Costanzo Preve y el Marx genuino, por Carlos X. Blanco Martín


Muchos europeos de mi generación, empapados en literatura marxista y marxológica, pudimos asistir atónitos al repentino enterramiento de un clásico de la filosofía, Marx. 

Fue a partir de 1989, con la caída del llamado "Muro de la vergüenza", cuando presenciamos la cómica y cobarde desaparición de simbología comunista en las formaciones que se decían "marxistas". Pero no fue sólo la travestida Izquierda Unida la que se hizo humanista, ecologista, feminista, altermundialista, y no sé cuantas cosas más. Fueron las propias editoriales y cátedras las que expurgaron los copiosos y voluminosos textos de Marx. Con la caída del Muro y del mastodóntico imperio de papel que fue la URSS, fue posible encontrar los clásicos del marxismo en las librerías de ocasión españolas por menos de lo que hoy representa un euro el ejemplar. Ni qué decir que yo aproveché tan provechosa coyuntura del mercado librero para leer de forma "inactual" a como se debe leer a un clásico, esto es, a contratiempo y contra viento y marea, amén de leer toda una serie de epígonos marxistas que, por su parte, de forma más limitada y contextual, también son clásicos.

En esos años 80 y 90 no teníamos noticias de Preve. Yo, por lo menos, no. El filósofo italiano, marxista genuino que escapó de los descafeinados "ismos" que su discípulo Diego Fusaro, actualmente más activo que nunca, califica de forma bien gráfica: la izquierda fucsia (aquí diríamos, "morada") y las brigadas del "arco iris" (que aquí diríamos, las-los defensoras-defensores de la ideología de género y de los "derechos de bragueta"). El Marx preveiano y fusariano escapa de esos delirios, es restituido a su pureza. Preve lee y enseña un Marx genuino, no el Marx del "Hismat" y del "Diamat". No el Marx del "materialismo" (mal que les pese a los Liria, a los Bueno, y a los demás cientifistas de nuestra carpetovetónica universidad), sino el Marx comunitario, el Marx verdaderamente aristotélico y hegeliano. Limpiemos al clásico de "materialismo" y de "ismos" y nos encontraremos con el Marx que enseñó Preve: el de un filósofo clásico de la polis, de la comunidad orgánica y organizada, el defensor más eximio del idealismo alemán (bajo cuya luz hay que leerlo) de una Comunidad humana no alienada frente a las tendencias disgregadoras que nos trajo la Modernidad (léase, "Capitalismo", sin más). Modestamente, hemos hecho la traducción al español de una recopilación de ensayos suyos, De la Comuna a la Comunidad, que acaba de salir este año, y a través de las páginas de Elinactual.com, daremos a conocer, poco a poco, su densa y prolija obra, así como la de su importante discípulo, Diego Fusaro.

A continuación, reproducimos un texto tomado de la página de Facebook “Costanzo Preve”, escrito en 2016 y titulado «Tres años sin Costanzo Preve»:

«Tres años después de la muerte de Costanzo Preve (fallecido en 2013), lo recordamos al volver a proponer un extracto del ensayo de Piotr Zygulski "Costanzo Preve y la Educación Filosófica", que nos recuerda que la atención prioritaria de nuestro pensador era eminentemente filosófica y educativa -en su propia educación de la vida y filosofía coincidieron- mientras que las reflexiones sobre la política actual, que lo hicieron quizás famoso a la mayoría, eran sólo contingentes. Les invitamos, pues, a volver a la fuente anterior: a sus reflexiones sobre la verdad universal con una génesis particular, a la ontología de lo social esbozada en su último libro, a las consideraciones sobre la naturaleza humana. Aspectos más descuidados por quienes en los últimos años han hecho uso de su pensamiento, pero centrales para conocer Costanzo Preve más allá de los lemas y las deformaciones caricaturescas.

“Costanzo Preve aborda el problema de la democracia fijándolo antropológicamente, partiendo del supuesto de que una práctica dialógica bien llevada a cabo puede convencer a todos (o a casi todos) de la mejor solución [...], lo que a su vez presupone la generalización de un punto de vista de solidaridad-comunidad y no egoísta-individualista entre los hombres. Todo esto se basa en una apuesta por la naturaleza humana potencialmente político-comunal (zόon politikόn); racional y evaluativa, que es capaz de calcular las proporciones correctas dentro de la comunidad (zόon lόgon échon) y genérica (Gattungswesen). Mientras que los dos primeros puntos son formulaciones aristotélicas, el segundo es de derivación marxiana y significa que el hombre no está totalmente programado biológicamente, sino que también está determinado en el contexto espacial, temporal e histórico; por ejemplo, puede construir intencionalmente innumerables formas artísticas y modelos de convivencia social. Hay que señalar que es la esencia genérica la que permite al hombre alienarse, humanizarse o deshumanizarse, mientras que los demás animales, como los leones, no pueden "desleonizarse". Costanzo Preve argumentó que el modo de producción capitalista, forzando a que la esencia humana genérica se especifique en la única dimensión estrecha de la producción y el intercambio entre bienes, impide la plena realización de su potencial ontológico inmanente. En otras palabras, la alienación (Entfremdung) no es más que la condición de privación de la generosidad, de la que se deduce que es imposible utilizarla con el fin de emancipar al hombre.

La educación comunitaria es, por tanto, ese camino que coincide con el despliegue del potencial ontológico que el hombre, entendido como ser social, lleva dentro de sí mismo, sin descuidar las preferencias y necesidades específicas de cada individuo, porque la libertad es inherente a la propia naturaleza humana. En términos políticos, el lugar donde la verdad puede ser comunicada, es decir, puesta en común, sólo puede ser el democrático, entendido dinámicamente como el ascenso del pueblo al poder, que permite la confrontación entre todos los hombres caracterizados por la racionalidad y la socialidad en busca del bien común. En un escenario como el actual, sin embargo, "la única democracia posible es una democracia de resistencia", término utilizado también para connotar la educación filosófica que, de igual modo, persigue una estrategia de resistencia como "prerrequisito indispensable para el cambio”.»