Metapolítica al servicio de España, por José Basaburua


Ha transcurrido algo más de tres años desde que falleciera en Estrasburgo el escritor, docente y activista navarro Pascual Tamburri Bariain. De raíces olitenses e italianas, puso su vida, desde muy joven, al servicio y búsqueda del ideal; particularmente como intelectual patriota.

Políglota conquistador de varias licenciaturas y doctorados, fue autor –además de diversos libros‒ de casi 5.000 artículos que publicó mayormente en medios digitales; una parte significativa bajo el encabezamiento de su columna Ruta Norte. Pero también lo hizo en revistas impresas de pensamiento no conforme (Razón EspañolaEl Manifiesto) y en otras de espectro más amplio, como Cuadernos de Pensamiento Político de FAES.

Si bien prevalece en su producción cierta factura periodística, Tamburri aborda múltiples temáticas desde diversas disciplinas; pero siempre al servicio del patriotismo español en Navarra, frente al pensamiento políticamente correcto y la historiografía aborregada de la agit-prop pijo-progre.

Realista, apasionado, discreto, dotado de excepcionales capacidades intelectuales, siempre permaneció al corriente de cuantas novedades acaecían en el mundo de las ideas, la ciencia, la historiografía y la literatura.

Especialmente preocupado por la decadencia de la educación en España –una de las principales razones de su profunda crisis nacional, según su experiencia en la docencia‒, se sirvió de la saga de El Señor de los Anillos como transmisora operativa de valores como el honor, el compañerismo, el amor al trabajo bien hecho, la importancia de las raíces y de la comunidad.

Dotado de tamaño acervo, su voz desentonaba en el entorno de la crítica socio-política. Por lo que respecta a su pertenencia navarra, si bien contribuyó a la desmitificación de las imposturas del nacionalismo vasco y de su permanente falsificación de la historia al servicio de la «construcción nacional», no se conformaba con los tópicos, autoengaños ni, mucho menos, con la general atonía –acomodaticia, cegata y materialista‒ de las antiguas élites del centro-derecha navarrista. Encarnaba, así, una «derecha del ideal» frente a la «derecha de los intereses» que siempre rechazó.

Aunque UPN se mantuviera muchos años en el poder, con el apoyo de diversas formaciones a lo largo del tiempo, el centro-derecha navarrista fue incapaz de afrontar con perspectiva a largo plazo la «revolución cultural» que, desde tan numerosos como profundos frentes, presenta a modo de eficaz y atractivo quintacolumnismo, el panvasquismo local con todo el apoyo exterior que disfruta.

De ahí que fuera uno de los autores españoles que más y mejor se sirviera de la metodología propia de la metapolítica, entendida al modo de Alain de Benoist y Charles Champetier en su Manifiesto de la Nueva Derecha publicado en el año2000: «la metapolítica reposa sobre la constatación de que las ideas juegan un papel fundamental en las conciencias colectivas y, de forma más general, en toda la historia humana. Heráclito, Aristóteles, Agustín, Tomás de Aquino, René Descartes, Immanuel Kant, Adam Smith o Karl Marx provocaron en su día, con sus obras, revoluciones decisivas cuyo efecto aún se percibe. Es verdad que la historia es resultado de la voluntad y de la acción de los hombres, pero tal voluntad y tal acción se ejercitan siempre en el marco de un cierto número de convicciones, creencias y representaciones que les confieren un sentido y las orientan».

Gramsciano de derechas, Tamburri era muy consciente de los límites incapacitantes propios de la actual fase mercantilista de los partidos políticos. De ahí que participara en cuantas movilizaciones tuvieron lugar en los discretos medios intelectuales y activistas de la plural, cambiante y desestructurada «derecha social» española.

Su principal diagnóstico atraviesa toda su obra: España sufre una crisis excepcional que el nacionalismo vasco explota con medios también excepcionales; desde la «revolución identitaria», al terrorismo, pasando por la acción institucional y el relevo de la vieja sociedad civil por el contrapoder comunitario de la «construcción nacional».

No en vano, el nacionalismo vasco, en su conjunto, no es un mero partido político al uso: es un movimiento social holístico, de deriva totalitaria, que permite vivir en clave comunitaria abertzale las 24 horas del día, los 7 días de la semana, las 365 jornadas al año. Si algo le caracteriza al nacionalismo vasco es una práctica inmoral de lo público y lo privado que ha visibilizado la perversa simbiosis de los diversos sujetos impulsores de la ruptura; unos «moviendo el árbol», otros «recogiendo las nueces». De ahí la insistencia de Tamburri en la necesidad de un buen diagnóstico como aval de una imprescindible respuesta excepcional.

Pese a todo, no era pesimista: afirmaba que «toda crisis es una oportunidad» y que «siempre hay hierba que crece en contra del viento».

Esa perspectiva metapolítica –que encuadra toda su obra, alimentada de diversas fuentes, como la historiografía de Franco Cardini y el magisterio del pensador, también italiano, Marco Tarchi‒ facilita la vigencia de la obra de Tamburri: todos y cada uno de los 73 ensayos recogidos en la compilación que hoy reseñamos, pueden y deben ser vistos con los ojos de hoy.

Diagnósticos certeros, informaciones veraces, razonamientos impecables, análisis consistentes…; una obra que, aunque no es sistemática –ni se lo propuso ni tuvo tiempo para ello‒, proporcionará al lector múltiples claves: tanto para entender el mundo en el que vivimos, como otros orientados a la restauración de sus formas más nobles. ▪ Fuente: Adáraga

Pascual Tamburri Bariain: Ruta Norte: Antología de artículos y ensayos. La Tribuna del País Vasco (mayo de 2020)