El subsuelo español, entre tesoro escondido y tabú político, por Nicolas Klein


La riqueza de minerales en España: he ahí un elemento que olvidamos mencionar a menudo cuando abordamos el tema de la economía ibérica. Aunque el país tenga un subsuelo tan rico como diversificado, la voluntad estatal no consigue determinar una verdadera política de extracción de los minerales, lo que podría beneficiar a una economía que busca su recuperación.

La abundancia de minerales en el subsuelo español es un hecho que se conoce bien desde la Antigüedad. Los romanos explotaban ya el cobre en plena Sierra Morena antes de que llegara un largo período de abandono. Con la explosión industrial del siglo XIX, los contratistas europeos redescubrieron esos recursos y comenzaron a extraerlos para su propio beneficio. Es la edad de oro de la Compañía Real Asturiana de las minas belgas (fundada en 1853), de la empresa Río Tinto (creada por los ingleses en el sur peninsular en 1873), de la Orconera Iron Company británica (1874) o de la Sociedad franco-belga de las Minas de Somorrostro y La Peñarroya (1876), que se aprovecharon de la puesta en marcha, por el gobierno español, de leyes muy liberales entre 1839 y 1868. Así, la balanza comercial de España en materia minera fue excedentaria hasta los años 60 del siglo XX (1).

En este contexto, Andalucía forma parte de las regiones más privilegiadas (2). Por otra parte, se ha explotado el hierro durante mucho tiempo en el País Vasco, en Cantabria, en León o en el sur de Aragón (3); el cobre, en Huelva como en Bilbao y Palencia; el plomo, en Sierra Morena y Cartagena (4); el zinc, en Asturias; el aluminio, en Galicia y Aragón; el mercurio, cerca de Almadén, etc. Y todo ello sin mencionar aquí los minerales básicos para el cemento y porcelana, producción tradicional en España. 

La petroquímica, punta de lanza de la economía española

Los españoles podrían decir, copiando a los franceses: “No tenemos petróleo (5), pero tenemos minerales”. Aunque el país no tenga más que pocas reservas probadas de hidrocarburos en su subsuelo (6), apunta desde hace tiempo al refinado del petróleo (ámbito en el que tiene, junto con Alemania e Italia, más del 35% de la capacidad europea (7)) y a la transformación en gas del gas natural licuado (GNL) (8). En materia de extracción, almacenamiento, transporte y transformación de energías fósiles, España se ha convertido así en un referente internacional, que vende su tecnología tanto en los países importadores como Alemania (9) como en los exportadores (Rusia (10), Irán (11) y Canadá (12)).

Debido a este saber hacer y a su situación estratégica, España busca ahora reexportar masivamente el gas natural que transita por su territorio desde Argelia, con escaso éxito hasta ahora (13). Se piensa también en la utilización del GNL en lugar de los carburantes clásicos (14). 

Todo lo que es escaso es caro…

Pero la verdadera riqueza mineral de España se encuentra, quizás, en otro sitio. El litio y el uranio son muy buscados en Galicia, en Castilla-León y en Extremadura (15). Y más interés todavía produce las tierras raras, extraídas y comercializadas hoy por China. En ese punto, las islas Canarias están muy bien situadas y podrían incluso convertirse en el primer productor europeo de aquí a algunas décadas (16). El archipiélago guarda igualmente, en las profundidades submarinas de sus costas, nódulos polimetálicos situados en la zona económica exclusiva española (17). Suficiente para despertar el apetito de Marruecos, país limítrofe que cuestiona a España la soberanía sobre la región (18). 

¿Del Estado-estratega al Estado impotente?

Si España ha sido capaz, a lo largo del siglo XX, de aprovechar estas riquezas subterráneas como Estado-estratega, ¿por qué no podría hacerlo hoy en día?; ¿por qué no lo hace masivamente? Las razones son, al menos, de dos tipos. 

La primera se refiere a los medios financieros que habría que desplegar, y esta tarea se revela más difícil todavía en periodo de crisis y de restricción presupuestaria. Pero, profundizando más, parece que España rechaza, pura y simplemente, extraer los minerales en su subsuelo. Son, sobre todo, consideraciones políticas y ecológicas las que están en juego, en una nación muy sensible a las problemáticas medioambientales y dirigida por un Estado, en apariencia, impotente. 

