Las estrategias de comunicación del movimiento identitario, por Yannick Cahuzac y Stéphane François


La expresión “identitario” es una fórmula genérica que reenvía a una corriente de la derecha radical francesa aparecida en abril de 2003, a través de la creación del Bloc Identitaire-Mouvement social européen sobre las cenizas de Unité radicale, pero cuyas ideas preexistían desde finales de la década de los 80. Compartiendo el liderazgo de esa corriente con el grupo Terre et Peuple –animado por los universitarios Pierre Vial, Jean Haudry y, hasta su muerte, por el escritor Jean Mabire–, el Bloc Identitaire (BI) es fundado por Fabrice Robert, Guillaume Luyt y Philippe Vardon. En torno a estas dos principales estructuras gravita un cierto número de electrones libres, como es el caso de Guillaume Faye, o de estructuras político-culturales regionalistas, como Alsace d´abord, incluso de “think thanks” tales como la fundación Polémia de Jean-Yves Le Gallou o el grupo Sparta/Thucydide. A este inventario podríamos añadir las diferentes “Maisons” de la identidad, Soulidarietà, la agencia de prensa Novopress, creada en 2005 para asegurar la coordinación de los diferentes movimientos francófonos (Francia, Québec, Suiza, Bélgica), las revists Réfléchir & Agir, Terre & Peuple, etc. Esta lista no es exhaustiva. Esta corriente de la derecha radical es conocida por sus posiciones extremistas frente a la inmigración y al islam, y por su defensa de la civilización europea y de los europeos. En razón de su debilidad numérica, este movimiento ha elaborado un conjunto de estrategias comunicacionales muy interesantes, y sobre todo muy performantes. Sin duda, el BI es la punta de lanza en cuanto a la utilización de internet como principal herramienta de presión, promoción y movilización políticas. En efecto, el análisis de la utilización política de internet es todavía reciente. En consecuencia, este texto debe ser visto como el estudio de un nuevo campo: el histórico de la web identitaria. Como todavía no hay ninguna publicación científica sobre el BI –lo que todavía hace más original el estudio–, nosotros hemos decidido volver sobre la génesis y las principales campañas de este movimiento, analizando posteriormente en profundidad sus estrategias. Además, desde hace un par de décadas, internet se ha convertido en un lugar de enfrentamiento político.

Además de las numerosas capturas de pantalla efectuadas, hemos recurrido igualmente al sitio web “archive.org” a fin de recuperar páginas y sitios web suprimidos después de su publicación por sus propietarios. Las principales fuentes primarias están constituidas por numerosos hilos de discusión del fórum Agora identitaire, las publicaciones de las diferentes versiones de los sitios web del Bloc Identitaire y de sus juventudes identitarias (y de sus filiales regionales), que permiten tener una visión de conjunto sobre las diferentes etapas de constitución de una sólida red militante. Además, las herramientas gráficas utilizadas por este movimiento son ricas en enseñanzas sobre su ideología. Así, el jabalí, su símbolo, reenvía a una herencia directa y pagana de los ancestros celtas. Nos reenvía también a un animal solitario, de mal carácter, del que la hembra es conocida por defender vigorosamente a su progenitura. En fin, un cierto número de prácticas derivan del marketing identitario regionalista (sitios de internet de las secciones locales, folletos, carteles en los dialectos ‒patois‒ locales, etc.).

Un nacimiento en la escisión

Las raíces históricas del movimiento identitario

El uso del vocablo “identitario” en tanto que autodesignación aparece en los comunicados de Unité radicale con ocasión del Consejo nacional del movimiento celebrado en diciembre de 2001. Como secuela, las Jeunesses identitaires son creadas en septiembre de 2002. Es en este momento cuando encontramos el vocablo “identitario” en tanto que nombre de un movimiento. La asociación Les Identitaires se crea en diciembre de 2002, después el Bloc Identitaire en abril de 2003. De hecho, de la etiqueta “NR”, es decir, “nacional-revolucionarios”, que prevalecía hasta entonces, el movimiento pasa a la de “nacionalista e identitario” con ocasión de este acontecimiento. Hay que ver en este desplazamiento uno de los mayores efectos de la reconfiguración que se opera entonces en el seno de las derechas radicales europeas, a continuación de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y que sacude un movimiento nacido de la reunión de militantes llegados de otros tres movimientos distintos (los nacional-revolucionarios, el grupo Unión défense y L’Œuvre française). Entre 2001 y 2003, el futuro movimiento identitario pasa de un discurso fustigante del “imperialismo americano”, en tanto que enemigo principal, al combate contra el islamismo y la inmigración musulamana, sin por ello abandonar el primero, que pasa, no obstante, a un segundo plano. De hecho, el movimiento combina elementos del discurso de la Nueva Derecha, centrando su discurso sobre el arraigo y el localismo, sobre la defensa de los pueblos europeos (una defensa referida al rechazo del islam), sobre el etnorregionalismo. Esta evolución supone una agitación de las líneas ideológicas, lo que implica reposicionamientos tanto geopolíticos como praxeológicos, bajo el impulso de una nueva línea ideológica defendida por Guillaume Faye, del cual los militantes adoptan el concepto de “arqueofuturismo”. En efecto, en varias obras, Guillaume Faye condena sin paliativos las posturas occidentales supuestamente islamófilas y etnomasoquistas, haciendo un llamamiento a la defensa del “mundo blanco” como eje principal. Unité radicale atraviesa entonces una crisis interna con la oposición entre los partidarios de una lectura antiimperialista del mundo, seguida en los medios nacional-revolucionarios, y los que privilegian la lucha antiislámica. Así, la aparición del término “identitario” marca la existencia de un conflicto en su seno entre las dos corrientes que le llevarán a su disolución al año siguiente. La segunda corriente aprovecha la prohibición de Unité radicale, tras el intento de asesinato de Jacques Chirac por Maxime Brunerie durante el desfile del 14 de julio de 2002, para fundar un nuevo movimiento. A raíz de esta disolución el 8 de agosto de 2002, se cierra el sitio web del movimiento.

