El GRECE: núcleo duro de la Nueva Derecha, por Geoffroy Daubuis


Si Europe Action nació de las desilusiones del combate librado por la Argelia francesa, el GRECE nace de las desilusiones derivadas del combate electoral de los años 1965-67. Después de beneficiarse de una fuerte publicidad durante los años 1978-1985, el movimiento neopagano denominado “Nouvelle Droite” puede parecer hoy algo pasado de moda. Pero, en realidad, su influencia perdura, tanto en los medios universitarios, como en los institucionales, pero, especialmente, en los círculos nacionalistas y europeístas.

El GRECE era así definido por uno de sus presidentes más emblemáticos, Jacques Marlaud: «El GRECE es una asociación con vocación intelectual, una sociedad de pensamiento. Pero es también algo más que eso, por tiene por finalidad la metapolítica, que consiste, refiriéndose a lo que es Europa, a su cultura, a su historia, a su actualidad, en adquirir una influencia decisiva sobre la sociedad, en editar publicaciones, en organizar conferencias, que permitan adelantar ciertas ideas que no son las de nuestra época».

Preguntado sobre el sentido del término “metapolítica”, Jacques Marlaud respondía presentando los medios de acción de la Nueva Derecha: «La metapolítica es una forma de acción, que es política también pero no el sentido en que la entienden nuestros políticos. Quiero decir con esto que es una visión de las cosas que considera que la sociedad tiene diversas dimensiones: una dimensión política, una dimensión de sociedad civil que comprende la economía, entre otras, una dimensión intelectual y cultural que es frecuentemente olvidada en tanto que ella precede a la política en la medida en que toda política se inscribe en una visión del mundo. Pero la visión del mundo actual no nos conviene. Entonces, nosotros pensamos, en el GRECE, que es necesario cambiar las mentalidades para que la política cambie. En la práctica, esto consiste en dedicarse a las investigaciones y los estudios, en organizar, como nosotros lo hacemos en algunos campos, un laboratorio de investigación. Esta investigación en todos los frentes va de la historia a la literatura, pasando por la sociología y todas las demás ciencias humanas. Nos esforzamos en releer y reescribir la concepción del mundo europeo. Bien entendido, nosotros buscamos dar publicidad a nuestras investigaciones».

La idea fundadora del GRECE es, pues, la del combate cultural: un “gramscismo de derecha”. Fundado en 1968, el grupo incluye a muchos de los antiguos militantes de Europe Action: Alain de Benoist, Dominique Venner, Jean Mabire, François d´Orcival, Jean-Claude Valla y Pierre Vial, entre otros.

Diez años después de su fundación, el GRECE está en la cima de su poder. Se ha dotado, sucesivamente, de una revista anual, Nouvelle École (1968), de una revista trimestral (hoy bimestral), Éléments (por una civilización europea, 1973), de una revista doctrinal, Études et Recherches (1974), de un grupo de inspiración scout, Europe-jeunesse (1975), y de una casa editorial, Copernic (1976). Diversos clubes de reflexión difundes sus ideas, mientras que su estrategia de penetración en los “medias” se revela pujante: además de su influencia en el grupo Bourgine (Valeurs Actuelles, Spectacle du monde, etc.), accede en 1978 a una tribuna de gran importancia por la vía de Figaro-Magazine, fundado por uno de sus simpatizantes, Louis Pauwels.

Será la gota de agua que hace desbordar el vaso. Le Monde lanza una campaña de prensa contra la ND (y contra Figaro-Magazine) durante el verano de 1979. Expulsados de Figaro-Magazine, los neoderechistas pierden una batalla, pero no la guerra. Todavía esperan beneficiarse del shock causado por la elección de François Mitterrand en 1981 (la izquierda social-comunista accede al poder) para imponer sus ideas a toda la derecha.

Pero sobreviene, a partir de 1983, la brecha política causada por el ascenso del Front National. Además, Louis Rougier, uno de los inspiradores del GRECE, muere en octubre de 1982. Una fase se cierra para la ND.

