grupo Europa de las Naciones y las Libertades (ENL), en el que figuran el RN y la Liga, podría ganar 30 escaños (pasando de 37 a 67). Otro grupo euroescéptico, la Alianza de los conservadores y reformistas europeos (ERC), que incluye, en particular, a los polacos del PiS, los checos del PDC y los ingleses del Partido conservador, podría obtener 58 escaños (actualmente con 78), experimentando un descenso por la salida de los conservadores británicos. En fin, el grupo Europa por la libertad y la democracia directa (ELDD), que agrupa al Movimiento 5 Estrellas, el UKIP, Los Patriotas y Francia en pie, podría conseguir 47 escaños (por los 41 actuales). Uno de estos grupos euroescépticos podría contar igualmente con la adhesión del Fidesz húngaro, suspendido del PPE, así como con la emergencia del partido español Vox (al que los sondeos le auguran 5 escaños). De esta forma, los soberanistas podrían alcanzar más de 180 parlamentarios europeos, es decir, el 26& de los representantes.  

Pero, ¿es posible una reunión de los soberanistas en un único grupo parlamentario? Este es el proyecto de Matteo Salvini, dispuesto a aprovechar la oportunidad para crear, después de las elecciones europeas, un grupo “reformista” para transformar las instituciones europeas. Los proeuropeos intentan tranquilizarse pensando que los soberanistas de los diferentes países jamás han logrado formar una coalición. Se regocijan también de que la rusofilia de algunos dirigentes soberanistas les aleje de los polacos. La realidad, sin embargo, está cambiando. En los últimos meses, mientras Polonia, y después Hungría, resistían a los ataques de las instituciones europeas, la cuestión rusa no fue un obstáculo para el apoyo mutuo. La reciente reunión entre los dirigentes italianos y polacos se reveló tan fructífera que Salvini declaró: “Polonia e Italia serán los auténticos protagonistas de esta nueva primavera europea, de este renacimiento de los verdaderos valores europeos”.

Igualmente, las divergencias, anunciadas como insuperables, entre los católicos polacos y los nacionalistas laicos (franceses, finlandeses, etc.) podrían ser secundarias, pues comparten, ante todo, los intereses y la misma voluntad de hacer frente al liberalismo cultural y a la islamización de la sociedad. Sus intereses comunes frente a los peligros de la inmigración masiva y de la deculturación de las naciones podrían unir a los soberanistas a través de toda Europa. Así, a iniciativa de Matteo Salvini, los diferentes partidos euroescépticos podrían celebrar un congreso en Roma durante el mes de abril. No obstante, los grupos parlamentarios continuarán como hasta ahora. Esta distribución podría entrañar votos divergentes en las filas soberanistas, pues los eurodiputados siempre se alinean con la lógica partidaria que preside, con frecuencia, los parlamentos nacionales.  

¿Es una quimera la alianza de la derecha? Para los más optimistas, este potencial 26% de diputados identitario-soberanistas podría aliarse con el potencial 25% del Partido popular europeo para cuestiones concretas. Este conjunto de las derechas estará en disposición de inscribir en los debates las cuestiones de identidad y de seguridad. Siempre, claro está, que el PPE no insista en seguir una línea centrista que conduce inexorablemente a votar por mayoría a favor del reparto de cuotas de migrantes. Igualmente, esta derecha-centrista continuará votando a favor de los tratados de librecambio. Para salir de este impasse, haría falta que esta parte de la derecha prefiera la visión europea de Viktor Orbán a la de Emmanuel Macron. Las votaciones contra Polonia y Hungría, a la que se adhirieron mayoritariamente los diputados del PPE, demuestran que casi la práctica totalidad de los diputados populares apoyan las políticas actuales de la UE. Recientemente, el deseo de suprimir las subvenciones para aquellos partidos que se opongan a la UE, propuesta por el jefe del PPE, Manfred Weber, nos proporciona una idea muy real del posicionamiento de los diputados elegidos por la derecha liberal.

En cualquier caso, aunque los diputados identitario-soberanistas llegasen a representar un 30 o un 40%, incluso la mayoría, no podrían utilizar todos los instrumentos jurídicos para hacer oír su voz y reformar la Unión europea a fondo, pues el Parlamento europeo no dispone de las prerrogativas indispensables para ello, señala Jean Messiha. En efecto, el Parlamento europeo no es más que un simple órgano consultivo subordinado a la Comisión europea. Su participación en la función legislativa es largamente esperada desde el reconocimiento, en 1999, de la codecisión como procedimiento legislativo ordinario. También podrían los eurodiputados debatir el proyecto de presupuesto presentado por la Comisión y hacer sus recomendaciones, pues tendrían el derecho a enmendar tanto los proyectos legislativos como el propio presupuesto. Asimismo, podrían acceder a los documentos y las encuestas, solicitar la rendición de cuentas, denunciar los despilfarros y las medidas o compromisos antidemocráticos.

En defecto de una mayoría parlamentaria, los soberanistas podrían constituir, según las palabras de Marine Le Pen, “una minoría de bloqueo”, poniendo fin a la habitual complacencia del Parlamento europeo hacia la Comisión y el Consejo. Seguramente, habrá que esperar a una próxima legislatura para contemplar la verdadera primavera de los pueblos europeos. ■ Fuente: Causeur