Ideológicamente, los identitarios defienden una especie de socialismo etnicista, bajo la influencia del ex-SS francés Saint-Loup (seudónimo de Marc Augier), que puede resumirse de la siguiente forma: ayudar a los nuestros, en el sentido étnico de la expresión, antes que a los otros, los inmigrantes, vistos como invasores, siguiendo las tesis de Guillaume Faye. El BI aboga así por el retorno de los inmigrantes a sus países respectivos en dos tiempos: “expulsión inmediata de los clandestinos y los delincuentes”, y después, en un segundo tiempo, “firma de acuerdos de asociación (partenariados) con los países de origen para los planes de retorno al país” (establecidos, por ejemplo, sobre 15 años). De hecho, el movimiento identitario rechaza la mundialización, destructora de las identidades. Sus ideas provienen principalmente de la corriente völkisch de la Nouvelle Droite, los “folkistes”. No obstante, si bien el grupo GRECE (asociación neoderechista) ha influido más o menos directamente en las ideas identitarias, no hay que olvidar lo siguiente:

«En un proceso con frecuencia observado en la historia de las ideas, las representaciones y los argumentos forjados por el GRECE en los años setenta y ochenta, han salido progresivamente de su ámbito, siendo adoptados, retraducidos y explotados por movimientos políticos que rechazaban lo esencial de su “visión del mundo”. Se trataría así de evitar la atribución al GRECE de los avatares ideológicos y políticos de ciertos componentes de su discurso, y más particularmente de su discurso de la década de los ochenta” (Taguieff).

Las prácticas metapolíticas del GRECE pueden encontrarse ya en el grupo Sparte, fundado en 2005 como estructura de formación del BI, y posteriormente, resultado de la disidencia de los miembros del grupo Sparte, que salieron del BI a finales de 2008, en el seno del grupo Thucydide. Su animador Jean-Baptiste Santamaria es un militante identitario veterano: se adhiere al BI en 2003, después de haber sido un cuadro de Unité radicale. El grupo Sparte retomará el logo (el casco hoplita) de la estructura de la juventud del GRECE, Europe Jeunesse. Además de sus funciones de formación y teorización, este grupo va a reutilizar la estrategia metapolítica y gramsciana del GRECE. Se va a inspirar, al mismo tiempo, en los métodos del GRECE de los años 70-80, intentando tener en cuenta los errores de entonces y rechazando algunas de sus evoluciones, específicamente el giro multiculturalista de los años 90 por evidentes razones mixófobas. Otra referencia intelectual de los identitarios debe buscarse en Jean-Yves Le Gallou. Ha jugado un rol histórico en la derecha radical y ha ejercido una importante influencia intelectual, aunque discreta, a partir de los años 80. Durante este período, se convierte en el principal teórico de la “preferencia nacional” (1985), integrando los discursos mixófobos procedentes de la Nueva Derecha. Desde entonces, él anticipará las posiciones identitarias y sostendrá la idea de una “inmigración cero”, solución, según él, frente a la “invasión” que implica la inmigración. Como Guillaume Faye, Le Gallou afirma que nos encontramos ante una “guerra racial” que amenaza los fundamentos de la civilización europea.

El lanzamiento del Bloc Identitaire

Las nuevas páginas web que aparecen a partir de agosto de 2002, retoman la estética general del sitio original de Unité radicale (UR), si bien abandonando totalmente el color rojo en beneficio de fuentes e iconos que despliegan el blanco, el gris y el negro, después, más tarde, la aleación amarilla y negra, liquidando así la estética nacional-revolucionaria, que debía servir, en la mente de sus creadores, de lugar de reunión y de espacio intermediario que preparase el futuro de un nuevo movimiento. Se proponían a los internautas diversos textos reagrupados bajo las rúbricas siguientes: Editorial, Fórum, Noticias, Documentos, constituidos por “escritos de la red”, por retomar la expresión de Céline Matuszak (2007). La primera rúbrica, inaugurada con la conexión del sitio, estaba constituida por “comunicados oficiales” de la dirección del futuro movimiento, en particular por los textos de Fabrice Robert y Guillaume Luyt. Las “Noticias” procedían de informaciones extraidas de diferentes periódicos y agencias de prensa, partidarias o no del movimiento nacionalista. La de “Documentos” estaba constituida por textos, artículos, estudios, dossiers esenciales para el movimiento. En fin, el “Fórum” reenviaba hacia “L´Agora identitaire”, es decir, al lugar de debate en el cual intervenían internautas, militantes de base y dirigentes, discutiéndose temas de actualidad, cuestiones teóricas, ejes ideológicos y acciones a emprender. El estudio de estos debates es muy clarificador porque muestra el trabajo teórico y práctico llevado a cabo entre la base, los dirigentes y los simpatizantes. Es también un lugar donde se definía la identidad del movimiento, lo que deseaba ser, su lenguaje, sus estrategias de propaganda y reclutamiento, la elección de los campos sobre los que actuar, todo lo cual les distinguía de otros movimientos de la derecha radical (especialmente de los identitarios de Terre & Peuple, de los NR –antiguos aliados convertidos en adversarios–, de las relaciones con el Front National, etc.). Servía igualmente como balance de las acciones llevadas a cabo por las diferentes estructuras identitarias, tanto en términos de decisión (oferta/demanda) como en términos de organización.

