¡Atención!, la masculinidad es “nociva” para la salud, por Radu Stoenescu


Es un estudio de la Asociación americana de psicología el que nos advierte: la masculinidad y sus valores tradicionales son “nocivos” para la salud. ¡Afeitaos!, no es demasiado tarde para curarse: el nuevo hombre será una mujer o no será.

El aviso viene después de la guerra desatada hace un año entre, por un lado, el anglosajón “MeToo” (y el francés #balancetonporc) y las defensoras del deseo masculino, por otro –cien mujeres francesas que firmaron un manifiesto denunciando el clima puritano y totalitario en materia de sexualidad. Como cada vez que los europeos se desgarran, los norteamericanos desembarcan para pacificar el continente. Y esta vez, en el primer aniversario del foro sobre “la libertad de importunar” (título de dicho manifiesto), han decidido enderezar las cosas de manera más radical: los hombres no son seres débiles que aún pueden salvarse; no, la masculinidad misma ha sido declarada oficialmente como un problema psicológico que hay que tratar.

La masculinidad tradicional es globalmente nociva
______________________________________

La Asociación americana de psicología viene de publicar las directivas sobre el tratamiento psicológico de hombres y niños. La asociación es el organismo profesional de defensa y regulación de la profesión de psicología en los Estados Unidos. Es decir, sus directivas no deben ser tomadas a la ligera, incluso si carecen de carácter obligatorio para los psicólogos.

Pueden consultarse dos versiones de esta directiva: una abreviada y otra más detallada. La primera dice de una forma inequívoca que para terminar con los problemas de los hombres o causados por ellos, la solución es muy simple: ¡hay que acabar con el hombre! «La idea directriz de la investigación es que la masculinidad tradicional ‒marcada por el estoicismo, la competitividad, la dominación y la agresión‒ es globalmente nociva. Los hombres socializados de esta forma están menos inclinados a desarrollar comportamientos sanos”. Pobres Cicerón y Marco Aurelio. Y pobres de vosotros… si sois hombres no estáis al corriente de que ello es nocivo para vuestra salud.

Ahí tenemos el tópico habitual, es decir, la mentira derivada de la idea de la educación estoica, según la cual los hombres no estarían en contacto con sus emociones, que las suprimen todas, excepto la ira, y que todo esto sería altamente perjudicial. Uno se pregunta cómo tantas obras de arte refinadas han sido producidas por estos hombres durante las oscuras horas del patriarcado, durante los largos siglos sombríos anteriores a la revolución feminista, cuando fueron condicionados desde la infancia a no sentir nada. Y es cierto que desde que se han liberado las emociones, hay innumerables obras maestras inolvidables, como la canción Kid de Eddy de Pretto, a la que finalmente se reducen las directrices de esta asociación de psicología ‒seguro que el padre de Eddy era un atroz admirador de Kipling.

Los diez nuevos mandamientos
______________________________________

En la versión más detallada de la directiva, constatamos que, inconscientemente, se deslizan restos del patriarcado ‒prueba de que es muy difícil extirpar el mal completamente‒ porque esta directiva se resume en diez mandamientos:

1. La masculinidad no existe, no es más que una construcción social (teoría de género).
2. La identidad del individuo es fluida, y si no sigue la corriente, él sufre. 
3. Los machos blancos son privilegiados que deben pagar por los siglos de opresión a las mujeres.
4. La única buena relación entre el hombre y sus hijos es ser una segunda madre.
5. Las mujeres pueden tolerar a los hombres en casa cuando ellos aportan más dinero que ellas, incluso cuando esto es injusto y signo de su estatuto privilegiado.
6. Hay que adoctrinar y difundir esta doctrina para salvar a los hombres de ellos mismos y sus concepciones nocivas.  
7. Más particularmente, hay que extirpar, con gentileza, la adhesión a la masculinidad tradicional porque aboga por la competición, y ésta conduce a la violencia.
8. Los hombres deben ahora ocuparse de su salud igual que las mujeres, y comer más verduras y legumbres, y menos carne, dejar de fumar, de beber y de conducir rápido.
9. Los hombres deben aprender a llorar como las mujeres, y todo irá mejor.
10. Es cierto que los hombres pueden ser víctimas de la violencia, pero su estoicismo les impide pedir ayuda.  

Lo que es trágico es que, con tal enfoque, la Asociación de psicología está alienando definitivamente a los pacientes masculinos. Esta directiva desacredita completamente todo orden, presentándose como un simple portavoz de la propaganda neofeminista. Mientras que pretende ocuparse de los hombres y de sus problemas específicos, declara que los valores conservadores son patológicos ‒estoicismo, dominación, competitividad y agresividad‒ apoyando así una agenda política muy fácil de adivinar: combatir a Donald Trump.

Al hacerlo, también viola sus propias normas éticas. La asociación se opone a la “terapia de conversión”, que consiste en tratar a los pacientes que desearían cambiar su orientación sexual. Para oponerse, esta asociación invoca acertadamente las predisposiciones… naturales de las personas afectadas. Sin embargo, para estos eminentes psicólogos, cuando se trata de la masculinidad, la naturaleza, de repente, no explica ni la agresividad, ni el espíritu competitivo, ni la voluntad de dominación, y entonces puede ser completamente ignorada. Desde un punto de vista terapéutico, ¿cuál será el impacto real de esta “terapia de desconversión”? ¿No aumentará el odio a sí mismo y el malestar que muchos hombres ya sienten?

Los nuevos discípulos del hombre castrado
______________________________________

Más allá de la jerga indigesta, esta directiva me recuerda a las tesis desarrolladas por Valérie Solanas en el Scum Manifiesto (de la Asociación para castrar a los hombres), claro que aquí Valérie Solanas era una psicópata que conoció su minuto de gloria warholinana justamente por haber intentado matar a… Andy Warhol. Juzguen ustedes: “El hombre es una mujer fallida, un falso parto ambulante, un aborto congénito. Ser hombre implica ser menos, tener una sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, y los hombres son seres afectivamente informes. El hombre es completamente egocéntrico, prisionero de sí mismo, incapaz de compartir o de identificarse con los demás; inapto para el amor, la amistad, el afecto, la ternura. Célula completamente aislada, incapaz de establecer relaciones con nadie, su entusiasmo no es reflexivo, siempre es animal, visceral, su inteligencia no le sirve más que para satisfacer sus necesidades y sus impulsos”.

Valérie Solanas fue sentenciada a tres años de prisión y luego se hundió en el anonimato, la drogadicción y la prostitución. Cincuenta años después sigue siendo un icono del feminismo radical, y su manifiesto inspira a sus militantes. En 1968, ella era la única miembro de su asociación castradora, pero hoy, con miles de psicólogos, la Asociación americana de psicología parece haber tomado su relevo para imponer su loca visión a la sociedad estadounidense y, como siempre sucede después, a la europea. ■ Fuente: Causeur