El GRECE, que había huido de la política propiamente dicha, es atrapado por ella. Muchos de sus cuadros (re)descubren que la vía electoral puede tener sus encantos y ventajas y se aproximan al FN. Pierre Vial, secretario general del GRECE, prohíbe la doble pertenencia. Metapolitique d´abord! Pero las defecciones se multiplican y el mismo Vial acaba por sucumbir a la tentación. En marzo de 1991, Vial dimite del GRECE, invitando a los demás “a separarse de la capilla ideológica marginalizada y orgullosa del GRECE para ser una fuerza de impulso que proporciona una armadura ideológica a un movimiento populista”. Símbolo ejemplar: el antiguo local del GRECE en Lyon se convierte, en septiembre de 1991, en sede permanente del Front National. 

Otras rupturas contribuyen a la división de la ND: Christian Bouchet se separa del GRECE en 1985 para fundar un polo nacional-revolucionario; Guillaume Faye se va a radio Skyrock antes de aproximarse a Pierre Vial, Robert Steuckers funda la corriente Synergies européenes. La ND es entonces una nebulosa más que un movimiento bien definido. Alain de Benoist continúa siendo el maestro incontestable del “núcleo duro” (el GRECE y su red, si bien reducido), pero los demás miembros escapan de él progresivamente. Su propio pensamiento experimenta una gran evolución y busca la colaboración de autores izquierdistas, tales como Régis Debray, Jacques Julliard, Pierre-André Taguieff, Jean-Claude Michéa. A partir de 1998, Benoist se aproxima abiertamente a las posiciones altermundialistas, profesando un feroz antiamericanismo y un ecologismo conservatista.

Para mantener su influencia, el GRECE experimenta la necesidad de definir públicamente sus posiciones. Alain de Benoist y su adjunto Charles Champetier publican, en febrero de 1999, un “Manifiesto de la Nueva Derecha” (titulado “La Nueva Derecha del año 2000”) en el número 94 de la revista Éléments.

‒ Filosóficamente, la ND se reclama, en primer lugar, del agnosticismo: el hombre no puede comprender con certitud las verdades metafísicas (más allá de las físicas): «Nos construimos histórica y culturalmente sobre la base de los presupuestos de nuestra constitución biológica, que son el límite de nuestra humanidad. El más allá de este límite puede llamarse Dios, Cosmos, la Nada o el Ser: la cuestión del “por qué” no tiene mayor sentido, porque lo que está más allá de los límites humanos es, por definición, impensable». La ND, después de haber desterrado la metafísica, aboga sin complejos por una posición metafísica que le caracteriza: el panteísmo. La ND rechaza la distinción absoluta entre ser creado y ser increado. La contradicción es así sólidamente establecida en la misma base del edificio ideológico.

‒ Políticamente, la ND combate el cosmopolitismo y el igualitarismo (democratismo, liberalismo, comunismo). No defiende, sin embargo, las entidades políticas actualmente existentes (las naciones), sino que quiera sustituirlas por un federalismo europeo y regionalista (etnista) enfrentado a la mundialización. Aboga también por una especie de aristocratismo, pero sin la visión cristiana que dota a las élites más derechos que deberes. Su inicial anticomunismo, sin embargo, ha dado paso a una relectura más benévola del marxismo y a colaborar con antiguos marxistas.

‒ Moralmente, la ND está por la mayor libertad, incluso en temas tabú para la derecha tradicional, como el derecho al aborto. La ND no duda en afirmar las diferencias entre los sexos, pero esto no le impide defender la introducción de derechos específicamente femeninos en la esfera pública, como son los derechos a la sexualidad, a la maternidad y al aborto. De hecho, en sus revistas Nouvelle École y Éléments abundan las ilustraciones eróticas, incluso pornográficas, insertas en un cierto “neopaganismo erótico”. Benoist declaraba al respecto en una entrevista concedida a una revista católica: «Mi enfoque difiere, ciertamente, del vuestro en materia de moral sexual. Sobre el erotismo, que es una de las dimensiones específicas de la existencia humana (y una de las que nos distingue de los animales), no veo en las enseñanzas de la Iglesia más que juicios negativos”. Por su parte Guillaume Faye contribuía a esta cosmovisión pansexualista: “En una concepción pagana de la sociedad ‒a la vez libertaria y soberana, convivencial y regaliana, animada tanto por el principio de placer como por la voluntad de poder‒ todo puede coexistir de manera orgánica y politeísta: la sexualidad libre, incluso el libertinaje, espíritu de disfrute, las desviaciones, la homosexualidad, la sublimación, el esteticismo. Cada una de estas actitudes corresponde a una función, a un orden, normativizado por sus propios códigos. Tomar posición por una pansexualidad ‒por la omnipresencia del sexo‒ es operar un retorno hacia una concepción vitalista de la sociedad. El placer es pagano, el placer es hermano de la voluntad de poder. Dejemos de condenarlo”.