El primer editorial publicado en este nuevo sitio es firmado por Fabrice Robert. Vuelve sobre la disolución del movimiento del que había sido uno de los colíderes y define los términos de un “nuevo combate” a llevar a cabo por el naciente movimiento identitario, poniendo claramente los jalones de un paradigma llamado a reemplazar las redes de Unité radicale. La identidad es definida como la idea emergente por excelencia. Este comunicado y los siguientes, se dedican, de hecho, a enunciarla y articularla. Por tanto, es útil examinar lo que se deriva de este texto redirigido el mismo día de la disolución del movimiento, y que debe ser visto como el comunicado-manifiesto fundador en el período de gestación del BI. Titulado “El combate continúa”, este texto, de estilo a medio camino entre el manifiesto y el simple comunicado de prensa, comienza por una crítica de la disolución del movimiento que Fabrice Robert califica de “sorprendente decisión en cuanto sabemos que Unité radicale no estaba implicada en el atentado del 14 de julio”. De pasada, él recuerda que “nadie pidió la disolución de la Liga de los Derechos humanos cuando su militante Richard Durn cometió la masacre de Nanterre”. En esta equivalencia establecida entre el supuesto intento de asesinato del entonces presidente de la República por un joven militante de Unité radicale y de la matanza perpetrada en el consejo municipal de Nanterre por Richard Durn, hay una evidente voluntad de desmarcar al movimiento Unité radicale del acto de Maxime Brunerie, incluso de despolitizar la gesta de este último. El resto del texto proporciona información sobre las intenciones de este exdirigente de UR que desea “limpiar” su movimiento de toda amalgama implicatoria con esa tentativa de atentado, que es entonces anunciado y reivindicado como un acto político exclusivo de su autor. Por otra parte, esa tentativa es calificada de “acto insensato”. El texto revela también las razones ocultas que habían conducido a la disolución del movimiento: según Fabrice Robert, esta disolución era el fruto de la acción de los “pequeños kapos del pensamiento único”, es decir, las “asociaciones Licra, Mrap, Uejf, que realizan un seguimiento de los militantes identitarios en lucha contra la inmigración y el mestizaje. El combate político de UR es así reinterpretado por Fabrice Robert bajo un ángulo defensivo. Se trata, para él, de definir la acción identitaria como un espíritu de resistencia frente a los peligros que representan estos dos males para el pueblo y la cultura, en suma, para la identidad de Francia. 

Aquí nos encontramos con lo que constituirá la espina dorsal de la retórica identitaria: una concepción etnocultural de la identidad. Para los identitarios, se trata de asegurar la salvaguardia identitaria frente al peligro que representan la inmigración extraeuropea (xenofobia) y el mestizaje (mixofobia) sobre la perennidad de la identidad. La decisión del Estado se percibe así como un “gesto dirigido hacia las ligas de la intolerancia”, expresión elegida para designar a las asociaciones antirracistas que militaban por la disolución del movimiento, volviendo contra ellas los estigmas que constituyen los términos “ligas” e “intolerancia”, generalmente asociadas a la derecha radical. Mediante esta retórica victimista, se dibuja la postura “defensiva” que adoptarán los militantes identitarios desde la disolución de UR hasta la fundación del BI. Se trataría de presentarse como un movimiento reactivo, portando un discurso subversivo en lucha contra un supuesto “pensamiento único”, “cosmopolita” e “inmigracionista”. Citando las relaciones de varios responsables de asociaciones antirracistas que se vanagloriaban de la disolución de UR, Fabrice Robert se apoya en las declaraciones de la Unión de estudiantes judíos de Francia que hacían un llamamiento para la interdicción del sitio del movimiento. Abiertamente, afirma que él rechaza “doblegarse ante los Gaubert, Knobel y los pequeños kapos del pensamiento único”, anunciando la creación de un nuevo sitio “encargado de asegurar la transición, mediante el lanzamiento de una nueva organización”. Este comunicado-manifiesto termina en claros términos relativos a la voluntad de lanzar una nueva información, rompiendo con un cierto número de prácticas y de posturas de UR y construyendo nuevos modos de acción: “El combate continúa. Y nosotros invitamos, a partir de hoy, a todas las buenas voluntades a participar en la construcción de una nueva fuerza política, orientada hacia el futuro, identitaria, social y europea”.

Sin embargo, en este sitio están también presentes artículos, tribunas y comunicados publicados anteriormente en el sitio de UR, lo que permite investigar el trazado de la genealogía del calificativo “identitario”. En efecto, debe señalarse una utilización masiva bajo diferentes variantes (“militante identitario”, “causa identitaria”, “defensa de la identidad”, “salvaguarda de la identidad frente al cosmopolitismo”, etc.). Deviene entonces en un auténtico sello, como lo muestra su presencia para designar al movimiento y al nuevo movimiento que constituirá el BI. Considerado desde ese momento, se convierte en un calificativo que permite la autodesignación, la autodefinición. Estos textos son también interesantes porque podemos ver la evolución de estas personas frente a la violencia política. Hasta el acto de Maxime Brunerie, era la propuesta defendida por UR. Pero será reemplazada por acciones derivadas del happening (acción que parte de la ecuación provocación-participación-improvisación) –como la campaña “François Hollande no es mi presidente”– inspiradas en los métodos de Greenpace. Entre 2002 y 2004, esta estrategia de happening será secundada por el boletín Alternative Identitaire, y después, tras su desaparición, por ID Magazine que existirá hasta 2008.

Esta postura constituye un punto central en la expresión de una voluntad de respetabilidad por parte de los líderes del BI. Ella se acompaña de una clara eufemización del discurso y de la utilización de una retórica contraofensiva/defensiva.

Estrategia de comunicación de los identitarios: ¿hacia un gramscismo digital?

