La nueva historia de nuestros orígenes, por Yves Christen


David Reich tiene una clara conciencia de trabajar en un área en la que existe un serio riesgo de confrontación con los presupuestos ideológicos sobre el origen de los indoeuropeos o de la noción de raza.

Es poco decir que el libro de David Reich, “¿Quiénes somos y cómo hemos llegado hasta aquí. ADN antiguo y la nueva ciencia del pasado humano” (2019), era esperado. Digámoslo de inmediato: su obra constituye una proeza no sólo irrealizable, sino incluso inimaginable hace sólo unos años. Reich está trabajando en el ADN antiguo. Después de aprender la técnica del pionero Svante Pääbo, un investigador finlandés que lidera un importante grupo en Alemania, abrió un laboratorio en la Universidad de Harvard dando a este tipo de investigación una dimensión casi industrial.

Entre las proezas que han hecho posible estas técnicas no sólo está la secuenciación de varios genomas de hombres de Neandertal, sino también el descubrimiento de un antiguo humano que debe todo o casi todo a la genética, el hombre de Denisova. De este último sólo disponemos de un diente. Pero el estudio de su ADN demuestra que es un ser aparte, ni Neandertal ni Sapiens.

Pääbo, Reich y otros han demostrado que estos dos humanos fosilizados dejaron genes en los europeos (en el caso del Neandertal) y en los asiáticos (en el caso de estos dos tipos humanos extintos). La descodificación de los genomas antiguos no es la única proeza técnica desarrollada por Reich y sus colegas. El examen de un solo genoma actual es también una mina, explotada como la anterior mediante paradigmas matemáticos y susceptible de dar testimonio de hibridaciones pasadas.

Debemos sobre todo a Reich los estudios sobre seres humanos relativamente recientes (menos de 40000 años de antigüedad) porque todavía es extremadamente difícil recuperar ADN muy antiguo. Demuestran que todos estos seres del pasado han migrado constantemente de un lugar a otro, desplazando a menudo a las poblaciones locales. En lo que respecta a Europa, confirman un grado bastante alto de homogeneidad genética, en particular de la llamada cultura auriñaciense, para la que se pueden distinguir al menos dos grupos, uno en el Este (representado por un fósil en Rusia) y otro en el Oeste (con un fósil belga). Casi todos somos, en diversos grados, descendientes de estos humanos. Reich no se contentó con estudiar a estos hombres antiguos.

Descodificando cientos de genomas, proporciona información relativa a todas las épocas pasadas y, en particular, sobre el origen de los indoeuropeos, de los que hace, sin ignorar las delicadas consecuencias políticas, un grupo genéticamente homogéneo, aunque descendiente de una población híbrida, la del pueblo Yamna que vivía en las estepas de Europa del Este.

Reich aborda también, con descodificación genética, el caso de las poblaciones no europeas, de la India (que también heredó una lengua indoeuropea de los Yamna), China, América y África. Este último continente parece esencial en varios aspectos: es la tierra de los restos prehumanos más antiguos y de los grupos actuales más diferenciados, a saber, los san (antes conocidos como bosquimanos) de África austral y los pigmeos de los bosques. En cuanto a los negros, es interesante observar que presentan una mayor heterogeneidad genética que otras poblaciones.

David Reich tiene clara conciencia de trabajar en un área en la que existe un serio riesgo de confrontación con los presupuestos ideológicos sobre el origen de los indoeuropeos y la noción de raza. Sin embargo, aborda estos temas con claridad, señalando tanto el papel esencial de las migraciones y los cruces en el seno de la especie humana (arruinando así cualquier noción de raza "pura") y la realidad de las diferencias genéticas entre las poblaciones, validando así, de facto, la noción de raza, lo que obviamente le trae algunas críticas; aquellos que niegan totalmente la existencia de las razas lo consideran sospechoso a pesar del antirracismo que profesa; aquellos que creen que son descendientes de un linaje puro, libre de cualquier forma de mestizaje, estarán igual de enojados con él por quitarles sus ilusiones. La actitud más saludable es, como siempre, respetar los hechos tal como la ciencia los revela. Así que leed a Reich. Fuente: Breizh-info