Salvini al timón, por Gabriel Robin


En su momento, ya nos pareció sorprendente el acuerdo concluido entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga. Había motivos suficientes para ir a nuevas elecciones en un breve período de tiempo. Salvini ha sido extremadamente hábil, jugando con los códigos y los mensajes que agradan a sus conciudadanos y mostrándose firme sobre el tema que más preocupa en la vida política del país de Maquiavelo: la inmigración.

La coalición gubernamental italiana se hunde. Tras los impresionantes resultados de los sondeos y de las últimas elecciones europeas, el incansable Matteo Salvini se presenta como el único capitán a bordo. Y puede conseguirlo…

Por otra parte, las encuestas de opinión temáticas en la península itálica muestran que las esperanzas de los italianos están mucho más próximas del programa de la Liga que del M5E, especialmente en las cuestiones monetarias y migratorias. La entente gubernamental no podía durar mucho más, entre la ambición de este hombre procedente de la derecha y ahora líder de facto de un “centro-derecha” que une a su partido, la Liga, con Forza Italia y Fratelli d´Italia, en numerosos gobiernos locales y regionales, y los partidarios de la antipolítica del M5E que están divididos en numerosas facciones (la mayoría más próxima de la izquierda ideológica que de la derecha identitaria).

Presentando su moción de censura contra el jefe del gobierno, Salvini intenta una jugada de póker bien calculada. El objetivo es hacer caer al ejecutivo, capitalizando su inmensa popularidad, adquirida y consolidada gracias a sus funciones como ministro de interior ultramediático. Antiguo periodista, el político lombardo ha sido extremadamente hábil, jugando con los códigos y los mensajes que agradan a sus conciudadanos y mostrándose firme sobre el tema que más preocupa en la vida política del país de Maquiavelo: la inmigración. Aparece también como muy “cercano al pueblo”, incluso como “parte del pueblo”, con sus abrazos al público y sus apariciones en la playa o en pequeñas localidades. Prototipo de dirigente “populista” moderno en su forma de comunicar, parece una réplica de Donald Trump. Como siempre en su historia, Italia es un laboratorio de las ideas políticas en Occidente.

El puesto de ministro de interior resultaba demasiado pequeño para Salvini. Ha hecho sus cálculos y sabe que puede ganar unas nuevas elecciones y gobernar con el centro-derecha para llevar a cabo lo esencial de su programa. ¿Cuál es? En primer lugar, proseguir e intensificar la lucha contra la inmigración. En un segundo tiempo, bajar drásticamente la presión fiscal. Para ello, la Italia de Salvini tendrá todavía que combatir la política de Bruselas. «Si los ciudadanos nos dan su confianza, nosotros haremos un presupuesto que pondrá en el centro el trabajo de los italianos y la bajada de impuestos, y si esto no conviene a la UE lo haremos igualmente», dijo Salvini en un mitin. Para lograrlo, deberá batir antes a sus antiguos aliados del M5E, los cuales buscarán la alianza con el Partido Demócrata italiano o con los disidentes de Forza Italia. Algunos incluso estarían incluso dispuestos a buscar una solución de compromiso que evite el recurso a las urnas, como el diputado siciliano Stanislao Di Piazza, el cual propone un “gobierno del bien común”.

Por parte del Partido Demócrata, sus dirigentes atizan el miedo a los “mercados” y a los lobbies bancarios para desacreditar y desestabilizar la voluntad de conquista electoral de la Liga. ¿Quién asusta a los italianos? Nada es seguro. Los próximos meses serán muy agitados en el país transalpino. ■ Fuente: L´Incorrect