La principal estrategia de comunicación del BI puede ser definida por lo que nosotros llamamos una forma de gramscismo digital. Como su nombre indica, se inspira en las tesis del teórico político italiano Antonio Gramsci, aplicadas al universo digital. En el discurso identitario, la función de la presentación gramsciana deriva de la investidura: consiste en sancionarse y santificarse, haciéndose conocer y reconocer en una diferencia estratégica y doctrinal socialmente aceptable. Ella tiene también por objetivo hacer conocer al BI ante la opinión pública, así como de dotarle de una fachada de legitimidad, de cambiar una imagen negativa por una buena imagen de marca, respetable. Además, pensamos que los identitarios intentan, vía un activismo en todos los frentes, imponer una hegemonía cultural y, sobre todo, imponer en la opinión pública sus temáticas y sus tomas de posición. Este activismo digital es primordial para ellos. En efecto, si hay un movimiento en el seno de las derechas radicales francesas que desarrolla muy bien su opción sobre la herramienta de internet como principal instrumento de despliegue, ese es, sin duda, el Bloc Identitaire: no olvidemos que nace en el momento en que internet toma impulso y se democratiza en Francia. Desde su fundación, este movimiento ha percibido los intereses de una “hibridación organizacional” para difundir su argumentario. Contrariamente a los otros partidos y movimientos políticos, el BI conscientemente ha puesto en obra una estratega digital predefinida por sus instancias dirigentes. Este interés por las nuevas tecnologías y formas de comunicación está ligado a la personalidad del líder del BI, Fabrice Robert. Él trabaja en los medios de la comunicación informática (es el fundador de la agencia de prensa Novopress) y va a apostar fuertemente por la adopción de esta estrategia digital. La originalidad de ésta reposa en la utilización de útiles e interfaces que involucran a los usuarios internautas en términos de propuestas y contenidos, de intercambio de conocimientos y de acciones: más allá de la reactividad que permite la utilización de internet por un tal movimiento y de la interactividad propia de este medio, es de la intercreatividad de cada cual (militantes, simpatizantes, visitantes, etc.) que el BI va a extraer su propio juego. La puesta en marcha de un fórum de discusión abierto a todo el mundo y la valorización de este espacio coparticipado por la implementación de prácticas de contribución, es el auténtico motor del activismo de los identitarios, en particular, y de los movimientos nacidos en internet, por regla general.

Rechazando el uso de la violencia, por diferentes motivos tanto objetivos –esterilidad de esta vía, ausencia de efectivos, contexto de sociedad apaciguada en cuanto a la violencia política–, como subjetivos –se trata de dar una legitimidad al combate identitario ante la opinión pública, los “medias” y los políticos, presentándose como la salvaguardia de una civilización en peligro que “utiliza las mismas armas que el enemigo”–, los dirigentes identitarios optan entonces por una estrategia gramsciana que consiste en concentrar la batalla sobre el plano cultural redefiniendo a la vez su postura, la visión del mundo y los medios utilizados para difundir su pensamiento y aumentar su influencia en el seno de las derechas radicales y más allá de éstas. A través de sus diferentes acciones, se trata de imponer las problemáticas, sus temáticas, en los diversos dominios. A medida que las campañas son llevadas a cabo, se desprende una visión coherente que hace de cada combate una parte de un gran todo: la defensa de lo que ellos representan como “nuestra civilización”.

Así, en el caso de la denuncia del “racismo antiblanco”, de los folletos, carteles y pegatinas producto de la campaña de 2008, pero esta misma denuncia está también en el corazón de la campaña dirigida contra el grupo de rap Sniper. La denuncia de la islamización está en el corazón de las “sopas de cerdo” lanzadas por un pastor, Jean-Pierre Blanchard –próximo al Front National– que los identitarios adoptan a través de su asociación Solidarité des Français (SdF), por la que ellos mediatizan las acciones sobre el conjunto de sus sitios en internet. Está también en el núcleo de las campañas más conocidas como las meriendas de “salchichas y vino pinard” y las “sentadas sobre la islamización de Europa”. De hecho, estas dos temáticas son llevadas por los identitarios contra los antiblancos que están siendo asimilados progresivamente a los musulmanes y a sus aliados (los “kollabos”) que representan las asociaciones antirracistas, los “izquierdistas” y los liberal-libertarios. A través del uso de estas dos temáticas, se trata de centrar su movilización sobre la identidad, cuya defensa sobrepasaría largamente las fronteras de Francia, puesto que se inscriben en una movilización a escala europea e igualmente activa en los Estados Unidos. 

Centrándose una gran parte de su propaganda en el uso de las nuevas tecnologías, desde su nacimiento, los identitarios se dotan de un fórum de discusión y debate bastante frecuentado. Este espacio permite fidelizar a los individuos simpatizantes, pero también operar una circulación o distribución de las ideas entre la base militante/simpatizante y los dirigentes del movimiento. Numerosos temas son debatidos en este fórum, como las cuestiones de estrategia, la relación con otros movimientos de la derecha radical, las ideas de las campañas, etc. Sirve así de lugar de articulación y de repetidor de las campañas que lanzan los identitarios. Como todo espacio de discusión, este fórum funciona también como lugar de reencuentro, de aglomeración y de cohesión militantes, y de libre expresión, permitiendo a los individuos intercambiar, coordinar acciones e influir en la medida de lo posible en la estrategia del movimiento. Habiendo perdido, desde el aumento del poder de las redes sociales, parte de su atractivo, el fórum de debate constituye, pese a todo, un espacio ineludible para un movimiento como el de los identitarios. Le permite constituir una base militante más allá de las limitaciones del terreno tradicional.

A continuación, presentaremos las diferentes campañas implementadas por los identitarios. Abordaremos específicamente dos temáticas: el “racismo antiblanco” y la “islamización de Europa”, incluyendo las campañas dirigidas a la lucha contra la inmigración clandestina y las campañas de solidaridad internacional llevadas por los identitarios. Veremos que la eficacia de las campañas de campo, llevadas sobre el terreno, reposa en gran parte sobre la eficacia de las estrategias de comunicación vía internet que desarrollan los dirigentes identitarios y que, más allá del aspecto mediático, la herramienta de internet permite coordinar las acciones, tanto por lo que respecta a su elaboración como a la movilización. 

