El confinamiento, estrategia del choque previa a la quiebra, por Jean-Yves Le Gallou


El nuevo coronavirus existe y lo normal es combatirlo. Pero los oligarcas se sirven de esta lucha para hacer avanzar sus intereses y su visión del mundo más que la búsqueda de la eficacia. Esto es lo que permite comprender su estrategia. Una estrategia del choque. Hacer pasar miedo para destruir. Dar miedo para deconstruir. Dar miedo para transformar. La explicación nos la proporciona Jean-Yves Le Gallou: exdiputado europeo, ensayista y analista de la actualidad política y social.

1.– El nuevo coronavirus apareció a finales de 2019 como fruto del azar. Azar natural si se trata de una mutación que traspasa la barrera de las especies. Azar humano si salió por accidente (o no) de un laboratorio de experimentación: hipótesis, por cierto, cada vez más apoyada por numerosos científicos. 

2.– El nuevo coronavirus no es una gran peste. Pero no es tampoco una simple gripe: su contagiosidad, su gravedad (hospitalizaciones, cuidados intensivos, secuelas) y su letalidad son superiores a las de la gripe. 

3.– A los que le critican, el poder responde: ¿qué proponen ustedes? La respuesta no es fácil pero un estudio, realizado a finales de septiembre sobre los resultados obtenidos por diferentes países europeos, es demoledor para España, Francia e Italia. Estos países tienen una tasa de letalidad relativamente elevada (500 fallecidos por millón de habitantes) a la vez que sufren unas consecuencias económicas muy graves.

4.– La estrategia del “confinamiento burocrático” [expresión referida a la cantidad de normas administrativas surgidas para reglamentar esta situación] parece, pues, poco eficaz. Sobre todo, porque no impide el rebrote de la epidemia, que sucederá, según el profesor Caumes, mientras “el 60% del rebaño (¡sic!) no esté inmunizado”. 

5.- El “confinamiento burocrático” es también cuestionable porque está lejos de ser neutro en los planos económico, ideológico y social. 

6.- En el “confinamiento burocrático” prima lo grande sobre lo pequeño: la gran superficie contra el pequeño comercio; la gran cadena de restaurantes contra el bar de la esquina. En los países dirigidos de la misma forma (España, Francia o Italia) se estima que el 50% de las PYMEs podría morir, en beneficio de los poderosos que comprarán partes del mercado a precios bajos. Los rumores entre las multinacionales y la banca de inversión son: “Habrá muchas oportunidades en 2021/2022” … ñam, ñam. 

7.– En el “confinamiento burocrático” prima lo virtual sobre lo real. Su modelo es Amazon, los robots y los esclavos. Usted puede “dialogar” con un robot para realizar su pedido; se lo traerá un subcontratado de un subcontratado, que emplea personal precario y, con frecuencia, salido de la inmigración clandestina. Ya no se lleva la relación interpersonal que se establece durante las compras tradicionales.
 
8.– En el “confinamiento burocrático” priman los paraísos artificiales sobre la reflexión o el deporte. Las farmacias siguen abiertas (para los antidepresivos); los estancos (para el tabaco); los quioscos (para la propaganda). Pero las librerías están cerradas y la venta de libros prohibida, salvo en internet. Está prohibido reflexionar. El deporte también está prohibido, incluyendo la mayor parte de los deportes al aire libre: golf, equitación, senderismo. Solo queda el footing y los paseos por el bosque… ¡a menos de un kilómetro del domicilio! Encuentre usted el error. 

9.– El “confinamiento burocrático” pone al individuo sobre la familia: toque de queda en la tarde-noche y los fines de semana. Las generaciones están aisladas unas de otras, en el punto opuesto de cualquier solidaridad familiar. Ya nos están anunciando que hay que prepararse para una “Navidad de combate” (¡sic!).

10.– En el “confinamiento burocrático” prima lo contingente sobre lo sagrado. Las santas y puras grandes superficies, que venden productos de allende los mares, están abiertas todos los días y a todas horas. Pero las ceremonias están prohibidas: ninguna celebración después de la boda y menos de treinta personas en los funerales. La misa está casi, de facto, prohibida. Para la oración de los viernes del islam no hay problema, ya que tiene lugar en barrios donde la policía no interviene. 

11.– En el “confinamiento burocrático” se sacrifica el futuro al presente. Las decisiones económicas irresponsables se transforman en socialmente aceptables mediante decisiones presupuestarias todavía más irresponsables o más cínicas. La deuda pública va a reventar, pero está garantizada mediante el ahorro privado y el patrimonio público. Cuando los participantes de Davos o de Bilderberg impongan el “Gran Reajuste” (Great Reset), bastará con coger lo necesario en las cuentas bancarias de los particulares. Bastará también con subastar el patrimonio público (puertos, aeropuertos, autopistas, carreteras, monumentos, museos, bosques, litoral, parques naturales). La hoja de ruta proporcionada por los banqueros de negocios a los gobernantes está clara: es el modelo griego. 

12.– Más allá de todas estas consideraciones, el “confinamiento burocrático” nos deja dos preguntas más importantes todavía: ¿hasta dónde podemos renunciar a vivir para evitar morir? El fin es ineluctable de todas formas… Por otra parte, ¿podemos creer seriamente que un pueblo atenazado permanentemente por el miedo tiene posibilidades de sobrevivir?   Fuente: Polémia