Liberación autóctona: salir del triángulo de Karpman, por Antonin Campana


"El triángulo dramático de Karpman consiste en reducir el discurso político a tres lugares: el verdugo, la víctima y el salvador" (Lucien Cerise, Neuro-Piratas, Réflexion sur l'ingénierie sociale, Kontre Kulture, 2016. Un libro fundamental que todo refractario debería tener en su biblioteca).

Sabemos que utilizar el vocabulario del adversario es como utilizar el sistema de pensamiento del adversario. En la misma línea, consentir el triángulo de Karpman orquestado por una entidad enemiga equivale a aceptar una manipulación de la que no se puede salir indemne.  En un triángulo de Karpman, el vértice del triángulo suele estar en manos de un actor cuyas verdaderas motivaciones se ocultan tras la confianza o la indiferencia que despierta. Este actor sigiloso escapa al radar de los otros dos actores que aceptarán así la narrativa manipuladora que desarrolla solapadamente y que muy a menudo tiene como objetivo de hecho oponerse a ellos para que se neutralicen mutuamente en su beneficio. 

Pongamos un ejemplo.

¿Quién es el responsable de los atentados islamistas? A primera vista, por supuesto... los islamistas. Sin embargo, si escarbamos un poco más, podemos ver que sin las políticas de inmigración masiva que hemos sufrido durante los últimos cuarenta años, no habría islamistas entre nosotros. Así que la responsabilidad recae, en primer lugar, en el régimen que inició las políticas de inmigración y en el Estado que las aplicó metódicamente. Cuando un químico provoca una explosión al mezclar dos productos incompatibles, no culpamos a uno u otro de los productos. Aquí se culpa al químico, por tanto, al régimen y al Estado. Pero, ¿qué observamos? 

Una narración triangulada que podría esquematizarse de la siguiente manera:

Los atentados islamistas

Víctima: la población

Perseguidor: los terroristas

Salvador: el régimen en vigor

=> El plan gana

 La narrativa dominante (la del régimen) enfrenta así a una población pacífica con los terroristas que le hacen la guerra. La población traumatizada se dirige espontáneamente al Estado, que obviamente es protector. Sin embargo, es el Estado el que ha colocado a la población en una situación de gran inseguridad. El Estado es el verdadero perseguidor. Aunque el terrorismo no sea causado directamente por el Estado (aunque a veces...), se puede hablar de "terrorismo de Estado" en la medida en que el terrorismo es el resultado directo de su acción. Por lo tanto, el Estado es responsable del terrorismo, y uno debería tener objetivamente un conflicto con sólo dos actores, del tipo:

Estado / población autóctona

Sin embargo, la narrativa triangulada se implementa precisamente para que la población no haga esa reflexión, no acuse al Estado y se arroje en cambio a sus brazos salvadores. El régimen puede avanzar tranquilamente en su empresa de ingeniería social y, sin oposición notable, aumentar su control... de la población (ley de inteligencia, cámaras de vigilancia, controles bancarios, registro...) Como hemos dicho: "el régimen gana". ¡Y así perdemos!

Esta narración triangulada puede tener diversas variantes, con el mismo propósito manipulador. Por ejemplo:

Víctima: los valores de la República (laicismo)

Perseguidor: los islamistas

El Salvador: la convivencia multicultural (vivir-juntos)

=> El plan gana

Toda orquestación de un triángulo de Karpman denota, pues, una voluntad de manipulación en beneficio de quien se coloca furtivamente en el vértice del triángulo, ya sea como víctima o como salvador, y en detrimento de los otros dos lados, colocados en una situación que los pone en oposición.

La capacidad de escenificar un triángulo de Karpman depende esencialmente del poder de comunicación de la persona que quiere ocupar el vértice del triángulo. Esta capacidad se concentra ahora en unas pocas manos hostiles que la usan y abusan de ella a costa de los autóctonos. V

Veamos algunos ejemplos más de narrativas trianguladas.

1.º Chalecos amarillos

Víctima: orden público (síndrome del "Arco del Triunfo")

Perseguidor: los Chalecos Amarillos

Salvador: Aplicación de la ley

=> El plan gana

Una vez más, la puesta en escena del triángulo de Karpman es la del régimen. Los Chalecos Amarillos no tienen poder de comunicación para imponer un triángulo del tipo:

La Francia que sufre

Perseguidor: el régimen en vigor

Salvador: los Chalecos Amarillos

=> Los chalecos amarillos ganan.

2.º Racismo 

Víctima: No nativos

Perseguidor: Los autóctonos

Salvador: los valores de las víctimas y de la República

=> El régimen gana

Este triángulo dramático se basa en un sistema de degradación de los blancos, que hemos llamado "antijafetismo" (Jafet es el antepasado de los pueblos europeos según la Biblia, al igual que Sem es el de los semitas). Este triángulo (construido artificialmente por la acogida estatal de millones de no nativos) opone a los no nativos y a los nativos, al tiempo que culpa al racismo hereditario de los blancos del fracaso del modelo republicano de "convivencia" (lo que permite no cuestionar la validez de este modelo). El objetivo de la triangulación antijafetista es, pues, proteger los principios globalistas de la sociedad abierta y, por tanto, el régimen político que los aplica (la República). Los pueblos autóctonos no están en condiciones de imponer un triángulo del tipo:

Víctima: el pueblo autóctono

Perseguidor: el régimen político vigente

Salvador: un Estado nacional autóctono

O bien:

Víctima: los autóctonos

Perseguidor: el estado globalista inmigracionista

Salvador: el Estado indígena remigracionista

3.º La crisis sanitaria

Víctima: la población

Perseguidor: el virus

Salvador: el gobierno

=> El plan gana

Otra variante, muy en boga:

Perseguidor: conspiración

Víctima: el gobierno

Salvador: el Consejo Científico (la "Ciencia")

=> El régimen gana

4.º Progresismo social (LGBT, feminismo, antirracismo...)

