Viktor Orban y el Fidesz abandonan el grupo Partido Popular Europeo, por Anne Rovan

 

Viktor Orbán ha llevado a cabo su amenaza. En la primera semana de marzo, el Fidesz, su partido, ha dado un portazo al grupo PPE en el Parlamento europeo, al que pertenecía. "Les informo que los diputados de Fidesz renuncian a su adhesión al PPE", ha escrito el Primer ministro húngaro en una carta dirigida al jefe de filas de los eurodiputados de la derecha europea, Manfred Weber, añadiendo que la medida tenía efecto "inmediatamente". En ese mismo correo, estimaba que el método del grupo parlamentario era "antidemocrático, injusto e inaceptable".

El Primer ministro húngaro había dado a conocer su oposición a que se modificaran los estatutos del grupo, convencido de que habría desembocado en pocas semanas en la suspensión de los eurodiputados del Fidesz. Las amenazas de Budapest no han surtido efecto. Y, esta vez, no ha habido una tentativa de salvamento orquestada desde Berlín. Los eurodiputados del PPE se pronunciaron hace unos días a favor del cambio de reglamento por el que se podría suspender no solo a un parlamentario, como era el caso en los estatutos precedentes, sino al conjunto de los miembros de un partido. Esta modificación fue aprobada por una mayoría aplastante: 148 a favor, 28 en contra y 4 abstenciones.

Según esas nuevas reglas, la suspensión de un partido  entero es posible a partir de entonces, si 15% de los parlamentarios PPE pertenecientes a, por lo menos, cuatro delegaciones, hacen la petición y si esta consigue los votos (secretos) de dos tercios de los miembros del grupo. Si escuchamos a un miembro del PPE, la idea es "tener cierta coherencia" entre los estatutos del grupo y aquellos del partido al que pertenecía el Fidesz desde marzo de 2019. De hecho, a pesar de la decisión tomada hace dos años por el partido, que privaba a Orbán de su participación en las cumbres del PPE, los diputados del Fidesz han conservado todas las prerrogativas ligadas a su estatus. Un peso pesado del grupo da su versión de la forma en la que las cosas han sucedido: "Weber quería ganar tiempo hasta que el partido se decidiera a excluir al Fidesz, pero se podía alargar, y la presión en el seno del grupo aumentó cuando el eurodiputado húngaro Tamas Deutsch comparó a Manfred Weber con la Gestapo en diciembre pasado. La forma suave de realizarlo era modificar el reglamento para calmar a los eurodiputados más virulentos" contra el Fidesz.

Relación tumultuosa

El asunto se enrareció cuando el Primer ministro húngaro hizo saber su intención de marcharse del grupo si el cambio de reglamento se votaba. "Orbán hizo que el apoyo fuera imposible poniendo un ultimátum cuando no hacía ninguna falta" continúa diciendo este eurodiputado del PPE. "Se había encontrado un compromiso sobre las modificaciones que se iban a realizar en el reglamento. Si el grupo hubiera de nuevo postergado o diluido la decisión, entonces los trece partidos, que reclamaban desde hace meses la exclusión del Fidesz, y no su suspensión, se habrían marchado del PPE". Después del voto, Manfred Weber realizaba esta constatación agridulce: "He intentado muchas veces un acercamiento. Por desgracia, eso no era ya posible y el grupo indicó claramente que quería tirar para adelante".

Se trata del enésimo episodio en la relación tumultuosa que han mantenido la derecha europea y el Fidesz de Viktor Orbán. Muchos creen que el Primer ministro húngaro ha acabado con la paciencia de Berlín al haber tomado como rehén, en el otoño pasado, el presupuesto de la UE y el plan de reactivación europea, para oponerse a la condicionalidad ligada al Estado de derecho.

¿En qué grupo incluirse?

Por ahora, la derecha europea ha perdido doce eurodiputados del Fidesz pero, con 175 miembros, sigue siendo el grupo más importante del Parlamento europeo. Viktor Orbán podría, sin embargo, salir debilitado de su maniobra de fuerza, privándose de preciados aliados europeos, con Alemania a la cabeza. La cuestión consiste en saber en qué grupo parlamentario se insertarán esos doce parlamentarios cuando su partido haya cortado el vínculo con el PPE. "Les interesa unirse a los conservadores y reformistas europeos donde están los polacos del PIS. Eso les permitiría crear una minoría que moleste en el Parlamento y en el Consejo europeo", confía un directivo del grupo parlamentario.

Sea lo que sea, ese grupo podría ver cómo sus efectivos se refuerzan. Las negociaciones van por buen camino entre la Lega y algunos miembros del PPE, desde que el partido de Matteo Salvini se ha unido al gobierno de Draghi y cambiado sus posiciones respecto a Europa. El antiguo presidente del Consejo italiano, Silvio Berlusconi, así como el expresidente del Parlamento europeo, Antonio Tajani, maniobran entre bambalinas para que sus eurodiputados se vayan del grupo Identidad y democracia (ID) donde están los del partido de Le Pen. "La llegada de Mario Draghi está en vías de despegar al mayor aliado europeo de Marine Le Pen y de ponerlo en la vía del PPE", estima el antiguo presidente del Consejo italiano, Enrico Letta. Si estos intentos llegaran a buen puerto, la Lega debería demostrar sus buenas intenciones. Ya que el nuevo reglamento del grupo PPE es también mucho más explícito y preciso que lo que era antes en cuanto a los valores que deben compartir sus miembros. Fuente: Le Figaro