‒ Culturalmente, la ND se opone a la Modernidad, en el sentido de Guénon y Evola y porque es la causa de la desaparición de tradiciones milenarias de las “grandes civilizaciones paganas”. La Modernidad, según ellos, es el nihilismo, y el nihilismo es “el racionalismo nacido del cristianismo”. Su tradición no es, evidentemente, la tradición católica.

‒ Religiosamente, en fin, la ND trabaja para restaurar el paganismo y el naturalismo en la sociedad. “Considero el paganismo como la clave de esta revolución cultural que quiere realizar nuestra corriente de pensamiento”, escribía Pierre Vial. La apología del paganismo recorre transversalmente todos los escritos de Alain de Benoist, con su corolario, que no es otro que el anticristianismo. Dos frases de Benoist resumen esta especie de odio por el cristianismo: «La cristianización de Europa, la integración del cristianismo en el sistema mental europeo, fue el acontecimiento más desastroso de toda la historia hasta nuestros días ‒la catástrofe en el sentido propio del término». Y también: «El dios de los cristianos ha muerto, pero su cadáver no acaba de esparcirse: bajo los nombres más diversos, los valores cristianos lo infectan todo».

En una excelente síntesis, Arnaud de Lassus lo resume así: «En religión, la ND difunde: paganismo panteísmo, tesis del cristianismo-veneno. En filosofía: nominalismo y filosofía del devenir. En ciencia: evolución generalizada, teoría del superhombre. En moral: voluntad de poder. En política: rechazo del individualismo liberal, del igualitarismo, del nacionalismo jacobino, de la sociedad mercantil. Es decir, por una sociedad tradicional fundada sobre el paganismo y la biopolítica.

El “Manifiesto de la ND del año 2000” no detuvo el proceso de división, aun cuando el GRECE continuó conservando su rol central. Su Congreso del año 2002 (“¿Cómo ser rebelde en el siglo XXI?”) reunió todavía a los antiguos militantes de Europe Action: Jean-Claude Valla, Jean Mabire, Dominique Venner y Pierre Vial, pese a sus divergencias. Muchas de las corrientes de la Nouvelle Droite ‒la esotérica, la cristiana, la pagana, etc.‒ estuvieron representadas; Gabril Matzneff, Arnaud Guyot-Jeannin, Luc-Olivier d´Algange, Vladimir Dimitrijevic, Jean Mabire, Pierre Vial, Jacques Marlaud, Alain de Benoist, Charles Champetier y Emmanuel Lévy. Pero este tipo de reuniones no puede ocultar una gran división (e inevitable, porque la ND se construyó sobre la base de las grandes contradicciones de la derecha).

La cuestión importante es, sin embargo, la siguiente: ¿estas divisiones anulan realmente la difusión de las ideas de la ND?

El objetivo de la ND no es el de ocupar el lugar de los poderes (económico, administrativo, militar), sino los lugares de influencia, donde se forma la opinión pública (“medias”, universidades, administración, editoriales, grupos de opinión, internet). Su primer objetivo es el de reinsertar el pensamiento neopagano en el debate cultural, condición previa a la conquista del poder político. En la consecución de este objetivo, una acción descentralizada, multiforme y pluralista, ¿no es, en definitiva, más eficaz que la propaganda rápidamente localizable e interpretable de una gruesa estructura monolítica?