Víctima: "Minorías"

Perseguidor: Heteronormatividad, patriarcado, privilegio blanco...

Salvador: el Estado de derecho igualitario

=> El régimen gana

=> Las minorías ganan

En este caso, se superponen dos triángulos de Karpman que se apoyan mutuamente. Por un lado, el del régimen, que hace avanzar su agenda globalista enfrentando a las minorías perseguidas con la mayoría perseguidora, mientras se postula como el único recurso de las primeras contra las segundas. Por otro lado, el de las minorías que se oponen a la mayoría al Estado de Derecho, presionando así a esta para que utilice su arsenal legislativo represivo contra la mayoría.  

Y una última, desde el punto de vista de la izquierda:

Perseguidor: los hechos

Víctima: el progresismo

Salvador: la "posverdad"

=> Los izquierdistas ganan (luego los hechos salen a la luz, entonces pierden)

Habremos descubierto el patrón general. Dejarse encerrar en un triángulo de Karpman es "dramático" porque equivale a aceptar una lógica que nos lleva a la persecución. Si el único recurso que tienes contra la islamización está en los "valores de la República", entonces tendrás todavía más islam porque estos "valores" son la base de la sociedad abierta. Si confías en el gobierno para que te proteja de los virus, siempre tendrás menos libertad, sin tener más seguridad. Si crees que el color de tu piel te convierte en un perseguidor y en un "privilegiado", la igualdad republicana te convertirá en un esclavo (que probablemente ya eres).

¿Pero cómo se sale de un triángulo de Karpman?

Imaginemos una mujer cuyo marido se toma libertades con su juramento de fidelidad (¡por supuesto, podríamos invertir el problema!). Tenemos una relación triangulada bastante simple: la esposa engañada, el marido infiel, la amante acogedora. Cada miembro del trío puede desarrollar una narrativa triangulada que minimiza su propio papel (entonces se retira del problema) y se opone a los otros dos actores.

¿Cómo puede la esposa engañada salir de esta relación triangulada?

Tendrá esencialmente tres soluciones:

1. Fingir que se ignora la relación triangulada, a riesgo de ser brutalmente sometido a ella un día ("tengo plena confianza en mi marido").

2. Revelando el triángulo de Karpman ("es ella o yo")

3. Salir del triángulo de Karpman ("como es así, me voy")

Durante cuarenta años, los autóctonos no han sido conscientes de los dramáticos triángulos que les rodean. Vemos las consecuencias con el "Gran Reemplazamiento". Por lo tanto, retrasar las realidades no es una buena opción. 

Varios sitos llevan varios años intentando en vano denunciar los triángulos de Karpman que nos oprimen. Todos estos esfuerzos no han servido para (casi) nada. Las razones son simples: no tenemos el poder de comunicación para revelar y romper las manipulaciones trianguladas (los que tienen este poder pueden fácilmente hacernos parecer "conspiradores"). 

Queda así la tercera solución. El Estado ha sido infiel a los autóctonos, lo que le quita legitimidad y nos hace libres. Ahora prefiere a su amante multiétnica y nunca volverá a su hogar histórico. Como una esposa engañada, nuestro pueblo debe plantearse ahora cómo "reconstruir su vida". Por lo tanto, debemos divorciarnos, separarnos, secesionarnos.

De momento, no hay otra solución: o seguimos en el perverso esquema triangulado, que nos convierte en monstruos racistas y cuya lógica nos llevará inexorablemente a nuestro exterminio, o nos liberamos del triángulo mediante la secesión.

No podemos responder mediáticamente al sistema de degradación que justifica nuestra opresión. Tampoco podemos ignorarlo. Por lo tanto, debemos denunciarlo ante quienes tienen oídos, cerebro y algunas agallas; y desprendernos de las rivalidades trianguladas en pos de nuestros propios objetivos. Para ello, tendremos que superar los conflictos y relatos artificiales que se nos ofrecen. 

¿Cómo lo hacemos? Siempre volvemos a nuestra idea original: nuestro objetivo debe ser crear un Estado nacional autóctono que eche al Estado infiel de Francia y de Europa. Hace tiempo que esperamos que personalidades representativas de la corriente refractaria, unidas en una especie de CNR, acaben proclamando la formación de un Estado paralelo autóctono articulado sobre una sociedad autóctona organizada. Obviamente, esto no sucederá. Probablemente sean posibles otras soluciones, menos piramidales. A partir de ahora debemos reflexionar. Fuente: autochtonisme.com