La denuncia del racismo antifrancés o antiblanco no es un eje fundamentalmente nuevo en el seno de las derechas radicales. Así por ejemplo, la Alianza general contra el racismo y el respeto de la identidad francesa y cristiana (Agrif), una asociación presidida por Bernard Antony, durante mucho tiempo miembro del Front National en tanto que representante de la tendencia católico-tradicionalista. En el seno de la derecha radical, esta denuncia ha tenido la ventaja de situar el combate político en una postura defensiva, en articulación con el concepto de etnomasoquismo forjado por Guillaume Faye a principios de los años 2000. Esta temática permite a los identitarios presentar, bajo un nuevo ángulo, la “defensa” de una identidad supuestamente en peligro, mediante medidas radicales propuestas en términos de lucha contra la inmigración y contra la inseguridad. Además, utilizan una estrategia de eufemización sintáctica, inspirada en el gramscismo neoderechista, a fin de legitimar concepciones juzgadas hasta el momento como “extremistas”, “racistas” o “fascistas” por una parte importante de la opinión y de los cuerpos políticos del país. Este giro discursivo permite a los identitarios asociar su crítica radical de la modernidad política con su condena de la sociedad multicultural. Encuentran en la temática del racismo “antiblanco” un excelente medio para impresionar y marcar los espíritus de la juventud activista, aprovechando el aspecto desterritorializado de internet que va más allá de los círculos militantes. Sin embargo, los identitarios nunca abandonarán la propaganda a pie de calle.

En efecto, los identitarios elaboran diferentes pegatinas, firmadas por las juventudes, como las que a continuación se exponen: “Racismo antiblanco, ¡Stop!”; “¿me insultas porque soy blanco?” (que también existe en versión femenina); “Frente a la escoria, no estás solo(a)”; “Ni violada, ni velada (por referencia al velo islámico); No toques a mi hermana”; ¡Galos, culos blancos… y orgullosos de serlo!”, etc. Encontramos aquí el ángulo defensivo y victimista bajo el cual son enfocadas la cuestión y la instrumentalización del racismo antiblanco. Este ángulo “antiescoria” o “antichusma” es interesante porque puede ponerse en consonancia con situaciones experimentadas (agresiones de carácter racista, insultos racistas, sucesos que afectan a alguien próximo, etc.). Este ángulo fue privilegiado en un primer tiempo, antes de que la referencia a la amenaza del islam tuviese prioridad. La web francófona de esta época organizó una nebulosa de sitios (Sos-racailles, libertyweb, aipj, etc.) que asociaban islamofobia, inmigración y delincuencia. Sin embargo, esta perspectiva fue dejándose de lado en provecho de la lucha contra la islamización, que estará en el núcleo de las futuras acciones (sopas de cerdo, meriendas populares, sentadas). Ya se exprese bajo el ángulo de la lucha “antiescoria” o bajo el de la lucha contra la islamización, la temática del racismo antiblanco/antifrancés encuentra un eco muy favorable en la base, que ya se utilizaba frecuentemente en L´Agora Identitaire. El éxito del sitio Sos-racailles a principios de los años 2000 lo atestigua también. Por otra parte, los mensajes posteados en los fórums de discusión “nacionalistas” son numerosos abordando esta problemática y las acciones de los identitarios son fuertemente apreciadas y retransmitidas.

Como lo han señalado los colaboradores del libro “Continuerlalutte.com” (Greffet, 2012), este activismo digital permite a los partidos políticos extender su campo de acción. En efecto, la web política se presenta como un conjunto de múltiples espacios de información, de movilización, de debate y de conversación, que se agregan entre ellos. En fin, estos espacios digitales tienen un estatuto bastante ambiguo: medio político, medio página personal, ni espacio privado, ni espacio público… Este potencial no escapa a los identitarios, que han invertido en el campo de la web política pese al duro golpe generado por la creación de sitios y la movilización de personas. El éxito de las campañas Sos-Racailles permite esta transformación y da nacimiento al cibermilitante, un estatuto cada vez más extendido entre aquellos que no desean exponerse públicamente, o no pueden hacerlo por razones políticas. Además de estas campañas digitales, los identitarios también lanzan acciones, mayoritariamente los happening que se convierten rápidamente en característicos, involucrando la contribución y participación de sus adherentes, e incluso de los simpatizantes. 

Las campañas mediáticas

La campaña anti-Sniper (Sniper, grupo musical declaradamente “antifrancés”; el significado de “sniper” es francotirador) constituye la primera acción comunicacional de envergadura de los identitarios. Se trata de un ejemplo de libro: sus efectos van más allá de las expectativas fijadas, puesto que el asunto alcanzó a la Asamblea nacional por intermediación de la diputada de la Unión por un movimiento popular (UMP) Nadine Morano, que interpeló al entonces ministro del interior, Nicolas Sarkozy.

Todo comienza con la difusión el 21 de mayo de 2003 de un comunicado firmado por las “juventudes identitarias”, titulado “¿Sniper de gira por Francia? ¡Giremos a Sniper!”. Constituía un llamamiento a la movilización y al ejercicio de presiones dirigidas a los militantes y simpatizantes identitarios. El objetivo era denunciar al grupo de rap Sniper bajo el ángulo del racismo antifrancés y utilizar todos los medios de comunicación para impedir actuar al grupo con ocasión de su gira 2003-2004 con el que iba a presentar la salida de su nuevo álbum. La aparición de “Francia” en sus álbumes precedentes había hecho saltar las alarmas. Bastante provocadores, los textos del álbum son citados intencionadamente, desfigurando seriamente su sentido. De hecho, su lectura íntegra desvela ciertos contenidos tendenciosos, pero menos radicales de lo que denunciaba el comunicado de las juventudes identitarias. Definiendo al grupo Sniper como antiblanco y antifrancés, fustigando el laxismo de las asociaciones antirracistas, de los medios de comunicación y de los dirigentes políticos, los cuales serían culpables de una “postura etnomasoquista”, las juventudes identitarias llamaban a la movilización y a la presión sobre los organizadores del concierto, sobre las villas y ciudades que acogían la gira del grupo, todo ello a través de llamadas telefónicas, correos, emails. La utilización de internet para la ejecución de esta campaña es sorprendente. Así, este comunicado retransmitido por el sitio de las juventudes identitarias es inmediatamente posteado en L´Agora Identitaire, a través de un hilo de discusión que presenta la crónica de las acciones ejecutadas, incitando a los internautas a llevar esas mismas acciones a sus localidades, invitándoles a imprimir el folleto disponible en la web y a coordinar el trabajo compartiendo los números de teléfono y las direcciones de contacto. Una acción de distribución de folletos se anuncia en París, después de que algunos mensajes más tarde, el 30 de mayo de 2003, alguien denominado Damoc escribe: “¡Comienza a organizarse la campaña de folletos en Montpellier. Alto al racismo antiblanco!” Otro interviniente, llamado Eva88, participa el mismo día para incitar a los demás internautas para lanzar sus acciones. Algunos intervinientes difunden los números de teléfono, por ejemplo, del gerente de la gira del grupo de rap: “Aquí tenéis el número personal de Pierre Pascal, gerente de la gira del grupo de rap Sniper”. Esta campaña alcanza un notable éxito y conoce el efecto “bola de nieve” en medios remotos, como la UMP. Fabrice Robert, en nombre del BI, y Philippe Vardon, en nombre de las Juventudes Identitarias, proporcionan todas las informaciones necesarias para coordinar la acción de lobbyng (presión) de los militantes (facilitando datos, números de teléfono, direcciones de los organizadores, etc.).

