Los veganos, ¿idiotas útiles del transhumanismo?, por Alain de Peretti


“Vigilancia Halal”, en su combate contra la banalización y la generalización del “halal” (alimentos permitidos por la sharia o ley islámica), se enfrenta con frecuencia a los delirios de las personas llamadas “veganas”.

Esta ideología sectaria e intolerante viene de los Estados Unidos y no debe ser confundida con los adeptos de una alimentación vegetariana o mayoritariamente vegetal por una elección personal totalmente respetable, porque ellos no quieren imponer nada a los demás y no se sitúan en una óptica moralizante.

Los “veganos” aparecen recientemente en las crónicas de los “medios” por sus acciones contra las carnicerías tradicionales, si bien declarando que ellos nunca atacarán a las carnicerías musulmanas que venden alimentos halal para no “estigmatizarlas”… Se benefician de una cobertura mediática de gran alcance, de potentes redes y de numerosas actividades comerciales lucrativas.

Christian Harbulot, director de la Escuela de guerra económica, demuestra que ellos están controlados por enormes intereses capitalistas, a través, entre otras, de una fundación de Silicon Valley, la Open Philanthropy Project, cuyos socios financieros más importantes son Microsoft, Virgin y Cargill (enorme firma americana agrícola, cuestionada por la deforestación de la Amazonia). Esta fundación, próxima a la Open Society de George Soros, financia varias sociedades, como Memphis Meats, que trabaja sobre la producción industrial de alimentos sintéticos.

El objetivo es constituir un monopolio sobre este mercado estratégico y convertirse en los controladores del mundo. Para ello, hay que destruir las redes tradicionales mediante acciones “veganas”, así como por acciones de influencia como la presión del millardario Jeremy Colley. Este inversor británico trabaja para eliminar las redes que explotan a los animales. El sistema funciona ya con semillas patentadas y la prohibición de cultivarlas, lo cual ha sido práctica común de los agricultores desde tiempos inmemoriales. Cargill es un importante actor en este negocio de semillas y, en consecuencia, opera para consolidar su inmenso imperio…

En los Estados Unidos, la asociación vegana PETA recibe 54 millones de dólares en donaciones, recogidas por las vedettes del show-biz (Pamela Anderson), por los negocios del fast-food (Shake Shack, McDonalds). Como siempre en los Estados Unidos, el negocio se disfraza de principios virtuosos… Y, sin embargo, la PETA es objeto de quejas y denuncias por maltrato animal en sus refugios, especialmente en Virginia.

En Francia, la asociación L214 también está en la misma lógica vegana extremista. Recibió, en 2017, una donación de más de un millón de euros de la fundación Open Philanthropy Project citada anteriormente, y moviliza también a las vedettes del show-biz (Sophie Marceau). Esta asociación se hizo conocer por sus vídeos en los mataderos, donde se filmaron matanzas monstruosas, que podían conmover a la gente con el objetivo de obligar al cierre de esas instalaciones. Problema: eran, fundamentalmente, sacrificios “halal”, pero ese “detalle” no era especificado. Desarrollan también una red de negocios en torno al veganismo. Detalle importante: la asociación L214 trasladó, en 2015, su sede social a Alsacia-Mosella, donde el estatuto de las asociaciones permite tener actividades lucrativas.

Esta ideología extremista elude el surgimiento de cualquier solución pragmática que permita mejorar la suerte de los animales en los mataderos, como el método Temple Grandin o las instalaciones móviles que evitan el estrés durante el transporte, soluciones de las que no quieren ni oír hablar.

Se comprende bien que la finalidad es la transición hacia el transhumanismo y la dominación mundial. Estamos derivando hacia una monstruosa sociedad, capitalista, donde todos los vínculos entre hombres y animales, forjados durante milenios de vida en común, serán eliminados. Nuestras praderas se desertizarán, porque ya no habrá crianza de animales.

Si bien no parece absurdo estudiar nuevas técnicas que permitan alimentar a la humanidad, el método dirigido a crear un monopolio destruyendo el mercado actual, resulta particularmente escandaloso. Una manipulación emocional y una preparación de los espíritus mediante la propaganda se han puesto manos a la obra de forma insidiosa. Si no nos ponemos en guardia, el reino de las sociedades capitalistas sobre la humanidad será total y el mejor de los mundos globales se habrá convertido en realidad.

Queda por saber si ganará el filete sintético o el “halal”. Las apuestas están abiertas… ■ Fuente: Boulevard Voltaire