Gestación subrogada: mentiras y manipulaciones, por Sabine de Villeroché


La gestación subrogada consiste en el “derecho a hijos para todos a cualquier precio”, es decir, la aceleración del movimiento de descomposición de la familia tradicional.

La primera de las manipulaciones consiste en hacer creer que la cuestión de la gestación subrogada ha sido abandonada. ¿Quién puede ser tan ingenuo de creer que, después de haber concedido a las mujeres solas o a las parejas de mujeres el derecho a fabricar un hijo sin tener una pareja masculina, el legislador rechazaría el mismo “privilegio” a los hombres sin tener pareja femenina?

Segunda mentira: El hacernos creer que los niños nacidos por gestación subrogada en el extranjero son ignorados por el derecho nacional. Estos niños tienen, por supuesto, existencia jurídica gracias a su partida de nacimiento redactada en el extranjero como cualquier niño nacido de progenitores nacionales en otro país. Aunque no les guste a los partidarios de la gestación subrogada, estoy de acuerdo con ellos cuando dicen que estos niños no tienen exactamente los mismos derechos que los otros. Fabricados bajo pedido por unos progenitores llamados “de intención”, han sido separados en el nacimiento de aquella mujer que los llevó durante nueve meses, y nunca tendrán una madre puesto que serán “vendidos” a una pareja de hombres. ¿De quién es la culpa?

La resistencia de algunos jueces que rechazan todavía transferir al estado civil su partida de nacimiento tiene consecuencias, claro, pero que se resumen únicamente en algunos papeleos administrativos que deben hacer los adultos que quieren educar a esos niños. Es el menor de los inconvenientes para estos clientes de gestación subrogada que violan las leyes y luego se quejan. ¿Querían también la enhorabuena del Estado, además del mercado?

Pero los partidarios de la cuestión no se paran ahí; reclaman también “unos protocolos de gestación subrogada pensados y adaptados de forma totalmente ética”. Demasiado angustiados por la idea de verse calificados como explotadores de los países pobres, los partidarios de la “gestación ética” quieren unas madres portadoras propias. Olvidan que, cualquiera que sea el color de la piel de la mujer que acepte llevar al hijo por encargo de aquéllos que tienen los medios, cualquiera que sea la remuneración o la compensación, la gestación subrogada será siempre un tráfico de carne humana y serán los niños quienes pagarán el precio.

No nacidos todavía, en vía de fabricación o todavía demasiado pequeños para expresarse, vendrá un día en el que pedirán cuentas a esta sociedad que no habrá sabido defender sus intereses. Fuente: Boulevard Voltaire