Por otra parte, en un comunicado publicado el 28 de noviembre de 2003, Fabrice Robert se felicita por el éxito de esta empresa como resultado de las acciones conducidas por las organizaciones identitarias, progresivamente emprendidas en otros movimientos. De hecho, esta acción conlleva tal éxito que el grupo Sniper es obligado a anular 20 conciertos en espacio de algunos meses. Las acciones ejecutadas conjuntamente en diferentes comunas por los representantes del grupo regionalista Alsace d´abord y de Agrif, crearon una movilización que Fabrice Robert designó como una auténtica “ofensiva identitaria”. El activismo digital conducido por los militantes identitarios es también celebrado. Aporta igualmente una precisión bastante interesante al respecto: “aprendemos que la acción de los identitarios se ejerce igualmente sobre internet y especialmente sobre los fórums policiales. En plenas elecciones corporativistas, un sindicato de policía (Force ouvrière-Police) decide incrementar sus acciones para darse publicidad. El ministro del interior, preocupado por su imagen, informa a los sindicalistas que retransmitan los mensajes de los identitarios”.

Después de este éxito, la gran mayoría de las campañas lanzadas por los identitarios entre 2003 y 2006 se centran en la temática del racismo antiblanco. La lectura del fórum de discusión L´Agora Identitaire atestigua el interés de este movimiento por ocupar este campo. Numerosos son los intervinientes que abordan esta temática. Así, el 22 de agosto de 2002, uno llamado Christophe escribe: “¿Veremos un día en nuestro país florecer asociaciones (beneficiadas por subvenciones estatales) contra el racismo antiblanco y antioccidental?”. No es sino a partir de 2006 que la problemática de la islamización toma el relevo. Sin embargo, este cambio de orientación no anula la precedente, al contrario. Se añade a ella participando de la misma visión del mundo del BI: la denuncia de la islamización se adjunta a la del racismo antiblanco/antifrancés. Es por esto también que el BI –focalizando su comunicación casi exclusivamente sobre esta temática– se lanza a la conquista de nuevos aliados, incluso de nuevos públicos, siempre conservando una cierta influencia en el seno del movimiento “nacional”.

El tema de la islamización de Europa adquiere entonces prioridad sobre el racismo antiblanco. Pero las denuncias conjuntas de la “inmigración-invasión” y de la “islamización” se conservan fundamentalmente en el seno del movimiento identitario. Encontramos así, con frecuencia, esta temática en L´Agora Identitaire, incluso antes de la fundación del BI.  Este es el caso de varios hilos de discusión como el titulado “A los que sueñan con un islam a la francesa”, en el que un interviniente de nombre Lansquenet concluye un largo mensaje en el que diserta minuciosamente sobre la supuesta incapacidad de asimilación del islam, una llamada de atención sobre el movimiento identitario: “Frente a la segunda religión de Francia es urgente tomar posición”. En esta dinámica, los identitarios encuentran numerosos aliados, aunque de procedencias políticas diferentes, entre los cuales se encuentran los militantes de Riposte Laïque o los redactores del sitio de internet “dreuz.info”, ligado a la asociación laica proisraelí France-Israël. Esta evolución se inscribe en un contexto mediático-político particular. En efecto, esos años se caracterizan por las polémicas nacidas en los debates precedentes relativos a la ley sobre los símbolos religiosos en la escuela. Este período vio aparecer crispaciones y repliegues identitarios, tales como las reivindicaciones de una mejor representatividad formuladas por las asociaciones culturales musulmanas, el ascenso de un comunitarismo generalizado, los peligros concretos que representa el terrorismo islamista desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estos debates y las divisiones desplegadas en el mundo político facilitaban el cambio de perspectiva, en tanto que, en ese tiempo de crisis mundial e inestabilidad, la situación política era favorable a la penetración de las ideas identitarias y a la formación de alianzas que superaban el marco de la derecha radical. Los identitarios explotaron con cierta virtuosidad este cambio de contexto. Desde entonces, ellos centraron lo esencial de su estrategia, de comunicación y de sus acciones, sobre la denuncia del peligro representado por el islam, un tema que presentaba un fuerte potencial de movilización.

