El enemigo es el liberalismo atlantista, por Diego Fusaro


Llegará el día en que tendremos que arrojar luz sobre las estrellas y las rayas de la globalización atlantista. Es la americanización forzada del planeta o, si lo prefieren, el tránsito del mundo entero al modelo único, basado en a) el liberalismo y b) el poder único del Leviatán con estrellas y rayas.

Sólo un ejemplo. Paul Bremer, jefe de la Autoridad Provisional en Irak en 2003, emitió el decreto que reorganizó la economía iraquí. Pasó a ser de plena propiedad privada, con la privatización de lo público y la apertura de los mercados. Iraq fue liberado, según la propaganda. No fue así, simplemente se había anexado al nuevo orden liberal y atlantista global. El modo de Chile de Pinochet, para ser precisos: que inmediatamente, después del infame asesinato de Allende, fue dirigido por economistas de estricta fe liberal para redefinir la economía chilena, convirtiendo a Chile en una colonia estadounidense.

El núcleo de las prácticas neoliberales sigue siendo el siguiente: si el bienestar de las instituciones financieras y el del pueblo están en competencia, el bienestar de las primeras se elige puntualmente. Como traté de aclarar más ampliamente en mi libro "Glebalization" (2019), con el liberalismo, el Estado no desaparece. Simplemente se convierte en un estado liberal que gobierna para el mercado y en su nombre. Por lo tanto, debe ser un estado activo, con el fin de favorecer, crear y garantizar un buen ambiente de negocios, asegurando ante todo que su interés esté por delante de los demás. La construcción de condiciones favorables para que las instituciones comerciales y financieras florezcan es entonces –y aquí David Harvey tiene razón‒ el quid proprium del neoliberalismo.

Otro punto crucial: para crear un buen clima de negocios, el estado liberal debe empobrecer a sus ciudadanos, permitiendo el trabajo precario y la expropiación de los bienes comunes. Tenemos un ejemplo brillante de esto en la UE: la gente está empobrecida, con recortes en el gasto público y políticas de austeridad depresivas. Luego se endeudan, con préstamos usurarios que se calibran ad hoc para que sean inextinguibles y para encadenar a los que los usan para siempre (modo Grecia, modalidad MES) [Siglas en italiano del “Mecanismo Europeo de Estabilidad”, NdT]. No me cansaré de repetirlo hasta la saciedad: debemos liberarnos del liberalismo. ▪ Fuente: articoloventunoilgiornale.it