Solo así se comprende la anulación de todos los programas de prospección y extracción de petróleo y de gas, tanto en la Península como en los archipiélagos españoles (19), la prohibición estricta del empleo de la fracturación hidráulica (lo cual ha frenado cualquier proyecto ligado a los hidrocarburos no convencionales) y las trabas puestas a las empresas dispuestas a explotar algunos minerales como el uranio (20). 

Estas preocupaciones ecológicas están justificadas y son loables, pero van acompañadas a menudo de muy poca preparación por parte de las autoridades públicas. Estas últimas están, por ejemplo, comprometidas en un proceso de cierre total de las minas de carbón en España… pero su decisión conlleva en paralelo un aumento drástico de las importaciones de hulla para alimentar las centrales térmicas que todavía existen. 

Abandonando la posible explotación de sus recursos subterráneos, España hace varias apuestas arriesgadas, entre ellas la de las energías renovables. Estas últimas necesitarán inversiones gigantescas en las próximas décadas e, incluso si las perspectivas parecen atractivas, nada garantiza que se conviertan en realidad. ■ Fuente: Revista Conflits.

1 Huetz de Lemps, L’économie de l’Espagne, París: Masson, 1989, página 206.

2 Klein, Nicolas, «L’économie andalouse, mine d’or mal exploitée», Revista Conflits, 27 de noviembre de 2019.

3 Huetz de Lemps, op. cit., página 207.

4 Id.

5 González Navarro, Javier, «España importó de Venezuela un 65% menos de petróleo en 2016», ABC, 20 de marzo de 2017.

6 García, Beatriz, «Adiós al último pozo de petróleo: cuando un pueblo de Burgos estuvo a punto de convertirse en el «Oklahoma español», Libre Mercado, 11 de noviembre de 2018.

7 «Alemania, Italia y España son los que más contribuyen a la capacidad de refinación en Europa», Revista petroquímica, 29 de agosto de 2018. 

8 «Terminal de GNL, El Musel, Gijón, España», Sacyr Fluor.

9 Ugalde, Ruth, «La ingeniería española seduce a Alemania: casi pleno en su primera planta de GNL», El Confidencial, 4 de octubre de 2019.

10 Murga, Ainhoa, «Repsol afianza los lazos con Rusia y tantea el desarrollo de nuevos proyectos exploratorios», El Confidencial, 26 de agosto de 2019. 

11 Ayestarán, Mikel, «Tubos españoles para el petróleo de Irán», ABC, 29 de mayo de 2017. 

12 Mesones, Javier, «Técnicas Reunidas gana dos contratos en Indonesia y Canadá», El Economista, 12 de noviembre de 2019. 

13 «El gasoducto que pretende conectar España y Francia podría ser una mala idea», El Economista, 19 de abril de 2018. 

14 Manso Chicote, Carlos, «El gas natural sale de boxes y se perfila como una alternativa atractiva a la gasolina», ABC, 15 de marzo de 2018; et Esteller, Rubén, «Renfe probará el lunes el primer tren propulsado con gas licuado», El Economista, 5 de enero de 2018. 

15 «Berkeley encuentra oro, litio y cobalto en la mina de uranio de Salamanca y se dispara en Bolsa», El Economista, 23 de enero de 2019; et López, Pablo, «La fiebre del litio: ilusión y alarma en el gran filón del noroeste peninsular», El Confidencial, 13 de mayo de 2019. 

16 «Casi 2 millones de toneladas del nuevo «oro tecnológico», sin salir de Gran Canaria», El Diario, 22 de julio de 2019; y «España también alberga las preciadas tierras raras, la baza china para presionar a EEUU», El Economista, 27 de mayo de 2019. 

17 Miranda, Isabel, «España blinda su mar a los cazadores de «oro tecnológico», ABC, 19 de agosto de 2018.

18 Gutiérrez, Javier Alonso, «Marruecos le echa un pulso a España delimitando a Canarias como aguas marroquíes en busca del «tesoro» del Atlántico», ABC, 18 de diciembre de 2019. 

19 Caballero, Daniel, «Ni petróleo ni gas: España desprecia su riqueza oculta», ABC, 23 de septiembre de 2019. 

20 «La mina de uranio que divide a España y Portugal», ABC, 24 de febrero de 2018.