En marzo de 2006, la campaña “Ni violada, ni velada. No toques a mi hermana”, es lanzada en respuesta, al mismo tiempo, al activismo de la asociación “Ni puta, ni sumisa”, y al doble fenómeno de las barriadas periféricas: la transformación de los adolescentes en objetos sexuales y la presión religiosa que les impulsaba a ocultarse. Su acto fundador es un mitin en Annexy, que ve cómo los identitarios se rodean de estatuas de mujeres cubiertas con el velo islámico. Pegatinas con sus eslóganes son distribuidas, mientras que las acciones son retransmitidas en los sitios amigos del BI. Otras acciones son llevadas sobre la lucha contra la construcción de mezquitas, sobre todo durante 2011. Así, los identitarios provocan acciones de choque de los residentes vecinos de estas construcciones difundiendo, todas las mañanas, las llamadas del muecín en las calles, siendo el objetivo informar a los habitantes sobre el peligro que constituye la construcción de mezquitas. La provocación está también en el corazón de las acciones conducidas en nombre de la asociación SdF que distribuye las sopas de cerdo, excluyendo así a los musulmanes. En fin, lo mismo sucede en 2011 con la “marcha de los cerdos” en Lyon. Se trata de ocupar un establecimiento de la cadena de comida rápida Quick –que vende productos “hallal”– mediante una acción no violenta en la que los manifestantes portan una máscara que representa una cara de cerdo, siendo el objetivo mostrar la supuesta difusión insidiosa de este género de práctica alimentaria comunitaria. Estas acciones puntuales, en el fondo, encuentran su apogeo en el acercamiento entre los identitarios y la organización de nombre “respuesta laica”, fundada por militantes procedentes de la izquierda republicana que habían derivado de una defensa intransigente de la laicidad en la denuncia del islam, visto como una doctrina hostil y radicalmente incompatible con la modernidad política occidental. Esta alianza se opera en 2010 con la coorganización de un evento para el que la utilización de internet es fundamental: las comidas de “salchichas y vino pinard”, cuyo primer objetivo es mostrar la invasión del espacio público por los creyentes musulmanes. En efecto, se trata de mostrar, de una manera provocativa, el fenómeno de las oraciones en la calle del barrio parisino de La Goutte d´Or, especialmente en torno a la calle Myrrha. La condena del islam se asocia a una defensa de los productos de “nuestras tierras”: el vino y los productos de charcutería. En el origen de esta acción, una vecina colindante de nombre Sylvie François, se presenta como “hija y nieta de nativos del distrito 18”, pero que no es militante del BI, ni habitante del barrio. Entrando en el juego, Novopress, la agencia de prensa de los identitarios, le solicita una entrevista por correo electrónico. Invitación que ella acepta por razones evidentes. Vemos uno de los recursos de la estrategia comunicacional de los identitarios: hacer intervenir a personas ajenas a su movimiento. Además, las habituales acciones de lobbyng, especialmente retransmitidas por las redes sociales, permiten llegar a más personas en su forma de difusión viral. A continuación de este éxito, las comidas y meriendas de “salchichas y vino pinard” son organizadas por personas ajenas al movimiento identitario, tales como la corriente “Derecha popular” de la UMP. Además, estas operaciones hacen entrar en el debate político la cuestión del “hallal” y de las oraciones en la calle, influyendo, incluso orientando, particularmente a la gente del ámbito de la UMP y del Front National.

Una estrategia en todos los niveles

El movimiento identitario, por tanto, elabora una estrategia comunicacional muy interesante, y sobre todo, muy performante, de alto rendimiento. Como hemos visto, se trata para ellos de comunicar sobre: 1) temas sensibles o actuales, siendo frecuente que ambos coincidan; 2) imponerlos en los debates públicos, a través de Novopress; 3) paliar la debilidad numérica, organizacional y financiera mediante un uso intenso de la web, practicando el marketing viral. Se trata de difundir sus posiciones de internauta a internauta, en una lógica descendiente, siguiendo la estela de adhesiones: la comunicación se dirige, en primer lugar, a los militantes, después a los simpatizantes y, finalmente, a la opinión pública. La debilidad numérica del movimiento identitario hace que el BI utilice el método de la fragmentación y, sobre todo, multiplique el activismo digital, teniendo en cuenta las nuevas modalidades de compromiso que ofrece internet. Así, sobre la web, los identitarios multiplican las estructuras y los participantes, siempre presentes como personas externas al movimiento. Invierten en las redes sociales. Este método proviene de los intentos del “gramscismo de derecha” teorizado y aplicado por la Nouvelle Droite en los años 70-80. El objetivo es presentar a estas personas como ciudadanos comunes, afectados por temáticas similares a las de los identitarios, que buscan expresarse en la web. Además de esta multiplicación asociada a un activismo virulento, internet es un componente de la identidad del BI que busca incrementar virtualmente el número de personas favorables a su causa. En fin, Olivier Blondeau y Laurence Allard han mostrado el desarrollo de un internet militante que se manifiesta por la acción de militantes autónomos que ejecutan sus propias acciones. En efecto, esta forma de activismo se inserta en una dinámica de defección política (de los partidos tradicionales) acompañada por el surgimiento de múltiples prácticas individuales (blogs personales, fórums de discusión, listas de difusión). Creado en 2002-2003, el BI tiene de singular que la existencia misma del movimiento reposa, en buena medida, en su capacidad para explotar internet adhiriendo a individuos no afiliados a los partidos políticos tradicionales y encontrando en estos individuos un tipo de militantismo con una específica experiencia. Esta población es uno de los objetivos del BI. Por otra parte, a este respecto, el movimiento ha dado consignas de moderación y de prudencia. En efecto, en el BI la toma de palabra es supervisada a fin de evitar cualquier desliz. El consejo es utilizar la perífrasis. Si el BI es conocido por la agresividad de sus campañas, lo es también por la moderación de sus propuestas, que desentonan en el paisaje extremista de la derecha francesa, en particular de sus “hermanos” enemistados de Terre & Peuple y de Réchéflir & Agir. Toda la virulencia es canalizada desde precisos puntos, las campañas, que nunca franquean la línea roja.

Sin embargo, encontramos a las mismas personas en las diferentes formas de activismo: virtual con los sitios web, blogs, intervenciones en los fórums, comentarios a los artículos, etc., y en las acciones reales con la distribución de folletos, las manifestaciones, los happening, etc. La primera busca militantes, mientras que la segunda busca sobre todo llegar a los “medias” para que se hable de ellos, obteniendo así la publicidad deseada. Esta última estrategia tiene dos beneficios: crearse un capital de simpatías, siendo así que hay simpatizantes que pueden transformarse eventualmente en militantes; e imponer sus posiciones, con más o menos éxito, en la opinión pública. En efecto, no debe olvidarse que los sitios de internet son gestionados por una minoría de la población: los identitarios están condenados, por ello, a mantener un activismo clásico, vía los folletos, los carteles, las pegatinas, las manifestaciones, etc. El investigador se encuentra así con un material abundante (incluidas las redes sociales) que muestra la inversión realizada por el movimiento para comunicarse y estar presente por todas partes.

Por otra parte, esta fragmentación permite multiplicar los objetivos: los jóvenes, las mujeres, las clases sociales. De hecho, la base sociológica del BI es, en su mayoría, el militante radical de la derecha instruida (diplomados y graduados). Las “Maisons de la identidad” que se crean en las regiones con fuerte identidad (Bretaña, Flandes, Provenza, Alsacia, etc.) están ahí para garantizar el regionalismo del BI, pero también para atraer prosaicamente a militantes locales que sirvan de correa de transmisión a las estrategias y temas elegidos por el buró nacional. En fin, el BI ha creado su propia agencia de prensa que retransmite sus posiciones en las otras tendencias de la derecha radical, con las que, en ocasiones, mantienen relaciones tormentosas, incluso conflictivas, siendo su objetivo ver cómo sus posiciones son adoptadas por esas facciones enemigas, o simplemente concurrentes. Esta estrategia deriva del gramscismo, bastante de moda en los medios de la derecha radical después de su recuperación en los años 70 por la Nueva Derecha. Estos militantes han comprendido el primado de la acción cultural que, en efecto, constituye para ellos, al mismo tiempo, una opción estratégica, una actitud a imponer y, sobre todo, una visión del mundo. Así, los responsables de este movimiento practican la comunicación como los politólogos especialistas de la derecha radical: los integran en su lista de correo a fin de tenerlos informados de sus acciones o de sus comunicados de prensa, con el objetivo declarado de verles comentar (para bien o para mal) sus tomas de posición. El BI incluye en su web, y en la de Novopress, las intervenciones de especialistas (expertos o universitarios), ajenos políticamente, pero cuyas posiciones les parecen favorables. De hecho, extraen un beneficio: los especialistas hablan de ellos, lo que les hace existir mediática e intelectualmente. Sin embargo, como hemos visto, ellos no abandonan el militantismo clásico, sólo que enriquecido con las nuevas modalidades facilitadas por internet. En efecto, sus militantes tecnófilos han comprendido las ventajas que pueden sacar de la evolución tecnológica. 

Por último, esta estrategia consiste en una identificación de los temas actuales y sensibles que evolucionan en el mismo grado que el interés de la opinión pública y de la actualidad, que los militantes difunden en los diferentes sectores de la sociedad francesa. Sin embargo, el objetivo no cambia: además de la búsqueda de la difusión de la temática y la problemática identitarias, se trata de atraer a las personas temerosas de la alteridad, permeables a los discursos mixófobos.

Conclusión

Con el estudio de la estrategia comunicacional del BI, vemos cómo personas avezadas en las técnicas de comunicación pueden influir en la evolución y dirección de los debates políticos. Por otra parte, una estrategia aferente es puesta en marcha por aquellos que siguen al BI: siempre que es posible, sus correos son integrados en una lista de difusión. Las personas concernidas reciben los comunicados de prensa y los proyectos de acción del movimiento del que ellas hablan, para bien o para mal. En efecto, el objetivo es crear un eco en torno a sus acciones, en todo aquello que puede ser recuperado, utilizado o difundido, y sobre todo mantenido para la mediatización de las acciones del BI, basado en el modelo de mediatización de las acciones de choque de un grupo como Greenpace. Sin embargo, ciertas acciones no funcionan. Por ejemplo, es el caso de la campaña “François Hollande no es mi presidente” que tuvo poco eco en los periodistas. La eficacia de esta estrategia reposa en buena medida sobre una sólida apropiación de las herramientas digitales y sobre una clara voluntad de hacer participar a los cibermilitantes en la puesta en práctica de esas acciones. Nacido en internet, intentando influir en el debate público, el BI puede, con justo título, ser considerado como un movimiento que se inscribe plenamente en la renovación y el renacimiento del activismo político. Este movimiento encuentra en internet su herramienta de contrapoder para liberarse de los “medias” tradicionales y un medio para difundir y afinar su mensaje en mayor medida y alcance. Bastante despreciado por numerosos editorialistas a finales de los años 90, es decir, en el mismo momento en que los movimientos de la derecha radical ya se habían introducido ampliamente en el terreno, internet se ha convertido después no sólo en algo ineludible, sino también podemos decir que constituye una segunda naturaleza totalmente integrada en los dispositivos comunicacionales más cotidianos y generalizados. La artificial frontera que el pensamiento sociopolítico ha trazado durante mucho tiempo entre lo virtual y lo real no parece resistir ya el análisis. La continua mejora y la extensión de las tecnologías de la información y de la comunicación a todos los dominios de la vida social conduce a reconsiderar esta separación. En el fondo, se trata de volver a conectar con el sentido originario del término “virtus”, el cual designa lo posible. Es en la apropiación de estas virtualidades que los nuevos militantes encuentran los recursos necesarios para influir en el sentido del mundo. Las revueltas árabes, las diversas movilizaciones coordinadas, el fenómeno de Anonymous, el peso de las redes sociales como Facebook o Twitter, son otros tantos ámbitos que ilustran la fuerza de este activismo: en un contexto de defección política, la contribución de cada cual se inscribe en un proceso de renovación experimental del militantismo. © Questions de communication